La diástole (pronunciado /daɪˈæstəliː/) es el periodo del ciclo cardíaco durante el cual las cámaras del corazón se relajan y se llenan de sangre tras la contracción. La contracción del corazón se llama sístole y es el proceso opuesto a la diástole. El término diástole proviene del griego διαστολή, que significa “expansión” o “apertura”.
Qué ocurre durante la diástole
Durante la diástole se producen dos procesos principales: la relajación de los ventrículos (que permite la entrada de sangre desde las aurículas) y, en parte, la relajación auricular. La diástole ventricular incluye varias fases importantes:
- Relajación isovolumétrica: inmediatamente tras la sístole, las válvulas semilunares (aórtica y pulmonar) se cierran y los ventrículos empiezan a relajarse sin que aún se abran las válvulas auriculoventriculares.
- Llenado rápido: cuando la presión ventricular cae por debajo de la auricular, se abren las válvulas mitral y tricúspide y la sangre entra rápidamente en los ventrículos.
- Diástasis (llenado lento): fase de llenado más lento a medida que las presiones se igualan.
- Contracción auricular (golpe auricular): al final de la diástole, la aurícula se contrae para aportar el último volumen de sangre al ventrículo (importante sobre todo cuando la función ventricular está alterada).
Duración y relación con la frecuencia cardiaca
La duración de la diástole varía según la frecuencia cardiaca. En reposo la diástole suele ser más larga que la sístole (por ejemplo, en torno a 0,5–0,7 s frente a ≈0,3 s en la sístole a frecuencias bajas). Al aumentar la frecuencia cardiaca la diástole se acorta mucho más que la sístole, lo que puede reducir el llenado ventricular y el tiempo de perfusión coronaria.
Relación con el electrocardiograma y los sonidos cardiacos
En el ECG, la diástole ventricular comienza después de la onda T (repolarización ventricular). La contracción auricular (que ayuda al llenado final) se correlaciona con la onda P. El inicio de la diástole coincide con el segundo ruido cardiaco (S2), producido por el cierre de las válvulas aórtica y pulmonar. Los ruidos S3 y S4 se asocian a fenómenos de llenado anómalos o aumentados durante la diástole.
Presión diastólica y su significado clínico
La presión arterial diastólica es la presión en las arterias durante la diástole ventricular. Valores normales suelen situarse entre 60 y 80 mmHg. Una presión diastólica elevada es un factor de riesgo cardiovascular y puede indicar aumento de la resistencia vascular o rigidez arterial. Una presión diastólica muy baja puede disminuir la perfusión coronaria, especialmente durante la diástole.
Importancia clínica de la diástole
- Disfunción diastólica: la alteración en la capacidad de relajación o en la rigidez ventricular puede producir insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada (síntomas de insuficiencia con FE conservada).
- Evaluación diagnóstica: la ecocardiografía Doppler y el Doppler tisular permiten evaluar parámetros como la relación E/A, la velocidad E/e' y otros índices que informan sobre la función diastólica.
- Síntomas: dificultad para respirar al esfuerzo, intolerancia al ejercicio y congestión pueden ser manifestaciones de problemas diastólicos.
- Tratamiento y prevención: control de la presión arterial, tratamiento de la isquemia, control de la frecuencia cardiaca y manejo de factores de riesgo (diabetes, obesidad) ayudan a prevenir o mejorar la disfunción diastólica.
Factores que influyen en la diástole
- Frecuencia cardiaca (taquicardia acorta la diástole).
- Distensibilidad ventricular (mayor rigidez reduce el llenado).
- Estado de las válvulas cardiacas (insuficiencia o estenosis afectan el llenado).
- Volumen sanguíneo y presiones auriculares.
En resumen, la diástole es un componente esencial del ciclo cardiaco que permite el llenado ventricular y condiciona tanto la función hemodinámica como la perfusión coronaria. Su evaluación es clave en el diagnóstico y manejo de numerosas enfermedades cardiacas.

