Variolación (inoculación): método histórico contra la viruela

Variolación: historia de la inoculación contra la viruela, riesgos y beneficios, y cómo la vacuna de Jenner la reemplazó. Impacto en China, India y Europa.

Autor: Leandro Alegsa

La inoculación (también conocida como variolación) es un método histórico para inmunizar a las personas contra la viruela. A diferencia de la vacuna moderna, la inoculación utilizaba intencionalmente material infectado de pacientes con viruela (por ejemplo, costras o pus). La idea era provocar una forma más leve de la enfermedad para generar inmunidad. Entre sus ventajas estaba que, en la práctica, producía una enfermedad con menor mortalidad (estimada en torno al 0,5%–2%) frente a la elevada tasa de mortalidad de la viruela natural (alrededor del 35% en muchas poblaciones). La inoculación fue finalmente sustituida tras el descubrimiento por Edward Jenner de una vacuna basada en el virus de la viruela vacuna (cowpox), que resultó mucho más segura y no transmitía la viruela humana.

Qué era y cómo se practicaba

La inoculación consistía en introducir deliberadamente material procedente de una persona enferma en la piel o mucosas de una persona sana. Las técnicas variaron según la región:

  • Scarificación: se hacía una pequeña incisión en la piel y se frotaba el material infeccioso en la herida.
  • Insuflación nasal: en algunos lugares (por ejemplo, prácticas documentadas en Asia) se secaban las costras de la viruela y se aspiraban como polvo por las fosas nasales.

El objetivo era inducir una forma controlada de la enfermedad que generara inmunidad. Sin embargo, la inoculación no estaba exenta de riesgos: además de la mortalidad asociada, las personas inoculadas podían transmitir el virus a otras, provocando nuevos brotes.

Riesgos y efectividad

La inoculación reducía significativamente la probabilidad de morir por viruela comparada con la infección natural, pero no la eliminaba. Entre los riesgos y efectos adversos más importantes estaban:

  • Complicaciones graves y mortalidad (0,5%–2%, según registros históricos).
  • Contagios secundarios: las personas inoculadas podían ser contagiosas y causar epidemias en su comunidad.
  • Variabilidad: la gravedad dependía de la cepa utilizada y de la técnica aplicada.

Por estas razones, algunas autoridades y médicos trataron de controlar y regular la práctica, o incluso prohibirla cuando se empleaban cepas demasiado virulentas.

Usos históricos

China

En China existen referencias tempranas que señalan la práctica de la inoculación desde alrededor del siglo X, aunque muchas fuentes posteriores dataron o reinterpretaron esos relatos. Una tradición cuenta que un emperador perdió a su hijo a causa de la viruela y promovió la búsqueda de medios para proteger a la familia imperial; un hombre aplicó la inoculación a sus parientes para conferirles protección. No obstante, la mayoría de las descripciones fiables aparecen más tarde: la inoculación se generalizó con más claridad durante el período del emperador Longqing (siglo XVI), según textos médicos chinos. Para reducir riesgos, en algunos momentos las autoridades prohibieron la utilización de la cepa más mortífera del virus. También existen documentos que describen la práctica en la India en el siglo XVIII, aunque es posible que técnicas locales anteriores hubieran existido sin estar bien documentadas.

Importación a Europa

La práctica llegó a Europa por distintos canales. En Inglaterra, la introducción de la inoculación se asocia a la experiencia de Lady Mary Wortley Montagu, esposa del embajador británico en el Imperio otomano. Tras presenciar la práctica en Constantinopla, donde se realizaban procedimientos de inoculación, regresó a Inglaterra con una percepción favorable de sus beneficios: ella misma había perdido a un hijo por la viruela y tenía cicatrices de la enfermedad. Cuando se desató una epidemia en Inglaterra en 1721, promovió la inoculación y llegó a que se inoculara a su hija, lo que suscitó interés público y médico.

Se llevaron a cabo ensayos y demostraciones —incluida una prueba pública en la prisión de Newgate— y con el tiempo la práctica fue adoptada por parte de la clase alta, incluidos miembros de la familia real, lo que contribuyó a su difusión por otros países europeos.

Otros lugares y difusión

Además de Asia y Europa, la variolación llegó a diversas regiones del mundo a través de comerciantes, diplomáticos y médicos. En África, Asia meridional y en algunas comunidades de América, se practicaron procedimientos tradicionales con objetivos similares: provocar una forma controlada de la enfermedad para lograr protección. La forma exacta y la aceptación social variaron ampliamente según las creencias locales y la experiencia con la enfermedad.

Sustitución por la vacuna de Jenner y legado

La variolación fue un paso importante en la lucha contra la viruela porque demostró que la exposición deliberada a material infeccioso podía inducir protección. Sin embargo, sus riesgos impulsaron la búsqueda de métodos más seguros. En 1796, Edward Jenner observó que la exposición al virus de la viruela vacuna (cowpox) protegía frente a la viruela humana y desarrolló una vacuna que no contenía virus de viruela humana y tenía muchos menos riesgos. La adopción de la vacuna de Jenner condujo gradualmente al abandono de la variolación y, con campañas de vacunación masiva en los siglos XIX y XX, se logró la erradicación global de la viruela en 1980.

El legado de la inoculación incluye su papel como antecedente de la vacunación moderna y como ejemplo temprano de intervenciones preventivas a gran escala. También dejó lecciones sobre la necesidad de evaluar seguridad, eficacia y el impacto comunitario de las medidas de salud pública.

Consideraciones finales

La variolación fue una práctica histórica con beneficios claros frente a la viruela natural, pero con riesgos no despreciables. Su estudio ayuda a comprender la evolución de la inmunización y la importancia de desarrollar métodos seguros y controlados para prevenir enfermedades infecciosas.

Disminución del uso

En 1796 Edward Jenner descubrió una vacuna contra la viruela que tenía una tasa de mortalidad muy baja. También era más eficaz. La inoculación empezó a ser sustituida por esta nueva vacuna, y finalmente fue prohibida en Inglaterra en 1840. Francia prohibió la inoculación en 1762 debido a las tasas de mortalidad asociadas a ella.

Preguntas y respuestas

P: ¿Qué es la inoculación?


R: La inoculación es un método histórico para inmunizar a las personas contra la viruela.

P: ¿En qué se diferencia la inoculación de la vacuna?


R: La inoculación utiliza material infectado (por ejemplo, costras) de un paciente infectado, mientras que una vacuna utiliza una forma debilitada o muerta del virus.

P: ¿Qué ventajas tiene la inoculación frente a la infección natural por viruela?


R: La inoculación proporciona al individuo un tipo menos peligroso del virus, lo que significa un menor riesgo de síntomas graves y muerte.

P: ¿Cuál es la tasa de mortalidad de la inoculación comparada con la de la viruela?


R: La tasa de mortalidad de la inoculación oscila entre el 0,5% y el 2%, mientras que la de la viruela es del 35%.

P: ¿Por qué se acabó sustituyendo la inoculación?


R: La inoculación acabó sustituyéndose después de que Edward Jenner descubriera una vacuna contra la viruela.

P: ¿Qué tipo de material se utiliza en la inoculación?


R: En la inoculación se utiliza material infectado (como costras) de un paciente infectado.

P: ¿Se sigue utilizando la inoculación hoy en día?


R: No, la inoculación ya no se utiliza porque se ha desarrollado una vacuna más eficaz y segura.


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