La observación es una actividad de un ser vivo inteligente (por ejemplo, el ser humano), que percibe y asimila el conocimiento de un fenómeno en su marco de conocimientos e ideas previas.
La observación es más que el mero acto de observar: La observación requiere observar y buscar el conocimiento.
Las observaciones que provienen de instrumentos autodefinidos suelen ser poco fiables. Estas observaciones son difíciles de reproducir porque pueden variar incluso con respecto a los mismos estímulos. Por ello, no son muy útiles en ciencias exactas como la física, que requiere instrumentos que no se definan por sí mismos. Por lo tanto, a menudo es necesario utilizar varios instrumentos de ingeniería como: espectrómetros, osciloscopios, cámaras, telescopios, interferómetros, grabadoras, termómetros, etc. y herramientas como relojes, balanzas que ayudan a mejorar la precisión, la calidad y la utilidad de la información obtenida de una observación.
La precisión y el tremendo éxito de la ciencia se atribuyen principalmente a la exactitud y la objetividad (es decir, la repetibilidad) de la observación de la realidad que la ciencia explora.