Una aurora, también llamada luz polar, luz del norte o luz del sur, es un espectáculo de luz natural en el cielo producido por la interacción entre partículas cargadas procedentes del Sol y la atmósfera y campo magnético de la Tierra. Suelen verse en las regiones de altas latitudes (Ártico y Antártico). Las auroras se producen cuando la magnetosfera de la Tierra es perturbada por el viento solar, lo que permite que electrones y protones penetren hacia las capas altas de la atmósfera y choquen con átomos y moléculas, liberando energía en forma de luz.
Cómo se forman
El proceso básico es el siguiente:
- El Sol emite partículas cargadas (electrones y protones) en el viento solar y también en eyecciones de masa coronal (CME).
- Cuando estas partículas alcanzan la Tierra interactúan con su magnetosfera, que actúa como guía y las canaliza hacia las regiones polares.
- Al descender por las líneas del campo magnético, las partículas colisionan con átomos de oxígeno y nitrógeno en la termosfera y la ionosfera.
- Esas colisiones excitan los átomos y, al volver a su estado fundamental, emiten fotones con longitudes de onda características, que vemos como colores en el cielo.
Colores y altitud
- Verde: el color más común (≈557,7 nm) producido por el oxígeno a altitudes entre ~100 y 300 km.
- Rojo: emisión de oxígeno a mayor altitud (>~200–300 km); suele aparecer en pulsos o bandas altas y es menos frecuente.
- Azul y violeta: emisiones del nitrógeno molecular y sus iones, típicas en capas más bajas (por debajo de ~100 km) o en auroras muy intensas.
- Las auroras pueden aparecer entre ~80 km y más de 600 km de altitud, tomando formas de cortinas, arcos, rayos y coronas.
Diferencias entre aurora boreal y austral
Las denominaciones son geográficas:
- Una aurora alrededor del Polo Norte se llama aurora boreal o "luces del norte".
- Alrededor del Polo Sur se denomina aurora austral o "luces del sur".
En cuanto a su origen físico no hay diferencia fundamental: ambos fenómenos obedecen a los mismos procesos electromagnéticos y químicos. A menudo ocurren de forma simultánea (fenómenos conjugados) en ambos hemisferios, aunque su visibilidad depende de la geografía, las condiciones meteorológicas y la hora local.
Cuándo y dónde verlas
- Las mejores zonas para observar auroras boreales son el norte de Noruega, Islandia, Alaska, el norte de Canadá, Suecia y Finlandia; para auroras australes, las observaciones habituales se registran desde la Antártida y, en ocasiones, desde el extremo sur de Chile y Argentina o islas subantárticas.
- Las auroras son más visibles por la noche y en condiciones de cielo oscuro, lejos de la contaminación lumínica. Durante los meses de noche polar (invierno) en latitudes altas es más fácil verlas por la duración de la noche.
- El índice Kp y las predicciones de tormentas geomagnéticas permiten estimar cuándo la actividad aumentará y desplazará el óvalo auroral hacia latitudes más bajas.
- Periodos de mayor actividad solar (máximo del ciclo solar) y fenómenos como las eyecciones de masa coronal incrementan la probabilidad de auroras intensas.
Consejos para observación y fotografía
- Busca un lugar oscuro y con horizonte despejado; evita la luna llena si quieres captar colores tenues.
- Para fotografía: usa trípode, objetivo gran angular, enfoque manual a infinito, ISO entre 800–6400 (según cámara), y tiempos de exposición entre 2 y 30 segundos según la intensidad de la aurora.
- Lleva ropa abrigada y protege las baterías de la cámara del frío (las baterías se descargan más rápido).
Mitos y cultura
Las auroras han inspirado numerosas leyendas y creencias en las culturas del Ártico y de latitudes australes: desde mensajes de los espíritus, señales de los antepasados, hasta presagios. Entre los pueblos sami, inuit, noruegos o maoríes existen relatos tradicionales que intentan explicar y dar significado a estas luces.
Seguridad y hechos científicos
Ver una aurora no representa peligro para las personas que las observan desde tierra. Sin embargo, grandes tormentas geomagnéticas sí pueden afectar satélites, comunicaciones y redes eléctricas. La investigación científica continúa estudiando cómo los cambios solares influyen en la magnetosfera y en la dinámicа atmosférica superior.
En resumen: una aurora es un fenómeno atmosférico producido por partículas solares que iluminan la atmósfera superior, con colores y formas variables; su nombre (boreal o austral) indica simplemente en qué polo aparece, y su observación depende de la actividad solar, la geografía y las condiciones locales.
Son muchas las leyendas asociadas a la aurora en todos los países donde este fenómeno se produce regularmente.


