El Jurásico fue el segundo período de la era Mesozoica en la escala geológica. Se extiende aproximadamente desde 201,3 hasta 145 millones de años atrás, entre el Triásico y el Cretácico. Durante este intervalo se registraron cambios globales en la tectónica, el clima y la biodiversidad que marcaron la historia de la vida en la Tierra.

Características y subdivisiones

El Jurásico suele dividirse en tres series: Inferior (o Temprano), Medio y Superior (o Tardío). Cada una contiene múltiples etapas estratigráficas usadas por geólogos y paleontólogos para correlacionar sedimentos y fósiles. La identificación de capas con fauna característica, como ammonites, facilita la datación relativa.

Clima, geografía y tectónica

El clima jurásico fue en general más cálido y húmedo que el actual, con ausencia de casquetes polares extensos. La fragmentación progresiva de la supercontinente Pangea abrió mares interiores y amplió el océano Tetis, favoreciendo la transgresión marina y la formación de amplias plataformas costeras donde se depositaron sedimentos ricos en fósiles.

Vida y ecosistemas

El Jurásico es famoso por el predominio de los dinosaurios en ambientes terrestres, así como por diversidad en océanos y cielos. Entre los grupos representativos destacan:

  • Dinosaurios saurópodos y terópodos (grandes herbívoros de cuello largo y carnívoros bípedos).
  • Reptiles marinos como plesiosaurios e ictiosaurios.
  • Invertebrados marinos: ammonites y belemnites.
  • Plantas dominadas por gimnospermas (coníferas) y helechos; las angiospermas aún no eran comunes.
  • Primeras aves conocidas, con ejemplos destacados en depósitos tardojurásicos.

Yacimientos y fósiles notables

Algunos depósitos jurásicos han ofrecido fósiles emblemáticos que iluminaron la paleobiología del periodo. Entre ellos se cuentan calizas finas con preservación exquisita y formaciones continentales con grandes esqueletos de dinosaurios. Estos yacimientos han sido claves para entender anatomía, comportamiento y relaciones evolutivas.

El Jurásico representa una etapa de gran importancia para la evolución terrestre: consolidó la supremacía de los dinosaurios, vio el auge de ecosistemas marinos complejos y preparó el escenario para los cambios del Cretácico. Su registro fósil y sus indicadores sedimentarios continúan siendo referencia para estudios geológicos y paleontológicos modernos.