Un hongo (plural: hongos) es un organismo vivo que incluye levaduras, mohos, setas y otros. Los hongos están formados por finas células que, en muchos casos, se organizan en filamentos ramificados llamados hifas; el conjunto de hifas forma el micelio, el cuerpo vegetativo del hongo. Algunos hongos presentan un cuerpo macroscópico o cuerpo fructífero (por ejemplo, las setas) que contiene muchas células organizadas. A diferencia de las plantas, los hongos no tienen clorofila y, por tanto, no realizan fotosíntesis: obtienen energía y carbono digiriendo y absorbiendo la materia orgánica que les rodea. El estudio de los hongos se denomina micología.

Posición taxonómica y relaciones

Los hongos conforman un reino propio dentro de los seres vivos, distinto de los animales y de las plantas. Las comparaciones moleculares y anatómicas muestran que los hongos comparten un ancestro común y constituyen un grupo monofilético. Este conjunto de hongos verdaderos se conoce como Eumycota o Eumycetes.

Estructura celular y composición

  • Las células fúngicas son eucariotas y poseen núcleos, a diferencia de las células de las bacterias.
  • Las hifas pueden ser septadas (con tabiques transversales) o cenocíticas (sin septos y con citoplasma continuo); cuando existen, los septos suelen presentar poros que permiten el paso de orgánulos y núcleos.
  • Las paredes celulares contienen quitina (un polímero de N-acetilglucosamina) y también polisacáridos como glucanos; esto las diferencia de las paredes de las plantas, que contienen celulosa.

Nutrición y modos de vida

La mayoría de los hongos son saprofitos: descomponen materia orgánica muerta y la transforman en nutrientes que absorben a través de su pared celular.p107 Otros hongos son parasitarios (infectan animales, plantas u otros hongos) o simbióticos (por ejemplo, las micorrizas, asociaciones con raíces de plantas, o los líquenes, asociación entre hongos y algas o cianobacterias). Estas interacciones hacen que los hongos desempeñen papeles clave en los ecosistemas: reciclaje de nutrientes, formación de suelos y mantenimiento de redes tróficas.

Reproducción y ciclo vital

Los hongos se reproducen tanto sexual como asexualmente por vías variadas. Muchos producen esporas resistentes y de dispersión eficiente que, al germinar, originan nuevos micelios. En la reproducción sexual suelen darse etapas como la plasmogamia (fusión de citoplasmas), la formación de células con núcleos provenientes de diferentes progenitores (heterocarionte o, en algunos grupos, estado dicariote) y la karyogamia (fusión nuclear) seguida de meiosis para generar esporas sexuales. Los detalles del ciclo varían entre los principales clados (Ascomycota, Basidiomycota, etc.).

Clasificación general

La clasificación de los hongos ha cambiado mucho con los estudios moleculares. Entre los principales linajes actualmente reconocidos se incluyen grupos como:

  • Chytridiomycota (hongos acuáticos, algunos con zoosporas móviles).
  • Grupos basales y parásitos como los Microsporidia y Rozellomycota (Cryptomycota).
  • Mucoromycota (incluye muchos mohos mucosos y sus familiares).
  • Glomeromycota (hongos formadores de micorrizas arbusculares).
  • Ascomycota (el mayor grupo, incluye levaduras y muchas setas con ascas).
  • Basidiomycota (setas clásicas, hongos productores de basidiosporas).

Estas divisiones reflejan tanto rasgos morfológicos como relaciones filogenéticas. La taxonomía sigue ajustándose a medida que se obtienen más datos genómicos.

Importancia ecológica y económica

  • Como descomponedores, los hongos son esenciales para el reciclaje de carbono y otros elementos.
  • Las micorrizas mejoran la absorción de nutrientes de muchas plantas, favoreciendo la productividad de ecosistemas y cultivos.
  • Algunos hongos son patógenos importantes de plantas, animales y humanos (p. ej., roya, mildiu, candidiasis), con implicaciones agrícolas y sanitarias.
  • Los hongos tienen usos directos: levaduras en panificación y fermentación, setas comestibles como alimento, y producción de compuestos farmacológicos (antibióticos como la penicilina, inmunosupresores, estatinas, enzimas industriales, etc.).

Evolución y registro fósil

Los hongos surgieron hace cientos de millones de años; estimaciones y datos fósiles sugieren una antigüedad de alrededor de 1 000 millones de años para los linajes principales. Se han hallado restos fúngicos en fósiles del periodo Devónico y posteriores, aunque los restos más antiguos son difíciles de conservar por su naturaleza degradable, por lo que el registro fósil es incompleto.

Riesgos, seguridad y consideraciones legales

Aunque muchos hongos son útiles y comestibles, otros producen toxinas (micotoxinas) o causan enfermedades. La identificación de setas silvestres puede ser difícil y un error puede ser grave o mortal. Tampoco se proporciona información para la identificación, cultivo o selección de hongos psicoactivos o ilícitos: su recolección, cultivo o uso puede ser peligrosa para la salud y, en muchos lugares, ilegal. Ante dudas sobre intoxicaciones o enfermedades fúngicas, consulte con profesionales de la salud o micólogos cualificados.

Investigación y biotecnología

La micología moderna utiliza herramientas moleculares y genómicas para estudiar la diversidad fúngica, sus interacciones ecológicas y sus capacidades metabólicas. Los hongos son recursos valiosos en biotecnología: producción de enzimas, biocontrol de plagas, biorremediación y síntesis de compuestos de interés farmacéutico e industrial.

En resumen, los hongos son un reino diverso y ecológicamente crucial, con características celulares y ciclos de vida que los distinguen claramente de plantas y bacterias, y con una gran relevancia para los ecosistemas y la actividad humana.