El oxígeno es un elemento químico esencial para la Tierra y para la mayor parte de la vida conocida. Su símbolo es O y su número atómico es 8. Es uno de los elementos más abundantes en la corteza terrestre y en el universo, solo por detrás del hidrógeno y el helio en términos cósmicos [ver abundancia]. En condiciones ambientales normales el oxígeno forma la molécula diatómica dioxígeno (O2), un gas incoloro, inodoro e insípido que resulta imprescindible para procesos de oxidación controlada como la respiración aerobia. En su forma líquida o sólida adopta un color azul pálido y presenta propiedades físicas diferentes a las del gas.

Propiedades químicas y físicas

El oxígeno pertenece al grupo de los calcógenos en la tabla periódica [ver grupo] y es un no metal bastante electronegativo. Forma óxidos con la mayoría de los elementos y participa en reacciones de combustión, corrosión y oxidación biológica [reactividad]. Además del O2 existe el ozono (O3), así como especies reactivas del oxígeno (radicales y peróxidos) con gran importancia química y biológica. El oxígeno aparece en minerales como silicatos y carbonatos, lo que explica que constituya casi la mitad de la masa de la corteza terrestre [corteza].

Alotrópicos y formas

Las principales formas alotrópicas del oxígeno son el dioxígeno (O2) y el ozono (O3). El ozono estratosférico forma la capa de ozono [capa de ozono], que absorbe radiación ultravioleta peligrosa para los seres vivos. También existen especies como el oxígeno atómico y los peróxidos en contextos químicos y atmosféricos [óxidos].

Ciclo biogeoquímico y fotosíntesis

El oxígeno atmosférico proviene en gran medida de la fotosíntesis realizada por plantas, algas y cianobacterias [fotosíntesis]. En este proceso la energía solar [Sol] permite la separación de hidrógeno del agua, liberando oxígeno. El balance entre fuentes (producción biológica) y sumideros (consumo por respiración y reacciones químicas) controla la concentración de O2 en la atmósfera y en los océanos.

Función en la biología

La mayoría de los organismos multicelulares utilizan el oxígeno para obtener energía mediante la respiración celular [respiración], proceso que incluye la cadena de transporte de electrones y la fosforilación oxidativa en mitocondrias. Muchas biomoléculas contienen oxígeno en su estructura: proteínas, ácidos nucleicos, carbohidratos y lípidos [moléculas], y el agua (H2O) es un compuesto indispensable que integra oxígeno en su fórmula [agua]. La disponibilidad de oxígeno influye en la distribución de los ecosistemas y en la salud de los océanos.

Producción y aplicaciones industriales

El oxígeno industrial se produce principalmente por destilación fraccionada del aire y por tecnologías de adsorción por cambio de presión (PSA). Se usa en la fabricación de acero [acero], en procesos químicos para producir plásticos y fibras sintéticas [plásticos], en el tratamiento de aguas y en la generación de combustión intensa para corte y soldadura [soldadura]. El oxígeno líquido (LOX) se emplea como oxidante en cohetes [propelentes], y el suministro médico de O2 es vital en hospitales y para actividades como el buceo profesional [buceo] o la intervención de bomberos [bomberos].

Riesgos y seguridad

El oxígeno puro incrementa la inflamabilidad de materiales y puede causar incendios más intensos; por ello su manejo requiere precauciones en almacenamiento y uso. La exposición prolongada a concentraciones muy altas de oxígeno puede provocar toxicidad pulmonar y daño por especies reactivas. Por otro lado, la deficiencia de oxígeno en espacios confinados provoca asfixia.

Historia y aplicaciones científicas

El descubrimiento del oxígeno en el siglo XVIII fue clave para el desarrollo de la química moderna. Sus isótopos estables (principalmente 16O, 17O y 18O) se utilizan en investigaciones paleoclimáticas y geológicas para reconstruir temperaturas y movimientos de masas de agua. En geología y mineralogía el oxígeno aparece ligado en silicatos y carbonatos [silicatos], como la piedra caliza [caliza].