Para conocer los efectos del calentamiento global en el nivel del mar, véase calentamiento global

El nivel del mar es la altura media del océano (llamado informalmente mar). Hay que utilizar la palabra "promedio" porque la altura del mar cambia con las mareas. La altura de las montañas, los países, etc., se indica casi siempre como "sobre el nivel del mar".

 

¿Qué significa "nivel del mar"?

El nivel medio del mar (Mean Sea Level, MSL) se define como la altura promedio de la superficie del mar durante un periodo determinado y se utiliza como referencia vertical para medir elevaciones terrestres y profundidades marinas. En la práctica existen distintos definiciones y datums locales que reflejan promedios sobre intervalos de tiempo y estaciones específicas.

Variaciones y causas

El nivel del mar no es constante y varía en diferentes escalas de tiempo y espacio. Entre las causas principales están:

  • Mareas: oscilaciones periódicas debidas a la fuerza gravitatoria de la Luna y el Sol.
  • Variaciones meteorológicas: vientos y presiones pueden elevar o bajar temporalmente la superficie del mar (marejadas, set-up y storm surges).
  • Expansión térmica (efecto estérico): el agua se dilata al calentarse; esto eleva el nivel global del mar cuando el océano se calienta.
  • Pérdida de hielo continental: la fusión de glaciares y capas de hielo (Groenlandia, Antártida) aporta agua dulce que aumenta el volumen oceánico (cambio eustático).
  • Movimiento vertical de la tierra: subsidencia (hundimiento) por extracción de agua, compactación de sedimentos o actividad tectónica y, al contrario, levantamiento por rebote isostático tras la retirada de glaciares.
  • Circulación oceánica y cambios regionales: corrientes y patrones climáticos (por ejemplo, El Niño/La Niña) provocan diferencias regionales en la altura del mar.

Tipos de cambio del nivel del mar

  • Cambios relativos del nivel del mar: medidos respecto a la costa local; combinan variaciones del océano y movimientos verticales del terreno.
  • Cambios absolutos o eustáticos: relacionados con el volumen total de agua en los océanos (por ejemplo, por la fusión de hielos).
  • Cambios estéricos: debidos a variaciones de temperatura y salinidad que afectan la densidad del agua.

Medición del nivel del mar

Existen varias técnicas complementarias para medir y monitorizar el nivel del mar:

  • Estaciones mareográficas (mareógrafos): miden la altura del mar relativa al terreno en puntos costeros. Reflejan los cambios locales y son bases históricas de datos en muchas regiones.
  • Altimetría por satélite: satélites como los de las misiones TOPEX/Poseidon, Jason y Sentinel miden la altura de la superficie del mar respecto a una referencia elipsoidal, proporcionando un mapa global de variaciones del nivel marino desde principios de los años 1990.
  • Sistemas GNSS/GPS: miden el movimiento vertical del terreno donde están instalados los mareógrafos, permitiendo separar la parte debida al océano de la debida al cambio del suelo.
  • Gravimetría espacial (p. ej., GRACE): detecta cambios en la masa de agua y hielo desplazando la gravedad local, útil para cuantificar pérdida de masas de hielo y aporte de agua a los océanos.
  • Observaciones de sensores costeros, mareas y modelos: para estimar eventos extremos y proyecciones locales, se utilizan modelos numéricos forzados por datos atmosféricos y oceánicos.

Contexto histórico y magnitud del cambio

En el último milenio el nivel del mar varió lentamente, pero desde finales del siglo XIX y, con mayor rapidez, desde finales del siglo XX, se ha observado una aceleración. En términos generales:

  • Desde principios del siglo XX hasta la actualidad se ha producido un aumento de orden centimétrico a decenas de centímetros a escala global (aproximadamente unas decenas de centímetros desde 1900, dependiendo del intervalo y la fuente).
  • Las observaciones por satélite iniciadas en 1993 muestran una tasa media interanual de aumento de varios milímetros por año (varía según la década y el periodo considerado) y evidencia de aceleración en las últimas décadas.

Proyecciones futuras y incertidumbres

Las proyecciones para el siglo XXI dependen de cuánto aumenten las emisiones de gases de efecto invernadero y de respuestas complejas de las capas de hielo. Los escenarios plantean desde incrementos de decenas de centímetros hasta, en escenarios de alta emisión o con respuestas rápidas de las capas de hielo, posibles aumentos de alrededor de un metro o más hacia 2100. La mayor incertidumbre proviene de la dinámica de las grandes capas de hielo y de procesos regionales como subsidencia o corrientes oceánicas que hacen que el aumento sea no uniforme en todo el planeta.

Impactos ambientales y sociales

El aumento y la variabilidad del nivel del mar tienen múltiples consecuencias:

  • Inundaciones costeras más frecuentes y aumento de la vulnerabilidad a tormentas y marejadas.
  • Erosión de playas y litoral, pérdida de tierra y patrimonio costero.
  • Intrusión salina en acuíferos y suelos agrícolas, afectando el agua potable y la producción de alimentos.
  • Pérdida y degradación de ecosistemas costeros como manglares, marismas y arrecifes, que además reducen la protección natural frente a oleajes.
  • Desplazamientos de población y costos económicos por daños a infraestructuras, turismo y actividades pesqueras.

Ejemplos y zonas especialmente vulnerables

Regiones bajas y densamente pobladas como deltas (Ganges-Brahmaputra, Mekong), islas coralinas del Pacífico y zonas con fuerte subsidencia (ciudades como Yakarta, partes de Nueva Orleans o la costa del Golfo) son particularmente vulnerables. Las diferencias regionales en el aumento hacen que algunos lugares experimenten elevaciones muy superiores a la media global.

Adaptación y mitigación

Frente al riesgo creciente se combinan medidas de mitigación y adaptación:

  • Mitigación: reducción de emisiones para limitar el calentamiento y, con ello, la contribución por dilatación térmica y fusión de hielos.
  • Defensas costeras: diques, muros y obras de estabilización, diseñadas según el riesgo y coste-beneficio.
  • Soluciones basadas en la naturaleza: restauración de manglares, marismas y dunas que amortiguan oleajes y almacenan sedimentos.
  • Gestión territorial: planificación urbana, restricciones a la construcción en zonas de riesgo y estrategias de retirada planificada cuando proceda.
  • Fortalecimiento de sistemas de alerta temprana y adaptación de infraestructuras críticas (agua, electricidad, transporte).

Conclusión

El nivel del mar es una variable climática y geofísica fundamental que afecta a millones de personas. Su medición precisa combina técnicas históricas (mareógrafos) y tecnológicas (satélites, gravimetría, GNSS). Aunque el aumento medio global es ya observable y está acelerándose en las últimas décadas, las respuestas locales varían mucho según procesos oceánicos, movimientos del terreno y acciones humanas. La combinación de mitigación del cambio climático y acciones de adaptación tendrá un papel decisivo en limitar impactos futuros.