Oxigenoterapia: Qué es, indicaciones y formas de administración

Oxigenoterapia: guía clara sobre qué es, indicaciones y formas de administración (cánula, máscara, cámara hiperbárica) para tratar hipoxia, EPOC, intoxicación por CO y urgencias.

Autor: Leandro Alegsa

La oxigenoterapia, también llamada oxígeno suplementario, es el tratamiento médico que consiste en administrar gas oxígeno (O2) al paciente para su inhalación con el objetivo de corregir o prevenir la hipoxia tisular. Se utiliza en diversas situaciones clínicas, entre ellas la hipoxia, la intoxicación por monóxido de carbono y las cefaleas en racimo. También puede ser necesaria de forma crónica en personas con enfermedades que reducen los niveles de oxígeno en la sangre, como la EPOC y la fibrosis quística. Los niveles de O2 deben ser suficientes para mantener una respiración y un metabolismo celular normales y preservar órganos vitales.

Indicaciones principales

  • Hipoxemia aguda o crónica documentada (baja saturación arterial de oxígeno).
  • Insuficiencia respiratoria aguda o exacerbaciones de enfermedades respiratorias crónicas (por ejemplo, EPOC).
  • Intoxicación por monóxido de carbono: administrar O2 al 100%; considerar cámara hiperbárica en casos severos.
  • Cefaleas en racimo: oxigenoterapia a alto flujo es un tratamiento de primera línea en episodios agudos.
  • Situaciones de soporte en traumatismos, shock, sepsis o paro cardiorrespiratorio hasta que se estabilice la oxigenación.
  • Indicaciones hiperbáricas específicas: embolia gaseosa arterial, enfermedad por descompresión, algunas heridas isquémicas y algunas intoxicaciones (según resolución clínica).

Objetivos y metas de oxigenación

  • La meta general en pacientes sin riesgo de retención de CO2 es mantener la saturación de pulso (SpO2) entre 94–98%.
  • En pacientes con riesgo de hipercapnia crónica (p. ej., muchos con EPOC), objetivos más conservadores de 88–92% son recomendados para evitar retención de CO2 y depresión ventilatoria.
  • En situaciones agudas (infarto agudo de miocardio o accidente cerebrovascular) hay tendencia a no administrar O2 sistemáticamente si la SpO2 es ≥90%; usar O2 sólo si existe hipoxemia.

Formas de administración

La oxigenoterapia puede administrarse por métodos de baja o alta concentración y por vías invasivas o no invasivas:

  • Cánula nasal: flujo bajo (1–6 L/min); FiO2 aproximada 24–44%. Comodidad para terapia domiciliaria y ambulatoria.
  • Máscara simple: 5–10 L/min; FiO2 aproximada 40–60%.
  • Máscara con reservorio (no rebreather): 10–15 L/min; permite FiO2 más alta (~60–90%) para hipoxemia severa.
  • Mascara Venturi: proporciona fracciones de inspiración de oxígeno (FiO2) precisas; útil en pacientes con riesgo de hipercapnia.
  • Alto flujo (High Flow Nasal Cannula, HFNC): hasta 60 L/min con calefacción y humidificación; FiO2 hasta 100%; mejora el intercambio gaseoso y confort.
  • Oxigenoterapia no invasiva (CPAP/BiPAP): combinada con O2 para mejorar la oxygenación en insuficiencia respiratoria hipoxémica o hipercapnica seleccionada.
  • Ventilación mecánica invasiva: ventilador con mezcla de O2 en pacientes críticos intubados.
  • Cámara hiperbárica: O2 al 100% a presiones superiores a la atmosférica para indicaciones específicas (intoxicación por CO severa, embolias gaseosas, enfermedad por descompresión).
  • Concentradores y cilindros: para terapia a domicilio o traslado; los concentradores generan O2 del aire ambiente y los cilindros almacenan O2 comprimido.

Monitoreo y ajuste

  • La monitorización se realiza con pulsioximetría (SpO2) y, cuando es necesario, con gasometría arterial (PaO2, PaCO2, pH) para valorar la ventilación y la oxigenación.
  • Ajustar flujo/FiO2 para alcanzar objetivos de saturación sin sobreoxigenar. En pacientes con EPOC considerar gasometría repetida para detectar hipercapnia.
  • Reevaluar clínicamente: signos vitales, trabajo respiratorio y respuesta al tratamiento.

Riesgos y complicaciones

  • Retención de CO2 (hipercapnia): en algunos pacientes con EPOC el oxígeno excesivo puede reducir el estímulo respiratorio y aumentar la PaCO2.
  • Toxicidad por oxígeno: con exposiciones prolongadas a altas FiO2 puede producir lesión pulmonar por radicales libres y atelectasia por absorción.
  • Retinopatía del prematuro: en neonatos prematuros la exposición a concentraciones altas de O2 aumenta el riesgo de daño retiniano; se monitoriza estrechamente la SpO2 en la unidad neonatal.
  • Riesgo de incendio: el oxígeno favorece la combustión; evitar fumar y fuentes de ignición cerca del equipo.
  • Efectos secundarios locales: sequedad nasal, ulceración por canulación o mascarilla, y molestias por presión.

Oxigenoterapia a largo plazo y en el hogar

La oxigenoterapia domiciliaria crónica está indicada en pacientes con hipoxemia crónica documentada (por ejemplo, PaO2 ≤55 mmHg o saturación ≤88% en reposo) tras evaluación clínica y gasométrica. Beneficios incluyen mejora de la supervivencia, capacidad de ejercicio y calidad de vida en ciertos pacientes con insuficiencia respiratoria crónica. El uso y la prescripción deben ser supervisados por un especialista y revisados periódicamente.

Contraindicaciones y precauciones

  • No existen contraindicaciones absolutas al oxígeno cuando está indicado; sin embargo, debe usarse con precaución en pacientes con riesgo de hipercapnia.
  • Evitar administrar O2 innecesariamente en pacientes con SpO2 normal para prevenir efectos de hiperoxia.
  • En intoxicación por monóxido de carbono o en algunos cuadros neurológicos/oftalmológicos, la decisión sobre el uso de cámara hiperbárica debe ser individualizada.

Seguridad y recomendaciones prácticas

  • Prescribir O2 con objetivo de saturación y plan de reevaluación.
  • Formar al paciente y cuidadores en el uso de equipos domiciliarios, mantenimiento, prevención de incendios y seguimiento clínico.
  • Registrar en la historia clínica flujo/FiO2 administrados, objetivo de SpO2 y respuesta terapéutica.

En resumen, la oxigenoterapia es una intervención esencial para corregir la hipoxemia, pero debe administrarse de forma dirigida y monitorizada para maximizar beneficios y minimizar riesgos. La elección del dispositivo, el ajuste del flujo/FiO2 y la monitorización deben individualizarse según la patología y el riesgo del paciente.



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