La historia de la religión cristiana y de la iglesia cristiana comenzó con Jesús y sus apóstoles, doce discípulos (alumnos) de Jesucristo para una misión. El cristianismo es la religión que se basa en el nacimiento, la vida, la muerte, la resurrección y las enseñanzas de Jesucristo.

Orígenes y primeros pasos

El cristianismo comenzó en el siglo I de nuestra era después de que Jesús muriera y resucitara. Comenzando como un pequeño grupo de judíos en Judea, se extendió rápidamente por todo el Imperio Romano. A pesar de la temprana persecución de los cristianos, más tarde se convirtió en la religión del Estado. En la Edad Media se extendió por el norte de Europa y Rusia. Durante la Era de la Exploración, el cristianismo se expandió por todo el mundo; actualmente es la mayor religión del mundo.

En sus primeros años, la comunidad cristiana se organizó alrededor de las enseñanzas apostólicas, la celebración de la Eucaristía y la predicación pública. La difusión se facilitó por las redes de comunicación del Imperio Romano, las rutas comerciales y la existencia de migraciones internas. Con el tiempo surgieron líderes locales —obispos, presbíteros y diáconos— que consolidaron estructuras eclesiásticas. El papel de figuras como el emperador Constantino —quien en el siglo IV favoreció la tolerancia y la organización de la iglesia— fue decisivo para la institucionalización del cristianismo a gran escala.

Conflictos iniciales y separación del judaísmo

La mayoría de los primeros cristianos eran étnicamente judíos o prosélitos judíos. Una de las primeras dificultades provino de los conversos no judíos. Se planteaba la cuestión de si tenían que "hacerse judíos" antes de convertirse en cristianos. La decisión de San Pedro, fue que no lo hicieran, y el asunto se trató más adelante con el Concilio de Jerusalén.

Ese debate sobre la observancia de la ley mosaica frente a la inclusión de gentiles marcó la identidad propia de la Iglesia primitiva. La resolución practicada en Jerusalén abrió el camino a una comunidad más amplia y multicultural, aunque las tensiones con autoridades religiosas judías continuaron en varios lugares.

Persecuciones, mártires y identidad

Las doctrinas de los apóstoles hicieron que la Iglesia Primitiva entrara en conflicto con algunas autoridades religiosas judías, lo que finalmente condujo al martirio de SS. Esteban y Santiago el Grande y la expulsión de las sinagogas. De este modo, el cristianismo adquirió una identidad distinta del judaísmo. El nombre "cristiano" (griego Χριστιανός) se utilizó por primera vez para los discípulos de Antioquía, como se recoge en (Hechos 11:26).

Los relatos de mártires y episodios de persecución ayudaron a consolidar la comunidad y su memoria colectiva. Al mismo tiempo, los primeros concilios y debates teológicos —sobre la naturaleza de Cristo, la Trinidad y la autoridad de las Escrituras— fueron configurando una ortodoxia recibida que se plasmó en credos y cánones.

Doctrina básica y prácticas

Entre las creencias centrales del cristianismo destacan la fe en un solo Dios trino (Padre, Hijo y Espíritu Santo), la divinidad y humanidad de Jesús, la salvación por la muerte y resurrección de Cristo, la autoridad de las Escrituras y de las tradiciones apostólicas, y la práctica de sacramentos como el bautismo y la Eucaristía. Los credos apostólico y niceno condensan muchas de estas afirmaciones fundamentales. Las tradiciones cristianas difieren en el número y la interpretación de los sacramentos, pero comparten rituales de culto, oración y vida comunitaria.

Cismas, concilios y las cuatro ramas principales

La religión sufrió cismas y disputas teológicas que tuvieron como resultado cuatro ramas principales: la Iglesia Católica Romana, las iglesias ortodoxas orientales, la ortodoxia oriental y las iglesias protestantes.

Para aclarar: con frecuencia se distinguen específicamente la Iglesia Católica Romana, la Iglesia Ortodoxa Oriental (también llamada ortodoxa bizantina o simplemente ortodoxa), las Iglesias Ortodoxas Orientales (a veces denominadas ortodoxia oriental en sentido de las iglesias que se separaron tras el Concilio de Calcedonia, como la Iglesia copta, la armenia o la siríaca) y el protestantismo. Cada una de estas familias religiosas tiene su propia organización, teología y liturgia. Eventos clave en la historia de los cismas fueron el Gran Cisma de 1054 entre Roma y las iglesias bizantinas y la Reforma protestante del siglo XVI, que dio lugar a la proliferación de denominaciones protestantes.

Evolución medieval y expansión global

Durante la Edad Media la Iglesia Católica desarrolló una estructura jerárquica centralizada, además de instituciones sociales como la educación y los hospitales. La vida monástica desempeñó un papel importante en la preservación del conocimiento y la evangelización. Tras la Era de la Exploración, misiones católicas, ortodoxas y protestantes llevaron el cristianismo a África, Asia y América, con consecuencias culturales y políticas profundas.

Era moderna: Reforma, ecumenismo y diversidad

La Reforma puso énfasis en la autoridad de la Biblia, la justificación por la fe y reformas en la liturgia y la organización eclesiástica. A partir de entonces surgieron multitud de denominaciones protestantes (luteranos, calvinistas, anglicanos, evangélicos, metodistas, pentecostales, entre otros). En los últimos siglos han surgido movimientos ecuménicos que buscan el diálogo entre ramas cristianas, así como debates sobre modernidad, ciencia, derechos humanos y el papel público de la religión.

Importancia contemporánea

Hoy el cristianismo sigue siendo la religión con más seguidores en el mundo, con una enorme diversidad interna. Sus comunidades participan en educación, servicios sociales y debates éticos. Al mismo tiempo, se enfrentan a desafíos como la secularización en algunas regiones, el crecimiento en otras y la convivencia interreligiosa en sociedades cada vez más plurales.

En resumen, el cristianismo es una tradición religiosa con raíces en el judaísmo del siglo I, marcada por la figura de Jesús, la labor de sus apóstoles, los concilios que definieron su doctrina y los numerosos movimientos y ramificaciones que surgieron a lo largo de los siglos. A pesar de los cismas y las disputas teológicas, las distintas iglesias cristianas comparten elementos fundacionales que continúan influyendo en la historia cultural y espiritual de muchas sociedades.