Júpiter es el mayor planeta del Sistema Solar. Es el quinto planeta desde el Sol. Júpiter es un gigante gaseoso, tanto por su gran tamaño como por su composición de gas. Los otros gigantes gaseosos son Saturno, Urano y Neptuno.

La masa de Júpiter es de 1,8986×10 27kg, es decir, unas 318 veces la masa de la Tierra. Esto supone más del doble de la masa de todos los demás planetas del Sistema Solar juntos. Su diámetro ecuatorial es de aproximadamente 142.984 km y su radio medio es de ~69.911 km, lo que lo convierte en un cuerpo enorme: su volumen es superior al de más de 1.300 Tierras.

Características físicas y estructura interna

Júpiter está formado principalmente por hidrógeno y helio (por masa, aproximadamente 75% hidrógeno y 24% helio), con trazas de metano, agua, amoníaco y otros compuestos. No tiene una "superficie" sólida definida como la de los planetas rocosos; bajo sus nubes la presión y la temperatura aumentan progresivamente hasta dar lugar a capas de hidrógeno metálico y, probablemente, un núcleo rocoso y metálico en el interior, cuya masa y composición exactas siguen siendo objeto de estudio.

Atmósfera y fenómenos meteorológicos

La atmósfera de Júpiter muestra bandas de nubes alternadas (zonas claras y cinturones oscuros) y una gran variedad de tormentas. La más famosa es la Gran Mancha Roja, una gigantesca tormenta anticiclónica observada desde hace al menos tres siglos; su tamaño ha variado con el tiempo y actualmente se observa en proceso de contracción parcial. Las nubes superiores están compuestas por cristales de amoníaco y otros aerosoles y las temperaturas en las capas altas son muy bajas (del orden de varias decenas de kelvin por encima del cero absoluto, típicamente alrededor de −145 °C en las nubes superiores).

Rotación, órbita y magnetosfera

Júpiter rota muy rápidamente sobre su eje: un día joviano dura apenas unas 9 horas y 55 minutos aproximadamente, lo que provoca un notable achatamiento en los polos. Orbita el Sol a una distancia media de ~5,2 unidades astronómicas (unos 778 millones de kilómetros) y tarda cerca de 11,86 años terrestres en completar una vuelta.

Posee la magnetosfera más grande e intensa del Sistema Solar: su campo magnético es mucho más fuerte que el terrestre y crea cinturones de radiación extremos que representan un peligro para las naves y para cualquier forma de vida no protegida. La magnetosfera interactúa además con algunas de sus lunas, particularmente con Io, que alimenta un toro de plasma alrededor del planeta.

Anillos

A diferencia de Saturno, los anillos de Júpiter son muy tenues y están formados principalmente por partículas de polvo. Fueron descubiertos por la misión Voyager a finales de los años setenta y han sido estudiados por sondas posteriores.

Lunas

Júpiter tiene 79 lunas confirmadas. Alrededor de 50 de ellas son muy pequeñas, de menos de cinco kilómetros de ancho. Las cuatro lunas más grandes de Júpiter son Io, Europa, Ganímedes y Calisto. Se denominan lunas galileanas, porque las descubrió Galileo Galilei. Ganímedes es la mayor luna del Sistema Solar: su diámetro es mayor que el del planeta Mercurio.

  • Io: el cuerpo más volcánicamente activo del Sistema Solar debido al fuerte calentamiento por marea que sufre al interactuar con Júpiter y las demás lunas.
  • Europa: cubierta por una capa de hielo; datos geofísicos y magnéticos indican la probable existencia de un océano subsuperficial líquido que la convierten en uno de los mayores objetivos en la búsqueda de condiciones habitables fuera de la Tierra.
  • Ganímedes: además de ser la mayor luna, posee su propio campo magnético y una compleja historia geológica.
  • Calisto: fuertemente craterizada y vieja geológicamente, ofrece un registro de impactos primordial.

Además de las galileanas, Júpiter posee numerosos satélites irregulares en órbitas lejanas y excéntricas, agrupados en familias que probablemente son fragmentos de cuerpos capturados o rotos por colisiones.

Exploración

Júpiter ha sido visitado por diversas sondas: las misiones Pioneer, Voyager, la sonda orbital Galileo (que orbitó el planeta en los años 90 y principios de 2000), y más recientemente la sonda Juno, que estudia la composición, la dinámica atmosférica y el campo gravitatorio y magnético desde una órbita polar cerrada. Estos sobrevuelo y observaciones en órbita han aportado gran parte del conocimiento actual sobre su estructura, atmósfera y sistema de lunas.

También hay misiones específicas dirigidas a las lunas jovianas: la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA han desarrollado misiones para estudiar en detalle cuerpos como Ganímedes y Europa, por su interés en astrobiología y geofísica.

Origen y papel en el Sistema Solar

Júpiter se formó en las etapas tempranas del Sistema Solar y su gran masa ejerció una influencia clave en la dinámica y evolución del disco protoplanetario: perturbó órbitas de cuerpos menores, afectó la formación de planetas interiores y posiblemente ayudó a barrer material del entorno solar primitivo. Su presencia y migraciones tempranas son factores importantes en las teorías modernas de formación planetaria.

En conjunto, Júpiter es tanto un laboratorio natural para estudiar procesos físicos extremos (atmósferas profundas, magnetosferas y dinámica de fluidos en rotación rápida) como un objetivo prioritario para futuras investigaciones sobre habitabilidad y la historia del Sistema Solar.