Las aves (Aves) son un grupo de animales con columna vertebral que evolucionaron a partir de los dinosaurios. Técnicamente hablando, son dinosaurios: pertenecen al clado Dinosauria, en concreto a los terópodos manirraptores, y comparten con ellos muchas características esqueléticas y genéticas.

Evolución

Las aves modernas proceden de linajes de dinosaurios terópodos. Aunque en ocasiones se menciona al del Archaeopteryx como un ejemplar emblemático, lo correcto es decir que el Archaeopteryx es un avialano basal conocido del Jurásico y no el antepasado directo de todas las aves actuales. Según las pruebas de ADN y el registro fósil, las aves modernas (Neornithes) se diversificaron durante el largo período del Cretácico Superior; estimaciones moleculares y paleontológicas sitúan su origen en el Cretácico, hace decenas de millones de años.

Los dinosaurios primitivos parecidos a las aves pertenecen al grupo más amplio de los Avialae. Se han encontrado restos hasta los mediados del periodo Jurásico, hace unos 170 millones de años. Muchas de estas primeras "aves-tallo", como el Anchiornis, aún no eran capaces del vuelo sostenido moderno; presentaban rasgos intermedios como plumas, dientes en las mandíbulas y largas colas óseas. p274

El evento de extinción del Cretácico-Paleógeno, hace 66 millones de años, acabó con todas las líneas de dinosaurios no avianos. Diferentes hipótesis explican por qué algunas aves sobrevivieron (por ejemplo, tamaño pequeño, dietas generalistas, o cría en refugios), y tras la extinción se produjo una radiación adaptativa que dio lugar a la enorme diversidad actual.

Anatomía y adaptaciones al vuelo

Las aves son endotérmicas y están cubiertas en su mayoría por plumas, estructuras complejas derivadas de la piel que cumplen funciones de aislamiento, impermeabilización, exhibición y, en muchas especies, de sustentación en el vuelo. Las aves modernas generalmente no tienen dientes: en su lugar poseen mandíbulas en forma de pico adaptadas a una gran variedad de dietas.

Tienen un alto índice metabólico, un corazón de cuatro cámaras y un esqueleto fuerte pero ligero: huesos neumáticos (con cámaras de aire), furcula (hueso en forma de horquilla) y un esternón a menudo con quilla para la inserción de músculos alares potentes. Su sistema respiratorio incluye sacos aéreos que permiten un flujo de aire unidireccional por los pulmones, lo que mejora la eficiencia del intercambio gaseoso y favorece el vuelo sostenido.

Distribución y diversidad

Las aves viven en todo el mundo y ocupan casi todos los hábitats: desde desiertos y bosques hasta áreas urbanas y océanos. Su tamaño varía desde el colibrí abeja de unos 5 cm hasta el avestruz de 2,70 m. Son los tetrápodos con más especies vivas —unas diez mil descritas—. Más de la mitad de ellas pertenecen a los paseriformes, también conocidos como aves de percha o pájaros cantores.

Parentescos

Las aves son los parientes vivos más cercanos de los cocodrilos; ambos grupos son los descendientes supervivientes de un linaje mayor llamado los Arcosaurios. Comparando fósiles y datos moleculares se reconstruye que compartieron un ancestro común en la era Mesozoica.

Vuelo y pérdida del vuelo

Las alas son extremidades anteriores modificadas y varían mucho según la especie y su ecología; confieren la capacidad de volar en muchas aves, pero no todas las aves vuelan. Los únicos grandes grupos conocidos extintos sin vuelo incluyen los moa y las aves elefante. Posteriormente, varios linajes modernos evolucionaron hacia la pérdida parcial o total del vuelo, como las ratitas, los pingüinos y muchas aves insulares, donde la ausencia de depredadores y otras presiones selectivas favoreció adaptaciones distintas.

Además del aparato locomotor, los sistemas digestivo y respiratorio de las aves muestran adaptaciones al vuelo (ligereza, eficiencia energética). Algunas aves acuáticas, en especial las aves marinas y otras especies adaptadas al agua, han desarrollado capacidades para nadar o bucear de forma eficaz.

Comportamiento, aprendizaje y comunicación

Muchas conductas de las aves tienen una base genética fuerte —patrones de cortejo, llamadas innatas, comportamientos de crianza— pero también existe una componente importante de aprendizaje y plasticidad. Es incorrecto afirmar que "las aves nunca aprenden a volar": el impulso para volar suele estar programado genéticamente, pero el joven necesita desarrollar músculos, practicar maniobras y, en algunas especies, aprender rutas migratorias o técnicas de forrajeo mediante la observación de sus progenitores o del grupo. Por ello, el proceso de aprendizaje y la práctica son relevantes para la adquisición de competencias de vuelo y supervivencia.

Muchas especies muestran memoria espacial destacada (por ejemplo, para almacenar y recuperar alimento). Varias especies fabrican y utilizan herramientas y algunas transmiten comportamientos entre generaciones, constituyendo formas de cultura animal. Las aves se comunican mediante señales visuales, llamadas y cantos de aves. Su comportamiento social incluye la cría cooperativa, la formación de bandadas y el acoso a depredadores y competidores.

Reproducción y cuidados parentales

La mayoría de las especies son socialmente monógamas durante al menos la temporada de cría, aunque existen sistemas poligínicos (un macho con muchas hembras) y, con menor frecuencia, poliándricos (una hembra con muchos machos). La reproducción es sexual; las aves ponen huevos de cáscara dura que suelen ser incubados y cuidados por uno o ambos progenitores. Existen estrategias diversas: huevos y polluelos precociales (al nacer relativamente desarrollados) frente a altriciales (dependientes y alimentados intensamente por los padres), con distintos grados de inversión parental y periodos de aprendizaje tras la eclosión.

Relación con los humanos y conservación

Muchas especies son consumidas o aprovechadas por los humanos: aves domesticadas y no domesticadas proporcionan huevos, carne y plumas. En inglés, las aves domesticadas suelen llamarse poultry (aves de corral) y las no domesticadas, game (caza). Los pájaros cantores, los loros y otras especies son populares como mascotas. El guano, el estiércol de las aves, se ha usado tradicionalmente como abono por su riqueza en nitrógeno y fósforo. Las aves están presentes en mitos, iconografía y prácticas culturales de todo el mundo.

Desde el siglo XVII se han extinguido alrededor de 120–130 especies de aves por la actividad humana, con muchas más afectadas anteriormente; en la actualidad aproximadamente 1.200 especies están amenazadas por la pérdida de hábitat, especies invasoras, caza, contaminación y cambio climático, aunque existen numerosos programas de conservación y recuperación. La observación de aves es una actividad recreativa y parte importante del ecoturismo.

Ecológicamente, las aves desempeñan funciones clave: control de plagas, dispersión de semillas, polinización, limpieza de carroña y mantenimiento de cadenas tróficas. Su estudio aporta información sobre biodiversidad, salud de ecosistemas y efectos del cambio global.