Lo más importante que hay que recordar sobre la Tierra y los demás planetas es que no proceden del Sol. Durante la formación del sistema solar, el Sol atrajo por gravitación materiales del disco protoplanetario y con ellos se formaron los planetas. El Sol está formado casi exclusivamente por hidrógeno y una gran parte de helio; los elementos más pesados que componen los planetas proceden de estrellas anteriores y de explosiones de supernovas. Una parte del hidrógeno y el helio presentes hoy en los planetas procede de la desintegración de materiales radiactivas y de procesos geológicos internos.

Un factor que complicó la historia temprana de la Tierra fue la formación de la Luna por el impacto de un gran cuerpo con la Tierra primitiva (la hipótesis del gran impacto). Ese evento alteró la rotación, la inclinación del eje y las mareas, y por tanto influyó en el clima y en las condiciones donde pudo surgir la vida: la aparición de la vida habría tenido lugar después de la formación de la Luna.

¿Qué es la atmósfera y de qué está formada?

La atmósfera es la capa de gases que rodea a la Tierra y se mantiene en su lugar gracias a su gravedad. Está compuesta por una mezcla de gases y pequeñas partículas. A nivel global la composición aproximada del aire seco es:

  • Nitrógeno (N2): ~78,1%.
  • Oxígeno (O2): ~20,9%.
  • Argón (Ar): ~0,93%.
  • Dióxido de carbono (CO2): variable; actualmente está cerca del 0,041% (≈415 ppm) y su concentración ha aumentado por actividades humanas.
  • Vapor de agua: variable localmente (0–4% en volumen), responsable de la humedad y de las nubes.

Además hay trazas de otros gases (neón, helio, metano, óxidos de nitrógeno, ozono en capas específicas) y partículas sólidas y líquidas en suspensión (aerosoles).

La densidad de la atmósfera decrece con la altitud: aproximadamente el 75% de la masa total de la atmósfera se encuentra a menos de 11 kilómetros de la superficie de la Tierra.

Funciones principales de la atmósfera

  • Protección contra la radiación: la atmósfera, y en particular la capa de ozono en la estratosfera, absorbe gran parte de los rayos ultravioleta nocivos del Sol, reduciendo los daños biológicos.
  • Regulación térmica: actúa como un aislante que modera las temperaturas diurnas y nocturnas; el efecto invernadero mantienlas condiciones adecuadas para la vida.
  • Suministro de gases esenciales: proporciona oxígeno para la respiración y dióxido de carbono para la fotosíntesis, fundamentales para los ecosistemas y la vida.
  • Ciclo del agua y clima: permite la formación de nubes y precipitaciones, distribuye la energía del Sol y genera los patrones climáticos y meteorológicos.
  • Protección frente a micrometeoritos: la mayor parte de los pequeños fragmentos se queman al entrar en la atmósfera y no alcanzan la superficie.

Las partículas sólidas, como las cenizas, el polvo, las cenizas volcánicas, etc., son componentes importantes de la atmósfera. Actúan como núcleos de condensación para la formación de nubes y niebla, influyen en la radiación solar que llega a la superficie y pueden afectar la salud respiratoria y la calidad del aire.

Capas de la atmósfera

  • Troposfera (0–~11 km): capa más baja, donde ocurren la mayor parte de los fenómenos meteorológicos y contiene la mayor parte del vapor de agua y la masa atmosférica.
  • Estratosfera (~11–50 km): contiene la capa de ozono, con temperaturas que aumentan con la altitud en su parte alta.
  • Mesosfera (~50–85 km): donde las temperaturas vuelven a descender y se queman muchos meteoroides.
  • Termosfera (~85–600 km): región muy tenue con temperaturas altas; incluye la ionosfera, importante para la propagación de ondas de radio.
  • Exosfera (desde ~600 km): capa exterior donde las partículas pueden escapar gradualmente al espacio y donde la atmósfera se funde con el medio interplanetario.

Límites entre atmósfera y espacio

La atmósfera no termina en un borde claramente definido: su densidad disminuye de forma continua hasta mezclarse con el espacio exterior. A efectos prácticos se utilizan diferentes límites: la línea Kármán (a unos 100 km) se toma a menudo como la frontera entre atmósfera y espacio para la aviación y el derecho espacial. Para otras aplicaciones, el borde de la magnetosfera —la región dominada por el campo magnético terrestre— puede considerarse una frontera exterior que protege a la atmósfera de partículas solares energéticas. En sentido estricto no existe una frontera absoluta.

Impacto humano y estado actual

Las actividades humanas han modificado la composición y las propiedades de la atmósfera: la quema de combustibles fósiles y la deforestación han aumentado las concentraciones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero, provocando cambios climáticos globales. La contaminación atmosférica (partículas, óxidos de nitrógeno, dióxidos de azufre, compuestos orgánicos) afecta la salud humana y los ecosistemas. Además, en el pasado, ciertos compuestos industriales dañaron la capa de ozono; gracias a acuerdos internacionales (como el Protocolo de Montreal) se ha reducido su uso y la capa de ozono muestra señales de recuperación, aunque sigue siendo vulnerable.

En resumen, la atmósfera es una capa dinámica y esencial que protege, regula y posibilita la vida en la Tierra. Comprender su composición, estructura y funciones es clave para conservarla y mitigar las alteraciones provocadas por la actividad humana.