Órbita también es una palabra para designar la cuenca del ojo.
Una órbita es la trayectoria que sigue un objeto en el espacio cuando gira alrededor de una estrella, un planeta o una luna. También puede utilizarse como verbo. Por ejemplo: "La Tierra orbita alrededor del Sol". La palabra "gira" tiene un sentido parecido, aunque técnicamente rotación se refiere al giro del propio objeto sobre su eje, y órbita al movimiento alrededor de otro cuerpo.
Hace muchos años, la gente pensaba que el Sol orbitaba en un círculo alrededor de la Tierra. Cada mañana el Sol salía por el este y se ponía por el oeste, por lo que parecía razonable creer que daba vueltas alrededor de la Tierra. Gracias a científicos como Copérnico y Galileo Galilei sabemos que el Sol es el centro del Sistema Solar y que la Tierra orbita a su alrededor. Isaac Newton explicó que la gravedad es la fuerza que mantiene a los planetas y las lunas en sus órbitas.
Como un satélite es un objeto que orbita alrededor de otro objeto más grande, la Tierra puede considerarse un satélite del Sol, y la Luna es un satélite natural de la Tierra. El Sol tiene muchos satélites orbitando a su alrededor: planetas, asteroides, cometas y otros cuerpos. La Tierra sólo tiene un satélite natural (la Luna), pero hay miles de satélites artificiales orbitando alrededor de nuestro planeta.
En los primeros estudios se pensaba que las órbitas debían ser círculos perfectos, una idea basada en la búsqueda de formas "perfectas". Sin embargo, las observaciones mostraron desviaciones que llevaron a Johannes Kepler a enunciar sus leyes: las órbitas planetarias son elipses, no círculos perfectos. Algunas órbitas son casi circulares y otras son más alargadas u oblongas.
Tipos de órbitas
- Órbita circular: la excentricidad es casi cero; la distancia al cuerpo central apenas cambia. Ejemplo: algunas órbitas artificiales diseñadas para estabilidad.
- Órbita elíptica: la más común en el Sistema Solar; se describe por su semieje mayor y su excentricidad. Los planetas describen elipses con el Sol en uno de los focos.
- Órbita parabólica e hiperbólica: trayectorias de escape. Un objeto en una trayectoria parabólica o hiperbólica no quedará ligado indefinidamente al cuerpo central y se alejará hacia el espacio interestelar.
- Órbitas según la altura alrededor de la Tierra:
- LEO (Low Earth Orbit): baja altura, aproximadamente 160–2.000 km. Muchos satélites de observación y la Estación Espacial Internacional (ISS) están aquí.
- MEO (Medium Earth Orbit): entre ~2.000 y 35.786 km. Ejemplo: satélites GPS.
- GEO (Geosíncrona/Geostacionaria): alrededor de 35.786 km sobre el ecuador; periodo orbital ~24 horas, por lo que un satélite geostacionario parece fijo sobre un punto de la Tierra (utilizado por comunicaciones y meteorología).
Elementos orbitales básicos
- Semieje mayor (a): tamaño de la órbita (la distancia media).
- Excentricidad (e): mide cuán alargada está la órbita (0 = círculo perfecto; 0–1 = elipse; 1 = parábola; >1 = hipérbola).
- Inclinación (i): ángulo entre el plano orbital y un plano de referencia (por ejemplo, el ecuador terrestre o la eclíptica).
- Periodo orbital: tiempo que tarda en completar una vuelta (por ejemplo, la Tierra tarda ~365,25 días en orbitar el Sol).
- Puntos más cercano y lejano: periapsis/perihelio/perigeo (más cercano) y apoapsis/afelio/apogeo (más lejano), según el cuerpo central.
Velocidad orbital y fuerzas
La velocidad necesaria para permanecer en órbita depende de la masa del cuerpo central y de la distancia a él. Cerca de la superficie de la Tierra, la velocidad orbital típica para LEO es aproximadamente 7,8–8 km/s. La velocidad de escape de la Tierra (la mínima para escapar por completo de su gravedad desde la superficie) es ~11,2 km/s.
Además de la gravedad, otros factores afectan a las órbitas reales: la resistencia atmosférica (importante en LEO), las perturbaciones gravitatorias de otros cuerpos (por ejemplo la Luna sobre satélites terrestres), la forma no completamente esférica del cuerpo central y la presión de radiación solar sobre satélites muy ligeros.
Satélites naturales y artificiales: ejemplos
- Satélites naturales: la Luna (satélite de la Tierra), los planetas (satélites del Sol), los satélites de otros planetas como las lunas de Júpiter y Saturno, y pequeños cuerpos como asteroides y cometas que orbitan estrellas.
- Satélites artificiales: la Estación Espacial Internacional (ISS) en LEO, satélites de navegación (GPS, Galileo) en MEO, y satélites de comunicaciones geostacionarios en GEO. También hay telescopios orbitales (p. ej. Hubble) y sondas científicas en trayectorias interplanetarias.
Importancia y aplicaciones
Entender las órbitas es esencial para la navegación espacial, la predicción del clima, telecomunicaciones, observación de la Tierra, y para la protección contra posibles colisiones con basura espacial. Conocer la forma y las propiedades de una órbita permite planificar lanzamientos, maniobras y misiones científicas.
En resumen, una órbita es la trayectoria que mantiene un objeto debido a la interacción gravitatoria con otro cuerpo. Hay muchos tipos de órbitas, cada una útil para diferentes objetivos —desde satélites de observación en LEO hasta comunicaciones en GEO— y su estudio combina las leyes de Kepler, la gravedad de Newton y las condiciones prácticas del entorno espacial.


