Rabia: enfermedad viral, transmisión, síntomas y prevención
Rabia: qué es, cómo se transmite, síntomas, prevención y vacunas. Aprende a identificar mordeduras de riesgo y medidas urgentes para evitar esta enfermedad viral mortal.
La rabia es un virus neurotrópico (referido a las neuronas), enfermedad viral zoonótica (puede ser transmitida a los humanos por los animales) que causa encefalitis aguda.
Por lo general, las personas (y los animales) mueren a causa de ella (es mortal). No tiene cura. Las personas que reciben tratamiento poco después de infectarse tienen posibilidades de sobrevivir.
La enfermedad se transmite a través de la saliva y la sangre. La forma habitual de contraerla es la mordedura de un mamífero rabioso. Los animales domésticos, como los perros, deben ser vacunados contra ella, en la mayoría de los países.
Transmisión
El virus de la rabia se encuentra principalmente en la saliva y en el tejido nervioso de animales infectados. La vía más común de transmisión es mediante la mordedura, cuando el virus entra directamente en tejidos por una herida. También puede transmitirse si la saliva contaminada entra en contacto con mucosas (ojos, nariz, boca) o con una herida abierta. En casos raros se han documentado contagios por trasplantes de órganos de donantes infectados o por exposición a aerosoles en cuevas con murciélagos.
Período de incubación
El tiempo entre la exposición y la aparición de síntomas (período de incubación) suele ser de 1 a 3 meses, aunque puede variar desde menos de una semana hasta varios años, dependiendo de factores como la localización y profundidad de la herida y la cantidad de virus inoculado. Las lesiones más próximas al sistema nervioso central (por ejemplo, en la cabeza o cuello) tienden a presentar incubaciones más cortas.
Síntomas
Al inicio la rabia suele presentarse con síntomas inespecíficos: fiebre, malestar general, dolor o sensación anormal (parestesias) en el sitio de la herida. Después progresa a manifestaciones neurológicas más graves que se presentan en dos formas principales:
- Forma encefalítica o “furiosa”: agitación, confusión, hiperreactividad, hidrofobia (miedo o espasmos al intentar beber), aerofobia (intolerancia a corrientes de aire), salivación excesiva, espasmos musculares y convulsiones.
- Forma paralítica o “dumb”: debilidad progresiva, parálisis ascendente que puede comenzar en la zona de la mordedura y avanzar hasta provocar parálisis generalizada y coma. Esta forma puede ser más difícil de reconocer inicialmente.
Ambas formas evolucionan hasta el coma y la muerte si no se aplica un manejo adecuado y oportuno.
Diagnóstico
El diagnóstico definitivo suele realizarse mediante pruebas de laboratorio. Antes del fallecimiento (diagnóstico ante-mortem) se pueden emplear: detección del virus por PCR en saliva, análisis de líquido cefalorraquídeo (LCR) para anticuerpos y biopsia de piel del cuello (buscando antígeno viral en las raíces de los folículos pilosos). El diagnóstico post-mortem más fiable es la detección del virus en tejido cerebral mediante inmunofluorescencia directa.
Tratamiento y profilaxis
No existe un tratamiento antiviral específico que garantice la curación una vez que la enfermedad clínica está establecida; la mortalidad es muy alta. Algunos casos aislados de supervivencia han requerido cuidados intensivos prolongados y protocolos experimentales, pero no son la norma.
La herramienta más eficaz es la profilaxis postexposición (PEP), que debe iniciarse lo antes posible tras una mordedura o contacto sospechoso. Las medidas incluyen:
- Lavar inmediatamente la herida con agua y jabón durante varios minutos y, si está disponible, usar un desinfectante (por ejemplo, povidona yodada).
- Evaluación médica urgente para decidir la administración de inmunoglobulina antirrábica (si la persona no está previamente vacunada) y el inicio de la serie de vacunas antirrábicas según el calendario recomendado por las autoridades sanitarias.
- En personas con mayor riesgo ocupacional o antes de viajes a zonas endémicas se puede administrar la vacunación preexposición (series de vacunas) que simplifica el manejo si hubiera exposición futura.
Prevención
- Vacunar a mascotas (perros, gatos, hurones) y seguir programas de control de animales callejeros; la vacunación canina es la medida más eficaz para prevenir la rabia humana en muchas regiones.
- Evitar el contacto con animales silvestres y extraños, no acariciar ni intentar alimentar animales heridos o enfermos.
- En caso de mordedura, rasguño o contacto con saliva sobre mucosas o heridas, buscar atención médica inmediata y seguir las indicaciones para la PEP.
- Informar a las autoridades sanitarias y de control animal sobre animales agresivos o sospechosos para facilitar la investigación y prevención.
Epidemiología
La rabia sigue siendo un problema de salud pública en muchas partes del mundo, sobre todo en Asia y África, donde la mayoría de los casos humanos son transmitidos por perros infectados. Según estimaciones internacionales, decenas de miles de personas mueren cada año por rabia, en su mayoría niños que han sido mordidos por perros no vacunados. En países con programas sostenidos de vacunación animal y buena atención postexposición, los casos humanos son raros.
Consejos finales
Si te muerde un animal o tienes contacto con saliva sobre una herida o una mucosa: lava la zona con agua y jabón, busca atención médica urgente y no demores la evaluación para la profilaxis. La prevención (vacunación de animales, educación comunitaria y acceso rápido a la PEP) salva vidas.

Perro infectado de rabia.
Tratamiento
No hay cura para la rabia. Existe una vacuna (medicamento para tratar de prevenir la rabia) contra ella. La vacuna fue desarrollada por primera vez por LouisPasteur y Pierre Paul Émile Roux en 1885. Esta vacuna utilizaba un virus vivo cultivado en conejos, y debilitado (a través de su secado). La primera persona vacunada fue Joseph Meister (un niño de 9 años que había sido mordido por un perro). En la actualidad se siguen utilizando vacunas similares a ésta, pero se utilizan más otras vacunas (que hacen crecer el virus mediante cultivos celulares).
También existe una forma de tratamiento que puede realizarse una vez que la persona ha sido mordida. Debe realizarse en los 6 días siguientes a la mordedura. No hay forma de saber si alguien está infectado, hasta que es demasiado tarde. El tratamiento comienza con el lavado de la herida. Esto se hace para reducir el número de partículas del virus que entran en el cuerpo. A menudo los pacientes reciben una dosis de inmunoglobulina y un cierto número de vacunas, durante un periodo de tiempo determinado, normalmente un mes.
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