El metano es un compuesto orgánico con la fórmula química CH
4. Es un alcano con un átomo de carbono. A menudo se encuentra como parte principal del gas natural. El metano es un gas de efecto invernadero 23 veces más eficaz que el dióxido de carbono. También es menos estable y se oxida lentamente con el oxígeno hasta convertirse en dióxido de carbono y agua.
Propiedades físicas y químicas
- Estado y aspecto: gas incoloro e inodoro en condiciones normales (el olor que se percibe en el gas doméstico se añade artificialmente mediante mercaptanos para detectar fugas).
- Fórmula y estructura: CH4; molécula tetraédrica con hibridación sp3 del carbono.
- Masa molar: aproximadamente 16,04 g·mol−1.
- Puntos de ebullición y fusión: ebullición ≈ −161,5 °C; fusión ≈ −182,5 °C.
- Densidad: menos denso que el aire (por eso tiende a acumularse en zonas altas si se libera).
- Solubilidad: muy poco soluble en agua.
- Inflamabilidad: es inflamable y puede formar mezclas explosivas con el aire en rangos aproximados de 5–15 % en volumen; temperatura de autoignición alta (varios cientos de grados Celsius).
- Reactividad: relativamente inerte en condiciones normales, pero arde en presencia de oxígeno formando CO2 y H2O; en la atmósfera se oxida por radicales OH.
Fuentes y emisiones
Las emisiones de metano proceden de fuentes naturales y antropogénicas:
- Fuentes naturales: humedales (la mayor fuente natural), termitas, océanos, respiraderos geológicos y fuentes hidrotermales, liberación desde hidratos de metano y deshielo de permafrost.
- Fuentes antropogénicas: extracción, procesamiento y transporte de gas natural y petróleo; minería de carbón; agricultura (especialmente la fermentación entérica en rumiantes y arrozales inundados); vertederos y tratamiento de residuos; quema de biomasa.
Papel en el cambio climático
El metano es un potente gas de efecto invernadero. Su efecto depende del horizonte temporal elegido:
- En horizontes cortos (20 años) su potencial de calentamiento global (PCG/GWP) es mucho mayor que en plazos largos —del orden de 80–90 veces el del CO2 según evaluaciones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).
- En horizontes de 100 años, valores comúnmente citados sitúan su PCG alrededor de 28–34 veces el del CO2 (las cifras varían según supuestos sobre retroalimentaciones climáticas y métodos de cálculo).
Además de calentar directamente, el metano influye en la química atmosférica: su oxidación reduce la concentración de radicales OH, altera la formación de ozono troposférico (un contaminante y gas de efecto invernadero) y puede aumentar la cantidad de vapor de agua en la estratosfera, contribuyendo a efectos climáticos indirectos.
Vida atmosférica y procesos químicos
- Vida atmosférica: la vida media del metano en la atmósfera es del orden de una década (aproximadamente 9–12 años, dependiendo de las condiciones y la eficiencia del sumidero oxidativo).
- Sumideros: principal sumidero es la reacción con radicales OH en la troposfera; también contribuyen la oxidación en la estratosfera y la absorción en los suelos.
- Productos de degradación: CO2 y H2O, y en procesos intermedios se forman compuestos que afectan la formación de ozono troposférico.
Usos y riesgos
- Usos: combustible (gas doméstico, generación eléctrica), materia prima en la industria química (producción de hidrógeno, metanol, amoníaco) y alrededores de procesos industriales.
- Riesgos para la seguridad: gas inflamable y, en espacios confinados, desplazador de oxígeno (riesgo de asfixia). Por seguridad, el gas natural se odoriza para facilitar la detección de fugas.
- Impactos ambientales: además de su contribución al calentamiento global, fugas importantes en la cadena de combustibles fósiles y emisiones agrícolas afectan la calidad del aire y la salud humana indirectamente (por ozono troposférico).
Mitigación y control
Reducir las emisiones de metano es una de las estrategias más eficaces para mitigar el calentamiento en plazos cortos. Medidas clave:
- Detección y reparación de fugas en la extracción, transporte y procesamiento de petróleo y gas; captura y aprovechamiento del metano fugado.
- Mejoras en la gestión de residuos y vertederos (captura de biogás) y tratamiento de aguas residuales.
- Prácticas agrícolas y ganaderas que reduzcan las emisiones (mejoras en la alimentación del ganado, gestión del estiércol, manejo del agua en arrozales).
- Transición energética hacia fuentes bajas en carbono para disminuir la dependencia de combustibles fósiles.
- Monitoreo satelital y redes de observación para identificar focos de emisiones y priorizar acciones.
En conjunto, la reducción rápida del metano puede frenar el ritmo de calentamiento a corto plazo y ganar tiempo para implementar medidas de reducción de emisiones de dióxido de carbono a largo plazo.