Mercurio es el planeta más pequeño del Sistema Solar y el que orbita más cerca del Sol. Completa su viaje alrededor del Sol en 87,969 días terrestres (≈88 días). Desde la Tierra puede verse bastante brillante: su magnitud aparente varía entre −2,0 y +5,5, pero sólo es visible con facilidad durante el crepúsculo matutino o vespertino o en ocasiones especiales como un eclipse solar.

Órbita y rotación

Mercurio tiene una órbita muy excéntrica y una rotación peculiar: gira sobre su eje más lentamente que orbita, lo que da lugar a una resonancia spin-órbita 3:2 (tres rotaciones por cada dos revoluciones alrededor del Sol). Su día solar (el tiempo entre dos mediodías sucesivos) dura aproximadamente 176 días terrestres. Estas características, junto con la cercanía al Sol, complican las observaciones y las misiones que intentan colocar un satélite en órbita estable alrededor suyo.

Exploración espacial

Se sabe menos de Mercurio que de otros planetas por las dificultades observacionales: incluso con telescopios terrestres sólo se aprecia una fina media luna brillante. Hasta la fecha han visitado Mercurio dos naves espaciales que aportaron la mayor parte de nuestro conocimiento: la Mariner 10, que cartografió alrededor del 45% de su superficie entre 1974 y 1975, y la misión MESSENGER, que finalizó el mapeo global en marzo de 2013. Actualmente la misión BepiColombo (ESA/JAXA) está en tránsito hacia Mercurio para estudiar su composición y magnetosfera con mayor detalle.

Superficie y geología

La superficie de Mercurio recuerda a la de la Luna: está cubierta por numerosos cráteres, grandes cuencas de impacto (como la cuenca Caloris) y llanuras lisas basálticas. También se han identificado características únicas llamadas "hollows" (hoyos) que podrían provenir de la volatilización de materiales superficiales. No tiene lunas y presenta una geología dominada por impactos y procesos tectónicos de enfriamiento.

Atmósfera y temperaturas

Mercurio carece de una atmósfera densa, pero posee una exosfera extremadamente tenue formada por átomos y moléculas arrancados de la superficie por el viento solar y por micrometeoritos; por eso se denomina exosfera. Entre sus componentes detectados figuran sodio, potasio, helio, hidrógeno y oxígeno en muy baja densidad.

Las temperaturas superficiales varían de forma extrema: entre unos 90 y 700 K (−183 °C a 427 °C, −297 °F a 801 °F). El punto subsolar (la región directamente orientada al Sol) alcanza las temperaturas máximas, mientras que el fondo de los cráteres cercanos a los polos puede permanecer permanentemente en sombra y albergar depósitos de hielo de agua detectados por observaciones radar y por MESSENGER.

Núcleo, densidad y campo magnético

Mercurio posee un núcleo de hierro muy grande en relación con su tamaño total: se estima que el núcleo ocupa gran parte del radio del planeta, lo que explica su elevada densidad media (~5,43 g/cm³). Su masa es mucho menor que la terrestre (≈3,30×10^23 kg) y su radio ≈2.440 km, por lo que la gravedad superficial es menor (≈3,7 m/s², ~0,38 g).

Pese a su pequeño tamaño, Mercurio genera un campo magnético, aunque mucho más débil que el terrestre: su intensidad es del orden del 1% de la del campo magnético de la Tierra, lo que sugiere la existencia de un dínamo en su interior posiblemente ligado a un núcleo parcialmente líquido.

Origen y nombre

Los registros de avistamientos de Mercurio se remontan al primer milenio a. C. Antes del siglo IV a. C. los astrónomos griegos creían que eran dos objetos distintos: al que aparecía al amanecer lo llamaban Apolo y al que sólo se veía al anochecer lo denominaban Hermes. Los romanos asignaron al planeta el nombre del dios romano Mercurio, mensajero de los dioses; el símbolo tradicional del planeta deriva del bastón de Hermes.

Comparación con otros planetas

Aunque Mercurio es el planeta más cercano al Sol, no es el más caliente en promedio: como no tiene un efecto significativo de efecto invernadero, gran parte del calor que recibe se pierde al espacio durante la noche, por lo que Venus mantiene temperaturas superficiales más elevadas debido a su densa atmósfera y potente efecto invernadero.

Datos rápidos: órbita ≈88 días terrestres; rotación ≈58,6 días siderales (resonancia 3:2); radio ≈2.440 km; masa ≈3,30×10^23 kg; densidad ≈5,43 g/cm³; temperaturas ≈90–700 K; sin satélites naturales conocidos.