El período Cretácico fue el más largo de la era Fanerozoico, con una duración de aproximadamente 79 millones de años, desde hace ~145,0 hasta 66,0 millones de años (Ma). Siguió al Jurásico y es el último período de la era Mesozoica. Tras él comenzó la era Cainozoica, que marca el inicio de la mayor diversificación de mamíferos y aves modernas.

Definición y cronología

El Cretácico abarca desde el límite Jurásico–Cretácico hasta el límite Cretácico–Paleógeno (antes llamado límite K/T). Su inicio se sitúa en torno a 145 Ma y su final en 66 Ma. Durante ese intervalo se produjeron cambios tectónicos, climáticos y biológicos de gran alcance que prepararon la transición a los ecosistemas cenozoicos.

Características paleogeográficas y climáticas

El Cretácico se caracteriza por:

  • Fragmentación continua del paleocontinente Pangea: los continentes se desplazaron hacia posiciones más parecidas a las actuales; el Océano Atlántico continuó abriéndose.
  • Niveles del mar globalmente altos: grandes áreas continentales quedaron cubiertas por mares epicontinentales poco profundos. Por ejemplo, gran parte de la actual América del Norte estuvo cubierta por un mar interior, y la mitad de Gran Bretaña estuvo sumergida en períodos del Cretácico.
  • Clima cálido y, en general, sin casquetes de hielo permanentes en los polos, lo que favoreció niveles del mar altos y amplias plataformas carbonatadas.
  • Actividad tectónica y volcánica relevante en distintas regiones (por ejemplo, las erupciones que formaron los basaltos volcánicos de la meseta del Decán en la actual India hacia el final del período).

Flora y fauna

El Cretácico fue una época de gran biodiversidad y de importantes innovaciones biológicas:

  • Vegetación: proliferación y diversificación de las angiospermas (plantas con flores), que comenzaron a dominar muchos ecosistemas terrestres y transformaron las redes tróficas y los patrones de polinización.
  • Dinosaurios: continuaron siendo los vertebrados terrestres dominantes; aparecieron y se diversificaron numerosos linajes tanto de herbívoros como de carnívoros. Al final del Cretácico existían formas gigantes (por ejemplo, titanosaurios) así como clados muy especializados.
  • Aves y mamíferos: las aves derivadas de dinosaurios terópodos ya estaban presentes; los mamíferos eran en su mayoría pequeños y de nichos restringidos, aunque con un aumento progresivo en diversidad y complejidad hacia el final del período.
  • Ambientes marinos: abundancia de reptiles marinos (plesiosaurios, mosasaurios), ammonoideos y belemnites; los arrecifes coralinos y las comunidades planctónicas (incluyendo cocolitofóridos) fueron componentes claves de los ecosistemas marinos.

Depósitos de tiza y microfósiles

En el Cretácico Superior se formaron extensos depósitos de creta (tiza), un tipo de caliza acumulada en mares cálidos y poco profundos. La tiza está compuesta en un 95% a 99% por cocolitos, las placas de carbonato de calcio (CaCO3) que producen diminutas algas unicelulares (cocolitofóridos). Estos depósitos son famosos en formaciones como los White Cliffs de Dover y en numerosas cuencas continentales del planeta.

Evento de extinción K/T: causas y consecuencias

Al final del Cretácico tuvo lugar un evento de extinción masiva conocido como evento de extinción K/T, que marcó el fin de muchas formas de vida dominantes. Las principales líneas de evidencia y factores implicados incluyen:

  • Impacto de un gran meteorito: pruebas geológicas como una fina capa mundial enriquecida en iridio, granos de cuarzo con deformación por choque y microesférulas de impacto apuntan a un impacto catastrófico. Se ha identificado un cráter de impacto muy bien datado en Chicxulub (Península de Yucatán) con una edad alrededor de 66 Ma.
  • Volcanismo a gran escala: las erupciones que formaron los basaltos volcánicos de la meseta del Decán (en la actual India) liberaron enormes volúmenes de gases y aerosoles (CO2, SO2), contribuyendo a cambios climáticos, acidificación y estrés ecológico antes, durante y después del impacto.
  • Consecuencias ecológicas: desaparición de los dinosaurios no avianos, de los ammonites y de muchas especies marinas y costeras; colapso de cadenas tróficas en algunos ecosistemas; supervivencia y posterior radiación de grupos que dieron origen a las faunas modernas, especialmente mamíferos y aves.
  • Interpretación actual: la combinación del impacto de Chicxulub y la intensa actividad volcánica del Decán parece ser la explicación más robusta: el impacto actuó como detonante inmediato de la extinción masiva, mientras que el volcanismo pudo haber agravado las condiciones ambientales y precondicionar ecosistemas ya estresados.

Subdivisión estratigráfica

El Cretácico se divide tradicionalmente en dos grandes épocas:

El Cretácico inferior, con unos 44–45 millones de años de duración, es una de las épocas más largas del Fanerozoico. Cada una de estas épocas se subdivide además en etapas o edades usadas para la correlación global y local en la geología y la paleontología.

Importancia paleontológica y económica

El registro fósil del Cretácico es clave para comprender la evolución de los ecosistemas modernos: la aparición de angiospermas, la diversificación de insectos polinizadores, la evolución de aves modernas y la historia final de los grandes dinosaurios terrestres. Además, en muchas regiones las rocas cretácicas son reservorios de recursos naturales (petróleo y gas, rocas carbonatadas para recursos minerales y materiales de construcción).

En resumen, el Cretácico fue un período de altos niveles del mar, clima cálido, intensos procesos tectónicos y biológicos, marcado finalmente por un evento de extinción que transformó profundamente la biosfera y dio paso a la configuración de la vida en la era Cenozoica.