La pandemia COVID-19, también llamada pandemia de coronavirus, es una pandemia de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19). Está causada por el coronavirus del síndrome respiratorio agudo severo 2 (SARS‑CoV‑2). El brote comenzó en Wuhan, Hubei, China, en diciembre de 2019. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la declaró pandemia el 11 de marzo de 2020. Hasta el 4 de septiembre de 2022, se registraron más de 600 millones de casos de COVID-19 en casi todos los países del mundo; más de seis millones de personas fallecieron y cientos de millones se recuperaron.
Síntomas y evolución de la enfermedad
Los síntomas de la COVID-19 varían desde formas asintomáticas hasta enfermedades graves. Entre los síntomas más frecuentes están:
- Fiebre o escalofríos (fiebre).
- Tos persistente (al toser: toser).
- Dificultad para respirar o sensación de falta de aire.
- Fatiga, dolores musculares, dolor de garganta, pérdida del olfato o del gusto.
- Dolor de cabeza, congestión nasal, náuseas, vómitos o diarrea.
La enfermedad puede agravarse y provocar neumonía y síndrome de dificultad respiratoria aguda, sobre todo en personas mayores y en quienes tienen comorbilidades (diabetes, enfermedades cardíacas, enfermedad pulmonar crónica, obesidad, inmunosupresión). También existe el llamado «COVID prolongado» o secuelas post‑COVID, con síntomas que persisten semanas o meses tras la infección.
Transmisión
El virus se transmite principalmente por partículas respiratorias que se generan al toser, estornudar, hablar o respirar. La transmisión es más probable cuando las personas están cerca unas de otras, por eso se recomendó desde el inicio el distanciamiento social. También puede producirse contagio por tocar superficies contaminadas y luego tocarse la cara, aunque las evidencias indican que la transmisión por aerosoles en espacios cerrados y mal ventilados ha sido especialmente relevante en muchos brotes.
Prevención
Las medidas clave para reducir el riesgo de contagio incluyen:
- Vacunación completa y dosis de refuerzo cuando estén indicadas.
- Higiene de manos frecuente (lavado con agua y jabón o uso de gel hidroalcohólico).
- Uso de mascarillas en situaciones de riesgo: cubiertas médicas o de tela según la recomendación sanitaria local y el nivel de transmisión.
- Mantener distancia física con personas ajenas al hogar y evitar aglomeraciones.
- Buena ventilación de espacios cerrados y preferir actividades al aire libre cuando sea posible.
- Auto‑aislamiento y cuarentena si se está enfermo o se ha tenido contacto estrecho con un caso confirmado.
- Pruebas diagnósticas y seguimiento de recomendaciones locales sobre test y aislamiento.
Vacunas y tratamientos
Desde finales de 2020 se desarrollaron y autorizaron varias vacunas frente a la COVID-19. La primera vacuna autorizada y aplicada masivamente fue la desarrollada por Pfizer y BioNTech (vacuna de ARNm), seguida por la vacuna de Oxford / AstraZeneca (vector viral). En noviembre de 2020, Pfizer y Moderna anunciaron resultados positivos de sus vacunas de ARNm; ambas mostraron alta eficacia en los ensayos iniciales. Con el tiempo se autorizaron y usaron en distintos países vacunas basadas en tecnologías diversas (ARNm, vectores virales, virus inactivado y subunidades proteicas) y se administraron campañas de dosis de refuerzo para mantener la protección.
En cuanto al tratamiento, la atención en la COVID-19 incluye medidas de soporte (oxígeno, manejo de complicaciones, cuidados intensivos cuando son necesarios). Además, se autorizaron antivirales y otros fármacos específicos para pacientes con riesgo de progresión: entre ellos remdesivir y antivirales orales como nirmatrelvir/ritonavir (Paxlovid) y molnupiravir en los contextos y indicaciones aprobadas por agencias regulatorias. También se desarrollaron anticuerpos monoclonales, aunque su eficacia puede verse reducida por la aparición de variantes.
Diagnóstico
Las pruebas más utilizadas para detectar SARS‑CoV‑2 son la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) y los test de antígenos rápidos. La PCR es más sensible y se usa para confirmación; los test de antígenos son útiles para detección rápida, especialmente cuando la carga viral es alta. Las recomendaciones sobre cuándo probar y cómo interpretar los resultados varían según la situación epidemiológica y las guías locales.
Variantes del virus
Con el tiempo han surgido variantes del SARS‑CoV‑2 con cambios en la capacidad de transmisión y en la evasión inmunitaria. Algunas variantes que han marcado etapas de la pandemia recibieron nombres como Alpha, Beta, Gamma, Delta y Omicron (y sus sublinajes). Las variantes pueden afectar la rapidez de propagación, la gravedad de la enfermedad y la eficacia de vacunas y tratamientos; por eso se realiza vigilancia genética continua.
Origen
Las investigaciones apuntan a un origen zoonótico (transmisión de animales a humanos). Es probable que el ancestro del virus viviera en murciélagos y que, a través de un huésped intermedio —posiblemente un pangolín u otro animal—, el virus adquiriera la capacidad de infectar a las personas. Muchos de los primeros casos se vincularon al Mercado Mayorista de Mariscos de Huanan en Wuhan, pero el origen exacto y la cadena de eventos todavía no están completamente aclarados y siguen siendo objeto de estudio científico.
Impacto social y consecuencias
La pandemia afectó profundamente la salud pública, la economía, la educación y la vida social en todo el mundo. Durante los primeros años se registró un aumento del racismo y la xenofobia hacia chinos y personas de origen asiático. Otros efectos incluyeron sobrecarga de los sistemas sanitarios, pérdida de empleo, interrupciones escolares, empeoramiento de la salud mental y cambios en la forma de trabajar y viajar.
Situación por países
La carga de la pandemia ha variado según regiones y países. Estados Unidos fue uno de los países con mayor número de muertes por la enfermedad; por ejemplo, se reportaron más de un millón de fallecimientos en ese país, y estados grandes como California registraron un alto número de casos. Las cifras exactas cambian con el tiempo y conviene consultar fuentes oficiales y actualizadas para datos recientes.
Qué hacer si sospecha que está infectado
- Aislarse de otras personas y usar mascarilla si debe compartir espacios.
- Hacerse una prueba diagnóstica según las indicaciones locales.
- Contactar con servicios de salud si se presentan síntomas graves (dificultad para respirar, dolor persistente en el pecho, confusión, piel o labios azulados).
- Seguir las indicaciones de profesionales sanitarios sobre tratamiento, vigilancia y fin del aislamiento.
La información sobre la COVID-19 ha ido evolucionando a medida que avanzan la investigación y la experiencia clínica. Para recomendaciones concretas, siempre consulte a las autoridades sanitarias locales y a profesionales médicos.













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