El corazón es un órgano que se encuentra en todos los vertebrados. Es un músculo muy fuerte. En los seres humanos se encuentra en el lado izquierdo del cuerpo y tiene el tamaño de un puño. Bombea sangre a todo el cuerpo. Tiene contracciones regulares, es decir, cuando el corazón exprime la sangre hacia otras partes del cuerpo.

Cardiaco y cardio significan ambos "sobre el corazón", por lo que si algo lleva el prefijo cardio o cardíaco, tiene algo que ver con el corazón.

El miocardio es el músculo del corazón: "myo" viene de la palabra griega "mys" para músculo, y "cardium" viene de la palabra griega "kardia" para corazón.

Además de lo anterior, conviene conocer otros aspectos importantes del corazón:

Ubicación y tamaño
El corazón se sitúa en la cavidad torácica, en el mediastino, detrás del esternón y entre los pulmones; su punta (ápex) apunta ligeramente hacia la izquierda. En un adulto sano suele tener el tamaño aproximado de un puño cerrado y pesar entre 250 y 350 gramos, aunque esto varía según la edad, el sexo y la constitución física.

Estructura y capas
El corazón está formado por cuatro cavidades: dos aurículas (superiores) y dos ventrículos (inferiores). Entre estas cavidades hay válvulas que evitan el reflujo de la sangre: la válvula tricúspide y la válvula mitral (biscúspide) separan aurículas y ventrículos; las válvulas pulmonar y aórtica controlan la salida de sangre hacia las arterias. Las capas del corazón son:

  • • Endocardio: capa interna que recubre las cavidades y válvulas.
  • • Miocardio: capa muscular responsable de la contracción (ya mencionada arriba).
  • • Epicardio: capa externa que forma parte del pericardio visceral.

El corazón está protegido por el pericardio, una bolsa fibrosa que lo separa de las estructuras vecinas y contiene una pequeña cantidad de líquido para reducir la fricción.

Circulación
El corazón impulsa la sangre en dos circuitos principales:

  • • Circulación pulmonar: la sangre venosa sale del ventrículo derecho hacia los pulmones a través de la arteria pulmonar para oxigenarse y vuelve al corazón por las venas pulmonares hacia la aurícula izquierda.
  • • Circulación sistémica: la sangre oxigenada sale del ventrículo izquierdo por la aorta y se distribuye a todo el cuerpo, regresando al corazón como sangre venosa hacia la aurícula derecha.
Este movimiento rítmico se denomina ciclo cardíaco y consta de dos fases principales: sístole (contracción y expulsión de sangre) y diástole (relajación y llenado).

Sistema de conducción y ritmo cardíaco
El latido cardíaco está controlado por un sistema eléctrico propio: el nódulo sinusal (SA) genera el impulso, que viaja al nódulo auriculoventricular (AV), al haz de His y a las fibras de Purkinje, coordinando la contracción de aurículas y ventrículos. En adultos sanos, la frecuencia cardíaca en reposo suele estar entre 60 y 100 latidos por minuto, aunque atletas pueden presentar valores más bajos.

Irrigación sanguínea del propio corazón
El miocardio recibe sangre por las arterias coronarias —derecha e izquierda— que salen de la aorta. La obstrucción de estas arterias provoca isquemia y puede causar dolor torácico y daño miocárdico (infarto).

Funciones principales

  • • Mantener la presión arterial adecuada y el flujo continuo de sangre.
  • • Suministrar oxígeno y nutrientes a tejidos y órganos.
  • • Eliminar productos de desecho metabólico mediante la sangre.
El producto de la frecuencia cardíaca por el volumen de sangre expulsado por latido se denomina gasto cardíaco, y es clave para adaptar el suministro sanguíneo a las necesidades del organismo (ejercicio, reposo, estrés).

Enfermedades y síntomas frecuentes
Las afecciones más comunes incluyen la enfermedad coronaria, el infarto de miocardio, la insuficiencia cardíaca, las arritmias y las valvulopatías. Síntomas de alarma son dolor torácico, dificultad para respirar, fatiga inexplicada, palpitaciones y mareos. Ante estos signos se debe buscar atención médica inmediata.

Prevención y cuidados
Mantener un corazón sano implica:

  • • Dieta equilibrada baja en grasas saturadas y sal.
  • • Ejercicio regular adaptado a la condición física.
  • • No fumar y limitar el consumo de alcohol.
  • • Controlar la presión arterial, el colesterol y la diabetes mediante chequeos médicos.
  • • Mantener un peso saludable y manejar el estrés.
Pruebas habituales para evaluar la función cardíaca son el electrocardiograma (ECG), el ecocardiograma, las pruebas de esfuerzo y la angiografía coronaria cuando está indicada.

En resumen, el corazón es un órgano muscular vital cuya estructura y funcionamiento coordinado son esenciales para la vida. Con hábitos saludables y controles médicos periódicos se puede reducir el riesgo de muchas enfermedades cardíacas.