Gripe (Influenza): definición, causas y transmisión en humanos y animales

Gripe (influenza): causas y transmisión entre humanos y animales. Síntomas, prevención y riesgos para protegerte y cuidar a tus mascotas.

Autor: Leandro Alegsa

La gripe, más conocida como influenza y a veces llamada grippe, es una enfermedad común en la infancia, pero no es tan frecuente entre los adultos. No se limita a los humanos, la mayoría de los mamíferos y muchas aves también pueden contraer la gripe. Está causada por varios virus diferentes (véase: virus de ARN), por lo que las personas pueden tener la gripe más de una vez. El nombre de gripe viene del italiano: influenza, que significa "influencia".

 

Causas y tipos de virus

La gripe la causan virus del género Influenza, que son virus de ARN. Los principales tipos que afectan a la salud humana y animal son:

  • Influenza A: responsable de epidemias estacionales y pandemias. Se clasifica en subtipos según las proteínas de superficie hemaglutinina (H) y neuraminidasa (N), por ejemplo H1N1 o H5N1.
  • Influenza B: suele provocar brotes estacionales en humanos, menos variable que A y sin subtipos tan diversos.
  • Influenza C: causa infecciones más leves y es menos común.
  • Influenza D: afecta principalmente al ganado (vacuno) y no se considera un problema importante en humanos hasta la fecha.

Los virus de influenza cambian con el tiempo por dos mecanismos: deriva antigénica (pequeñas mutaciones frecuentes que requieren la actualización anual de la vacuna) y cambio antigénico o reasortamiento (cambios mayores que pueden provocar pandemias si el virus nuevo se transmite fácilmente entre humanos).

Transmisión

La gripe se transmite principalmente por vía respiratoria:

  • Gotas respiratorias al toser, estornudar o hablar (transmisión por contacto cercano).
  • Aerosoles finos que pueden permanecer en el aire en espacios mal ventilados.
  • Contacto con superficies contaminadas y posterior contacto con boca, nariz u ojos.

El período de incubación suele ser de 1 a 4 días. Las personas pueden ser contagiosas desde aproximadamente 1 día antes de que aparezcan los síntomas y hasta 5–7 días después; en niños pequeños o personas con el sistema inmune debilitado este periodo puede ser más largo.

Síntomas y complicaciones

Los síntomas típicos aparecen de forma súbita e incluyen:

  • Fiebre alta o febrícula
  • Tos seca
  • Dolor de garganta
  • Dolores musculares y articulares (mialgias)
  • Cefalea
  • Cansancio y malestar general
  • Congestión nasal o secreción

En la mayoría de adultos sanos la gripe mejora en una a dos semanas con reposo y tratamiento sintomático. Sin embargo, puede complicarse con:

  • Neumonía primaria por influenza o neumonía bacteriana secundaria.
  • Exacerbación de enfermedades crónicas (EPOC, asma, insuficiencia cardíaca).
  • Otitis media, sinusitis y, en casos raros, complicaciones neurológicas o miocarditis.

Los grupos de mayor riesgo de enfermedad grave son: niños pequeños, personas mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas o con el sistema inmunitario comprometido.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa inicialmente en la clínica y en la temporada de circulación del virus. Para confirmarlo se utilizan pruebas como:

  • Pruebas rápidas de detección antigénica (útiles por su rapidez, pero menos sensibles).
  • Reacción en cadena de la polimerasa (PCR), más sensible y específica.

Tratamiento

El manejo incluye medidas generales y, cuando corresponde, antivirales:

  • Cuidados generales: reposo, hidratación, antipiréticos/analgésicos como paracetamol o ibuprofeno (evitar aspirina en niños por riesgo de síndrome de Reye).
  • Antivirales: inhibidores de la neuraminidasa (oseltamivir, zanamivir) o antivirales con otros mecanismos (por ejemplo baloxavir). Son más efectivos si se inician dentro de las primeras 48 horas de síntomas y se emplean en casos de riesgo o enfermedad grave.

Prevención

Las medidas preventivas más efectivas son:

  • Vacunación anual: la vacuna contra la gripe se actualiza cada año para reflejar las cepas en circulación. Existen vacunas inactivadas, vacunas atenuadas (vía nasal), vacunas recombinantes y vacunas producidas en cultivos celulares. Se recomienda especialmente para grupos de riesgo y personal sanitario; la vacunación en el embarazo protege tanto a la madre como al recién nacido.
  • Higiene respiratoria: cubrirse al toser/estornudar, usar pañuelos desechables, lavado frecuente de manos.
  • Medidas de control en brotes: aislamiento de casos, uso de mascarillas en entornos de riesgo, mejorar la ventilación y, en algunos contextos, quimioprofilaxis con antivirales para contactos de alto riesgo.

Influenza en animales y riesgo zoonótico

Muchas especies animales pueden portar virus de influenza. Las aves acuáticas silvestres son reservorio natural de numerosos subtipos de Influenza A. Los cerdos pueden actuar como “vasijas de mezcla” porque pueden ser infectados por virus aviares y humanos simultáneamente, permitiendo reasortamiento. Algunas cepas aviares (por ejemplo, H5N1, H7N9) han causado infecciones humanas esporádicas con alta mortalidad.

La aparición de un virus con capacidad sostenida de transmisión entre humanos es la base de una pandemia. Por ello existe vigilancia epidemiológica y enfoques One Health que integran salud humana, animal y ambiental para detectar y controlar estos riesgos.

Conclusión

La gripe es una enfermedad viral respiratoria común y potencialmente grave en ciertos grupos. La combinación de vacunación anual, buenas prácticas de higiene, diagnóstico oportuno y uso adecuado de antivirales reduce significativamente su impacto. La vigilancia continua en humanos y animales es clave para detectar cambios en los virus que puedan aumentar el riesgo de epidemias o pandemias.

Transmisión y síntomas de la gripe

La gripe humana puede pasar de una persona a otra muy fácilmente. Lo más habitual es que se propague a través de las gotitas microscópicas de moco y líquido que se envían al aire cuando la persona enferma tose o estornuda. Los síntomas son tos, dolor de garganta, dolores musculares, fiebre, dolor de cabeza y, rara vez, vómitos y diarrea. La gripe también puede provocar otras enfermedades, como la neumonía. Esto la hace especialmente peligrosa para los niños pequeños y las personas mayores.

Aunque no hay cura para la gripe, se pueden utilizar medicamentos antivirales para tratar la enfermedad de manera que no sea tan grave y no dure tanto.

La temporada de gripe se extiende desde finales de otoño hasta la primavera, ya que la mayoría de la gente se contagia en los meses de invierno. Cuando hay más casos de gripe de los previstos, a veces se denomina epidemia. Cuando hay un gran número de casos del mismo tipo de gripe en todo el mundo, suele llamarse pandemia.

 

Cambios en el virus de la gripe

Los pequeños cambios que se producen cuando la gripe se transmite de una persona a otra es la forma más común en que los virus de la gripe cambian. Esta es la principal razón por la que la gente puede contraer la gripe cada año.

Los CDC hacen un seguimiento de los diferentes virus de la gripe que circulan, y dan esta información a las empresas que fabrican las vacunas contra la gripe. Dado que la gripe cambia tanto de un año a otro, las vacunas contra la gripe deben administrarse para cada nueva temporada de gripe.

Las vacunas contra la gripe sólo protegen contra los virus de la gripe más comunes, y de vez en cuando un tipo ligeramente diferente se propaga más de lo esperado. Por lo general, cuando esto ocurre, la vacuna antigripal existente ofrece cierta protección, de modo que aunque una persona que se haya vacunado contra la gripe se contagie, no enferma tanto.

Algunos virus de la gripe se contagian de los animales. La gripe aviar, por ejemplo, sólo la contraen las personas que están en contacto con aves enfermas (normalmente pollos). Estos tipos de virus de la gripe suelen ser muy limitados, y aunque pueden enfermar mucho a una persona, normalmente otras personas no se contagian del virus de la persona enferma.

Otra forma en que la gripe puede cambiar es cuando una persona o un animal contrae dos virus de la gripe diferentes. Los dos virus pueden intercambiar parte de su información genética, lo que puede crear una gripe completamente nueva que nadie haya cogido antes.

Si un virus de la gripe animal cambia de esta manera a uno que puede pasar fácilmente de humano a humano, muchas personas enferman porque nadie tiene inmunidad al nuevo virus. A menudo, un virus totalmente nuevo es más grave y mata a más personas.

Los nuevos tipos de virus de la gripe suelen ser los causantes de las pandemias, y esa es la razón por la que muchos científicos han seguido tan de cerca la gripe aviar: mata a seis personas de cada diez que la contraen. Esto sería un problema muy grave si cambia lo suficiente como para propagarse fácilmente entre las personas.

 

Gripe porcina (marzo/abril de 2009)

Este nuevo virus de la gripe recibió su nombre porque contiene partes genéticas que se encuentran comúnmente en los virus de la gripe que infectan a los cerdos. No se propaga por los cerdos ni por comer cerdo, sino que es un nuevo virus humano que se propaga por los humanos.

Aunque todavía está saliendo información sobre la gripe porcina, hasta ahora no parece ser tan grave como la gripe aviar o la que causó la pandemia de gripe de 1918 (también conocida como gripe española), pero es demasiado pronto para predecir si causará la próxima pandemia de gripe.

 


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