Un monte submarino es una montaña que se eleva desde el fondo marino del océano. No llega a la superficie del agua (nivel del mar), por lo que no es una isla. Muchos se forman por actividad volcánica (volcanes submarinos) o por procesos tectónicos y sedimentarios. Su altura típica varía entre 1.000 y 4.000 metros desde el fondo del mar, aunque hay ejemplos más pequeños y otros que superan esas cifras. Se estima que existen alrededor de 100.000 montes submarinos en todo el mundo, pero sólo una pequeña fracción ha sido estudiada en detalle.

Formación y características geológicas

Los montes submarinos suelen originarse por:

  • Actividad volcánica (conos y edificaciones creadas por chimeneas submarineas y erupciones). Un ejemplo de monte submarino activo es el monte Loihi, en la cadena de montes submarinos Hawai-Emperador.
  • Elevaciones asociadas a dorsales, puntos calientes o fracturas tectónicas.
  • Acumulación y erosión de sedimentos que modelan relieves aislados en profundidad.

Al envejecer, su estructura puede debilitarse y los flancos pueden sufrir deslizamientos masivos. Estos colapsos de ladera son un peligro geológico importante porque pueden generar grandes corrientes de turbidez y, en algunos casos, tsunamis.

Ecología y biodiversidad

Los montes submarinos son puntos de encuentro para organismos marinos. Al interrumpir el flujo de las corrientes, provocan remolinos y afloramientos que concentran plancton y nutrientes, lo que atrae a colonizadores como corales (incluyendo corales de aguas frías), esponjas, crustáceos y comunidades bentónicas muy diversas. También actúan como “islas” o “escalones” para especies pelágicas y migratorias, favoreciendo la presencia de peces, grandes depredadores y cetáceos.

Algunas características ecológicas relevantes:

  • Alta productividad local y agregación de fauna pelágica y bentónica.
  • Endemismo: muchas especies pueden ser exclusivas de uno o pocos montes debido al aislamiento.
  • Recuperación lenta: organismos como corales de aguas profundas y esponjas crecen muy despacio (milímetros a centímetros por año), por lo que los daños tardan décadas o siglos en revertirse.

Pesca, explotación y amenazas

Los montes submarinos sostienen abundantes pesquerías comerciales, por lo que han sido objetivo de diversas artes de pesca. La actividad pesquera ha causado impactos importantes en estos ecosistemas:

  • La pesca de arrastre de fondo es la responsable del 95% de los daños ecológicos documentados en montes submarinos; al arrastrar redes sobre el fondo se destruyen capas de corales y esponjas que forman hábitats estructurales.
  • La pesca de línea y palangre también puede provocar capturas incidentales y daño en especies asociadas.
  • La sobrepesca de especies congregadas en montes puede alterar cadenas tróficas y reducir la resiliencia del ecosistema.

Además de la pesca, existen otras amenazas emergentes:

  • Interés por la minería de minerales polimetálicos: las cortezas ferromanganesosas que cubren algunos montes contienen metales valiosos (cobalto, manganeso, níquel) y podrían ser objeto de explotación futura.
  • Contaminación química y plásticos que llegan incluso a grandes profundidades.
  • Cambio climático y acidificación del océano, que afectan la fisiología de corales y otros organismos calcificantes.

Cartografía, estudio y tecnologías

La mayoría de los montes submarinos aún no han sido cartografiados con detalle. Las principales técnicas usadas para identificarlos y estudiarlos son:

  • Bathimetría multihaz (sonar multihaz) para mapear la topografía del fondo con resolución alta.
  • Altimetría por satélite para detectar anomalías en la superficie del océano que indican elevaciones submarinas.
  • Vehículos operados remotamente (ROV), vehículos autónomos (AUV) y submarinos tripulados para observación directa, muestreo biológico y geoquímico.

Los datos recogidos permiten entender la geomorfología, la biodiversidad y los procesos oceanográficos locales; sin embargo, la exploración es cara y técnicamente exigente por la profundidad, la presión y las distancias.

Riesgos para la navegación y peligros geológicos

Aunque muchos montes están a gran profundidad, han habido incidentes en los que buques han colisionado con elevaciones submarinas no cartografiadas. Un ejemplo histórico es el monte submarino Muirfield, bautizado tras la colisión del buque Muirfield en 1973. Aun así, el riesgo más grave asociado a algunos montes son los desprendimientos de sus flancos: el colapso de grandes volúmenes de sedimento puede desencadenar tsunamis y generar corrientes de turbidez que dañan ecosistemas lejados.

Conservación y manejo

Proteger montes submarinos requiere medidas combinadas:

  • Crear áreas marinas protegidas (AMP) o zonas de exclusión de pesca en montes de alto valor ecológico.
  • Regular y restringir prácticas destructivas como el arrastre de fondo a escala internacional y regional.
  • Mejorar la cartografía y el monitoreo para identificar montes críticos y evaluar cambios a lo largo del tiempo.
  • Promover investigación científica para entender conectividad entre montes y diseñar estrategias de conservación basadas en la evidencia.

En resumen, los montes submarinos son relieves oceánicos de gran importancia biológica y geológica: albergan comunidades únicas y sostienen pesquerías, pero son frágiles frente a la explotación humana y los procesos geológicos que pueden provocar riesgos locales y regionales. La falta de conocimiento y cartografía hace urgente una mayor inversión en su estudio y en políticas de protección adecuadas.