Sustancia [sub'-stuns] es, en un uso común y científico, el material o la materia de la que está hecho algo. Las sustancias son objetos o materiales que se pueden ver, tocar o medir y que presentan propiedades específicas. Están formadas por una o varias partes elementales. Por ejemplo, el hierro, el aluminio, el agua y el aire son sustancias en el sentido físico y químico.
Definición filosófica
En filosofía, el término sustancia tiene un uso más amplio y profundo. No se refiere sólo a un material observable, sino a aquello que existe por sí mismo y que sirve de soporte o sustrato para las propiedades y los cambios. Tradicionalmente se la considera como el sujeto que posee cualidades (color, forma, masa, etc.) y que mantiene identidad a lo largo del tiempo frente a cambios accidentales.
Perspectivas históricas breves
- Aristóteles: habla de ousia (sustancia) entendida como aquello que existe de modo primario; introduce la distinción entre materia y forma (hilemorfismo).
- Descartes: distingue sustancias según su atributo fundamental (res cogitans —pensamiento— y res extensa —extensión—), y considera a Dios como sustancia suprema.
- Spinoza: identifica la realidad con una única sustancia infinita (Deus sive Natura).
- Empiristas (p. ej. Locke): ven la "sustancia" como un soporte desconocido de las cualidades; Berkeley llegó a negar la existencia de materia independiente, reduciendo todo a percepciones.
- En la filosofía contemporánea existen debates entre teorías del sustrato (algo que sostiene propiedades) y teorías del haz o bundle (donde la sustancia no es más que la suma de propiedades).
Propiedades típicas atribuidas a la sustancia
- Unidad y continuidad: constituye un ente identificable y coherente.
- Soporte de propiedades: sirve como sujeto para cualidades y atributos.
- Persistencia: mantiene identidad a través del cambio (hasta cierto punto).
- Poder causal: suele atribuirse a la sustancia la capacidad de producir efectos.
- Distinción entre propiedades esenciales y accidentales: algunas características definen lo que la sustancia es; otras pueden cambiar sin alterar su identidad.
Sustancia vs. materia
Aunque en lenguaje cotidiano sustancia y materia pueden usarse como sinónimos, filosóficamente se distinguen: la materia suele entenderse como el componente físico o la "materia prima" que puede recibir forma; la sustancia es aquello que posee identidad propia y que organiza o mantiene esas propiedades. En química, sin embargo, sustancia se usa para referirse a una porción de materia con composición y propiedades definidas (por ejemplo, una sustancia pura).
Sustancias en la química y la ciencia
- Sustancias puras: elementos y compuestos con composición constante (p. ej. el agua como H₂O).
- Mezclas: combinaciones de sustancias que no pierden su identidad química (p. ej. aire como mezcla de gases).
- Propiedades medibles: punto de fusión, densidad, solubilidad, reactividad, etc., que permiten identificar y clasificar sustancias.
Ejemplos y matices
Ejemplos sencillos de sustancias físicas y químicas incluyen el hierro, el aluminio, el agua y el aire. Otros ejemplos son compuestos como la sal común (cloruro de sodio) o biomoléculas presentes en seres vivos. En filosofía, además, se habla de sustancias inmateriales (p. ej. el alma en algunas tradiciones) o de entidades como “la sociedad” que algunos autores consideran sustancias colectivas según distintos criterios ontológicos.
Problemas y debates actuales
Entre los debates contemporáneos están: ¿existe realmente un sustrato independiente de las propiedades? (teoría del sustrato vs. teoría del haz), ¿cómo conciliar la noción filosófica de sustancia con los hallazgos de la ciencia moderna (partículas, campos, emergentismo)? y ¿qué entidades deben contarse como sustancias en la ontología: solo objetos físicos, organismos vivos, o también estructuras sociales y mentales?
En resumen, la palabra sustancia abarca usos distintos según el contexto: desde la materia concreta y medible en la ciencia hasta la idea filosófica de aquello que existe por sí mismo y sostiene propiedades. Comprender su sentido exige aclarar si se habla en términos científicos, metafísicos o cotidianos.

