La presión arterial es una medida utilizada en medicina. En el cuerpo, las arterias transportan la sangre desde el corazón. A medida que la sangre viaja por las arterias, presiona contra las paredes de las mismas. La presión arterial mide la fuerza con la que la sangre empuja las paredes de las arterias.
Normalmente, la "presión arterial" mide la presión en las arterias más grandes que llevan sangre a otras partes del cuerpo distintas de los pulmones, como la arteria braquial del brazo. La presión arterial suele medirse en milímetros de mercurio (mmHg).
Hay dos números en la presión arterial. La primera es la presión sistólica. Mide la fuerza con la que la sangre empuja las paredes de las arterias cuando el corazón está en sístole (latiendo y expulsando sangre). Es entonces cuando la presión contra las paredes de las arterias es más alta. La segunda cifra es la presión arterial diastólica. Mide la fuerza con la que la sangre empuja las paredes de las arterias cuando el corazón está en diástole (descansando entre latidos y sin expulsar sangre). Por ejemplo, en la imagen de esta página, la presión en las paredes de las arterias es de 122 mmHg cuando el corazón está latiendo, y de 65 mmHg cuando el corazón está en reposo. Esta presión arterial se escribiría como "122/65" y se leería como "122 sobre 65".
La presión arterial media es la presión arterial media de una persona. La presión del pulso es la diferencia entre las presiones sistólica y diastólica.
Para medir la presión arterial, los médicos utilizan un aparato llamado esfigmomanómetro.
Valores normales y clasificación
En adultos, los valores se expresan en mmHg y suelen clasificarse de forma orientativa como:
- Normal: menos de 120/80 mmHg.
- Elevada: 120–129 mmHg sistólica y menos de 80 mmHg diastólica.
- Hipertensión estadio 1: 130–139 mmHg sistólica o 80–89 mmHg diastólica.
- Hipertensión estadio 2: 140 mmHg o más sistólica o 90 mmHg o más diastólica.
- Emergencia hipertensiva: cifras superiores a 180/120 mmHg requieren evaluación médica urgente, sobre todo si hay daño a órganos (dolor torácico, dificultad respiratoria, alteración neurológica, etc.).
Estas categorías son orientativas; los valores objetivo pueden variar según la edad, enfermedades coexistentes (diabetes, enfermedad renal), y guías clínicas. En niños y embarazadas los valores normales difieren y deben evaluarse por un profesional.
Cómo se mide la presión arterial
Existen dos métodos habituales:
- Método auscultatorio (manual): se utiliza un esfigmomanómetro y un estetoscopio. El profesional insufla el manguito, escucha los ruidos de Korotkoff y anota la presión sistólica y diastólica.
- Método oscilométrico (automático): los tensiómetros electrónicos miden las oscilaciones de la pared arterial y calculan las cifras. Son útiles para el autocontrol en casa si están validados clínicamente.
Cómo prepararse y técnica para una medición fiable
- Reposar sentado al menos 5 minutos antes de medir.
- Evitar fumar, consumir café o hacer ejercicio intenso al menos 30 minutos antes.
- Sentarse con la espalda apoyada, pies en el suelo y el brazo descubierto apoyado a la altura del corazón.
- Usar el tamaño de manguito adecuado: la "vejiga" del manguito debe cubrir aproximadamente el 80% de la circunferencia del brazo; un manguito demasiado pequeño da lecturas falsas más altas.
- Tomar 2–3 lecturas con 1–2 minutos entre ellas y anotar la media.
- Si se usan dispositivos para el hogar, seguir las instrucciones del fabricante y llevarlos al consultorio para comparar con mediciones profesionales si es posible.
Medición ambulatoria y en domicilio
La monitorización ambulatoria de 24 horas (MAPA) registra la presión a lo largo del día y la noche y ayuda a detectar:
- Hipertensión de bata blanca: cifras altas en consulta pero normales en casa.
- Hipertensión enmascarada: cifras normales en consulta pero altas en la vida cotidiana.
El autocontrol domiciliario también es útil para el seguimiento del tratamiento. Una pauta habitual es tomar dos lecturas por la mañana y dos por la tarde durante una semana y calcular la media (algunas guías recomiendan descartar el primer día).
Términos útiles
- Presión de pulso: diferencia entre sistólica y diastólica. Valores elevados pueden indicar rigidez arterial.
- Presión arterial media (PAM o MAP): es un valor promedio que representa la perfusión de los órganos; se calcula aproximadamente como: PAM ≈ diastólica + 1/3 (presión de pulso).
Factores que influyen en la presión arterial
- Edad, genética y sexo.
- Peso corporal, actividad física, dieta (especialmente la sal), consumo de alcohol y tabaco.
- Estrés, medicamentos (anticonceptivos, antiinflamatorios, algunos antidepresivos, etc.) y enfermedades concomitantes (diabetes, enfermedad renal, trastornos tiroideos).
Prevención y control
Medidas que ayudan a mantener o reducir la presión arterial:
- Perder peso si hay sobrepeso u obesidad.
- Seguir una dieta saludable (por ejemplo, rica en frutas, verduras, baja en sodio y grasas saturadas).
- Realizar ejercicio aeróbico regular (al menos 150 minutos semanales de intensidad moderada, según capacidad y recomendación médica).
- Limitar el consumo de alcohol y dejar de fumar.
- Seguir el tratamiento farmacológico prescrito y acudir a revisiones periódicas.
Cuándo acudir al médico
Consulte con un profesional si sus lecturas son consistentemente altas o bajas, si tiene síntomas como dolor torácico, dificultad para respirar, desmayos, visión borrosa, hemorragias nasales persistentes, o si hay lecturas muy elevadas (>180/120 mmHg). En presencia de síntomas graves que sugieran daño a un órgano, busque atención de urgencia.
Si tiene dudas sobre cómo medir su presión o interpretar las cifras, pregunte a su médico o enfermera para recibir instrucciones y, si corresponde, un plan de seguimiento y tratamiento personalizado.

