Una mordedura es una herida producida por los dientes de un animal. Los animales pueden morder en situaciones de defensa propia, por miedo, por juego brusco o para sujetar y cortar alimentos antes de comerlos. También las personas pueden sufrir mordeduras en peleas, accidentes o durante actividades laborales y recreativas.

Tipos y características

  • Mordeduras por animales domésticos (perros, gatos): los perros suelen provocar heridas más amplias y desgarradas; las mordeduras de gato tienden a ser en forma de punzada profunda (punción) que puede sellarse por fuera y favorecer infecciones.
  • Mordeduras silvestres (murciélagos, zorros, mapaches, etc.): mayor riesgo de enfermedades como la rabia.
  • Mordeduras humanas: alto riesgo de infección por bacterias de la boca humana (p. ej., Eikenella corrodens).
  • Crush injuries (aplastamiento): cuando la mordedura incluye contusión de tejidos, fracturas óseas o lesiones de tendones y nervios.

Causas

  • Respuesta defensiva del animal ante una amenaza real o percibida.
  • Juego brusco, manejo inadecuado o provocación.
  • Condiciones médicas que alteran el comportamiento del animal (ej. rabia, intoxicación, dolor).
  • Accidentes en el trabajo o actividades al aire libre.

Riesgos y complicaciones

Las mordeduras pueden causar problemas médicos importantes, entre ellos:

  • Infección local: enrojecimiento, calor, dolor, hinchazón, secreción purulenta. Las bacterias comunes incluyen Pasteurella (mordeduras de animales), Staphylococcus, Streptococcus y bacterias orales humanas.
  • Celulitis y abscesos.
  • Invasión profunda: tendinitis, lesión de nervios o vasos, fracturas, osteomielitis (infección ósea).
  • Sepsis en casos severos o en personas inmunocomprometidas.
  • Rabia: enfermedad viral grave y casi siempre mortal si no se trata antes de la aparición de síntomas; debe considerarse si el animal es de riesgo o desconocido.
  • Tétanos: riesgo en heridas contaminadas si la profilaxis vacunal no está al día.
  • Daño estético y funcional, especialmente en manos y rostro.

Primeros auxilios inmediatos

  • Detener el sangrado aplicando presión con una gasa o paño limpio.
  • Lavar la herida abundantemente con agua y jabón durante varios minutos para reducir la carga bacteriana.
  • Evitar cerrar la herida por completo (p. ej., no suturar sin valoración médica) si es profunda o sucia; cubrir con apósito limpio.
  • No aplicar remedios caseros agresivos (como alcohol en exceso, peróxido o sustancias cáusticas) sin orientación médica; la limpieza con agua y jabón es clave.
  • Si el animal está disponible y seguro, identificarlo y conocer su estado vacunal; no intente retener animales agresivos.

Cuándo acudir al médico de urgencia

  • Heridas profundas, muy sangrantes o con exposición de hueso/tendones.
  • Mordeduras en manos, cara, cuello o articulaciones.
  • Signos de infección: fiebre, aumento rápido del enrojecimiento, dolor creciente, secreción purulenta o líneas rojas que se extienden.
  • Contacto con animales silvestres o animales con comportamiento sospechoso (riesgo de rabia).
  • Persona inmunocomprometida, con diabetes, o con prótesis articulares.
  • Desconocimiento del estado de vacunación antitetánica.

Tratamiento médico

  • Limpieza y desbridamiento: eliminación de tejido muerto y lavado a presión para reducir bacterias.
  • Antibióticos: se indican en mordeduras de gato, mordeduras humanas, mordeduras en manos, heridas profundas, o en pacientes de alto riesgo. Un antibiótico habitual para profilaxis y tratamiento es amoxicilina-clavulánico, aunque la selección exacta depende del paciente y alergias; el médico decidirá la pauta adecuada.
  • Suturas y cierre de la herida: en algunas heridas faciales limpias se puede realizar cierre primario; en otras se deja abierta o se realiza cierre diferido según el riesgo de infección.
  • Cirugía si hay tejido necrosado, abscesos, lesión de tendones o fracturas.
  • Profilaxis del tétanos: revisar el historial vacunal; puede ser necesario administrar vacuna o inmunoglobulina antitetánica según el tipo de herida y el tiempo desde la última dosis.
  • Profilaxis y tratamiento de la rabia: si existe riesgo de exposición, se inicia la profilaxis postexposición que incluye inmunoglobulina antirrábica y vacuna antirrábica; es urgente y debe iniciarse cuanto antes.

Seguimiento y cuidados en casa

  • Cambiar el vendaje según las indicaciones y mantener la herida limpia y seca.
  • Observar signos de infección o empeoramiento: fiebre, enrojecimiento que progresa, dolor creciente, secreción maloliente.
  • Seguir la pauta completa de antibióticos si fueron prescritos.
  • Revisiones médicas para retirar puntos, revisar función de la zona afectada (movilidad, sensibilidad) y valorar complicaciones tardías.

Prevención

  • Vacunar y controlar la salud de las mascotas; educación sobre comportamiento animal.
  • Evitar acercarse a animales desconocidos o silvestres; no provocar ni molestar a animales que estén alimentando crías.
  • Usar equipo protector en trabajos de riesgo y supervisar a los niños al jugar con animales.
  • Mantener actualizadas las vacunas personales (tétanos) y buscar atención rápida tras una mordedura.

En resumen, aunque muchas mordeduras son leves y se resuelven con cuidados básicos, otras pueden provocar infecciones graves, daño funcional o enfermedades como la rabia y el tétanos. Ante dudas o signos de gravedad, consulte a un profesional de salud lo antes posible.