La gripe, más conocida como influenza y a veces llamada grippe, es una enfermedad común en la infancia, pero no es tan frecuente entre los adultos. No se limita a los humanos, la mayoría de los mamíferos y muchas aves también pueden contraer la gripe. Está causada por varios virus diferentes (véase: virus de ARN), por lo que las personas pueden tener la gripe más de una vez. El nombre de gripe viene del italiano: influenza, que significa "influencia".
Causas y tipos de virus
La gripe la causan virus del género Influenza, que son virus de ARN. Los principales tipos que afectan a la salud humana y animal son:
- Influenza A: responsable de epidemias estacionales y pandemias. Se clasifica en subtipos según las proteínas de superficie hemaglutinina (H) y neuraminidasa (N), por ejemplo H1N1 o H5N1.
- Influenza B: suele provocar brotes estacionales en humanos, menos variable que A y sin subtipos tan diversos.
- Influenza C: causa infecciones más leves y es menos común.
- Influenza D: afecta principalmente al ganado (vacuno) y no se considera un problema importante en humanos hasta la fecha.
Los virus de influenza cambian con el tiempo por dos mecanismos: deriva antigénica (pequeñas mutaciones frecuentes que requieren la actualización anual de la vacuna) y cambio antigénico o reasortamiento (cambios mayores que pueden provocar pandemias si el virus nuevo se transmite fácilmente entre humanos).
Transmisión
La gripe se transmite principalmente por vía respiratoria:
- Gotas respiratorias al toser, estornudar o hablar (transmisión por contacto cercano).
- Aerosoles finos que pueden permanecer en el aire en espacios mal ventilados.
- Contacto con superficies contaminadas y posterior contacto con boca, nariz u ojos.
El período de incubación suele ser de 1 a 4 días. Las personas pueden ser contagiosas desde aproximadamente 1 día antes de que aparezcan los síntomas y hasta 5–7 días después; en niños pequeños o personas con el sistema inmune debilitado este periodo puede ser más largo.
Síntomas y complicaciones
Los síntomas típicos aparecen de forma súbita e incluyen:
- Fiebre alta o febrícula
- Tos seca
- Dolor de garganta
- Dolores musculares y articulares (mialgias)
- Cefalea
- Cansancio y malestar general
- Congestión nasal o secreción
En la mayoría de adultos sanos la gripe mejora en una a dos semanas con reposo y tratamiento sintomático. Sin embargo, puede complicarse con:
- Neumonía primaria por influenza o neumonía bacteriana secundaria.
- Exacerbación de enfermedades crónicas (EPOC, asma, insuficiencia cardíaca).
- Otitis media, sinusitis y, en casos raros, complicaciones neurológicas o miocarditis.
Los grupos de mayor riesgo de enfermedad grave son: niños pequeños, personas mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas o con el sistema inmunitario comprometido.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa inicialmente en la clínica y en la temporada de circulación del virus. Para confirmarlo se utilizan pruebas como:
- Pruebas rápidas de detección antigénica (útiles por su rapidez, pero menos sensibles).
- Reacción en cadena de la polimerasa (PCR), más sensible y específica.
Tratamiento
El manejo incluye medidas generales y, cuando corresponde, antivirales:
- Cuidados generales: reposo, hidratación, antipiréticos/analgésicos como paracetamol o ibuprofeno (evitar aspirina en niños por riesgo de síndrome de Reye).
- Antivirales: inhibidores de la neuraminidasa (oseltamivir, zanamivir) o antivirales con otros mecanismos (por ejemplo baloxavir). Son más efectivos si se inician dentro de las primeras 48 horas de síntomas y se emplean en casos de riesgo o enfermedad grave.
Prevención
Las medidas preventivas más efectivas son:
- Vacunación anual: la vacuna contra la gripe se actualiza cada año para reflejar las cepas en circulación. Existen vacunas inactivadas, vacunas atenuadas (vía nasal), vacunas recombinantes y vacunas producidas en cultivos celulares. Se recomienda especialmente para grupos de riesgo y personal sanitario; la vacunación en el embarazo protege tanto a la madre como al recién nacido.
- Higiene respiratoria: cubrirse al toser/estornudar, usar pañuelos desechables, lavado frecuente de manos.
- Medidas de control en brotes: aislamiento de casos, uso de mascarillas en entornos de riesgo, mejorar la ventilación y, en algunos contextos, quimioprofilaxis con antivirales para contactos de alto riesgo.
Influenza en animales y riesgo zoonótico
Muchas especies animales pueden portar virus de influenza. Las aves acuáticas silvestres son reservorio natural de numerosos subtipos de Influenza A. Los cerdos pueden actuar como “vasijas de mezcla” porque pueden ser infectados por virus aviares y humanos simultáneamente, permitiendo reasortamiento. Algunas cepas aviares (por ejemplo, H5N1, H7N9) han causado infecciones humanas esporádicas con alta mortalidad.
La aparición de un virus con capacidad sostenida de transmisión entre humanos es la base de una pandemia. Por ello existe vigilancia epidemiológica y enfoques One Health que integran salud humana, animal y ambiental para detectar y controlar estos riesgos.
Conclusión
La gripe es una enfermedad viral respiratoria común y potencialmente grave en ciertos grupos. La combinación de vacunación anual, buenas prácticas de higiene, diagnóstico oportuno y uso adecuado de antivirales reduce significativamente su impacto. La vigilancia continua en humanos y animales es clave para detectar cambios en los virus que puedan aumentar el riesgo de epidemias o pandemias.