El kiwi es un ave de Nueva Zelanda. Pertenece al género Apteryx de la familia Apterygidae. Hay varias especies y subespecies de kiwi. El kiwi es un símbolo de Nueva Zelanda. Los neozelandeses reciben el apodo de "kiwis".
Características físicas
Tienen un pico largo y plumas marrones. Las plumas parecen pieles; son finas y asemejan más a pelos que a las plumas típicas de otras aves. El kiwi no puede volar, y sus alas son tan pequeñas que no suelen verse. El kiwi no ve bien, pero oye muy bien. Son las aves raticidas más pequeñas (ratites, es decir, aves no voladoras con esternón sin quilla).
Otras adaptaciones notables: las fosas nasales están en la punta del pico, lo que les permite olfatear presas bajo hojas y suelo; tienen patas robustas y garras fuertes para escarbar; presentan vibrisas (plumas sensoriales) alrededor del pico que ayudan a detectar movimiento.
Especies principales
El género Apteryx incluye varias especies reconocidas, entre las más conocidas están:
- Kiwi marrón del Norte (Apteryx mantelli) — presente en la Isla Norte.
- Kiwi marrón del Sur u Okarito (Apteryx australis y Apteryx rowi; en ocasiones tratado A. rowi como especie separada, el “rowi” u “Ōkārito brown kiwi”).
- Kiwi manchado grande (Apteryx haastii), de mayor tamaño.
- Kiwi enano o little spotted kiwi (Apteryx owenii), de tamaño pequeño y con poblaciones reintroducidas en islas sanctuarios.
Cada especie puede dividirse en subespecies con diferencias de tamaño, coloración y distribución. Algunas poblaciones están muy restringidas y requieren protección intensiva.
Hábitat y comportamiento
Los kiwis habitan bosques nativos, matorrales y zonas con densa cubierta vegetal, aunque también pueden encontrarse en hábitats alterados siempre que haya suficiente alimento y refugio. Son mayoritariamente nocturnos y solitarios; durante el día se refugian en madrigueras o cavidades.
Alimentación: se alimentan principalmente de invertebrados (lombrices, insectos, larvas), además de frutos, semillas y pequeños invertebrados del suelo. Localizan la comida olfateando y paladeando el sustrato con su pico.
Reproducción
Los kiwis ponen huevos extraordinariamente grandes en relación con el tamaño corporal; en algunas especies el huevo puede representar hasta el 20% del peso del adulto. Por lo general ponen uno o dos huevos por temporada. El periodo de incubación es largo en comparación con otras aves —varía según la especie, pero puede rondar varias semanas a más de dos meses— y en muchas especies el macho asume la mayor parte de la incubación y el cuidado del polluelo tras la eclosión.
Los polluelos nacen relativamente bien desarrollados (precociales) y pueden valerse por sí mismos en corto tiempo, aunque la mortalidad juvenil puede ser alta si hay depredadores introducidos.
Conservación y amenazas
Las principales amenazas para los kiwis son la depredación por especies introducidas (comadrejas, hurones, zorros, ratas y perros), la pérdida y fragmentación de hábitat, y a veces atropellos o accidentes humanos. Muchas subespecies están clasificadas en categorías de amenaza y algunas poblaciones son muy reducidas.
Para su protección se aplican medidas como el control de depredadores, la creación de santuarios libres de mamíferos introducidos, programas de cría en cautividad y proyectos como "Operation Nest Egg", que cría huevos o polluelos fuera del hábitat hasta que alcanzan tamaños menos vulnerables para luego reintroducirlos.
Importancia: la conservación del kiwi es prioritaria en Nueva Zelanda por su valor ecológico y cultural; además, su protección beneficia a muchas otras especies nativas al conservar y restaurar ecosistemas.
Relación con las personas
El kiwi es un emblema nacional y un icono cultural de Nueva Zelanda; la palabra "kiwi" se usa coloquialmente para referirse a los neozelandeses. Su singularidad y vulnerabilidad han convertido al kiwi en símbolo de las iniciativas de conservación del país.
Gracias a programas de conservación y a la concienciación pública, algunas poblaciones han mostrado signos de recuperación, pero la lucha contra las especies invasoras y la protección del hábitat siguen siendo prioridades para asegurar el futuro de estas aves únicas.
