Los delfines son mamíferos del orden de los cetáceos. Forman parte de las ballenas dentadas. En general, se encuentran entre las ballenas más pequeñas. La mayoría vive en los océanos de agua salada, pero algunos viven en los ríos: hay delfines oceánicos y delfines de río. Los delfines miden entre 1,5 y 4 metros de largo, pero el mayor de ellos, la orca, puede medir hasta 8 metros.

El nombre "delfín" procede del griego antiguo δελφίς (delphis), que significa "con vientre", porque al principio se pensaba que era un pez con vientre. Ahora se sabe que es un mamífero, y un mamífero bastante inteligente. Los delfines respiran aire. La nariz del delfín está en la parte superior de la cabeza, por lo que puede respirar fácilmente en la superficie del agua. La piel del delfín no tiene escamas. Es suave y lisa. Sin embargo, es muy firme, debido a la gran cantidad de músculos que tienen. Los delfines utilizan la ecolocalización para encontrar su comida.

Clasificación y tipos principales: Los delfines forman grupos taxonómicos distintos dentro de los cetáceos dentados. El término "delfín" se aplica a muchos miembros de la familia Delphinidae (los delfines oceánicos, entre ellos la orca). Además existen varios grupos conocidos como "delfines de río" que pertenecen a familias diferentes (por ejemplo, Inidae o Platanistidae). No deben confundirse con las marsopas, que son otro grupo de cetáceos parecidos pero de la familia Phocoenidae.

Características físicas: Su cuerpo hidrodinámico, aletas pectorales y dorsal, y una cola en forma de aleta (llamada escapular o aleta caudal) les permiten nadar a gran velocidad y realizar maniobras ágiles. La piel es lisa y está adaptada para reducir la fricción en el agua. Muchas especies presentan un rostro alargado o "hocico" prominente. El tamaño varía mucho según la especie: desde delfines pequeños de menos de 2 m hasta la orca, que puede superar los 6–8 m.

Ecolocalización y comunicación: Los delfines emiten sonidos (clics, silbidos y pulsos) que les sirven para orientarse y localizar presas mediante la ecolocalización. Un órgano graso llamado "melón" en la frente focaliza las ondas sonoras. También poseen una rica comunicación acústica y social: algunos delfines tienen lo que se llama "silbido de firma", un sonido característico que identifica a cada individuo.

Comportamiento y vida social: Son animales muy sociales que suelen vivir en grupos llamados "manadas" o "pods". Estas agrupaciones pueden ser estables o fluidas según la especie y la situación. Practican cooperación para cazar, cuidan de las crías y muestran comportamientos complejos como el juego, el aprendizaje social y, en algunos casos, el uso de herramientas (por ejemplo, el uso de esponjas marinas como protección del hocico durante la búsqueda de alimento en el fondo en algunas poblaciones de delfín mular).

Alimentación: Su dieta incluye peces, calamares y crustáceos; las técnicas de caza van desde la persecución individual hasta maniobras cooperativas en grupo (encerrar cardúmenes, golpear el agua con la cola, o empujar peces hacia la orilla). La preferencia alimentaria y la estrategia dependen de la especie y del hábitat.

Reproducción y ciclo de vida: La mayoría presenta reproducción sexual con cuidado parental materno. El periodo de gestación varía según la especie (aproximadamente entre 10 y 17 meses). Generalmente nacen una sola cría (calf), que es alimentada con leche materna y permanece junto a la madre durante meses o años, tiempo durante el cual aprende habilidades sociales y de caza. La esperanza de vida también varía: algunas especies viven unas décadas; especies como la orca pueden llegar a vivir muchas décadas, sobre todo las hembras.

Hábitat y distribución: Habitan la mayoría de los mares y océanos del mundo, desde aguas tropicales hasta templadas y polares. Los delfines de río ocupan sistemas fluviales y estuarios de regiones como la Amazonía, el Ganges o ríos de Sudamérica y Asia. Cada especie presenta preferencias de hábitat que determinan su distribución y comportamiento.

Inteligencia: Son considerados entre los animales más inteligentes: presentan cerebro relativamente grande, conductas culturales, aprendizaje social, resolución de problemas y memoria compleja. Numerosos estudios muestran comunicación avanzada, reconocimiento individual y capacidades de cooperación sofisticadas.

Amenazas y conservación: Los delfines enfrentan amenazas humanas importantes: enmallamiento accidental en redes de pesca (bycatch), contaminación química (PCBs, metales pesados), contaminación acústica que interfiere en la ecolocalización, pérdida de hábitat, colisiones con embarcaciones, cambio climático y captura para espectáculos. Algunas especies de delfines de río están en peligro crítico por la degradación de sus ríos. La conservación incluye áreas marinas protegidas, regulación pesquera, reducción de contaminación y campañas de educación pública.

Interacción con las personas: En muchas costas los delfines atraen turismo de avistamiento; es importante observarlos de forma responsable: mantener distancia, no alimentarlos ni perseguirlos, y respetar las normas locales para evitar estrés o accidentes. También existen relatos históricos y modernos de cooperación entre delfines y pescadores en determinadas regiones, donde ambos se benefician de técnicas de pesca compartidas.

Cómo ayudar: Apoyar organizaciones de conservación, reducir el uso de plásticos y contaminantes, elegir productos pesqueros sostenibles y respetar las normativas de turismo responsable son acciones que ayudan a proteger a los delfines y sus hábitats.