La Alemania nazi es el periodo histórico en el que el Partido Nazi de Adolf Hitler controlaba Alemania,entre aproximadamente 1933 y 1945. A este régimen se le suele llamar Tercer Reich (en alemán: Drittes Reich), expresión que significa "Tercer Imperio" o "Tercer Reino". El primer imperio alemán fue el Sacro Imperio Romano y el segundo el Segundo Imperio Alemán (1871–1918). Los nazis afirmaron que estaban creando ese "tercer" imperio, aunque en la práctica el régimen fue una dictadura y no una monarquía. En Alemania, la propaganda prefería las denominaciones El Reich (pronunciado "rike") o el Großdeutsches Reich (Gran Reich Alemán).
Origen y ascenso
El ascenso del nazismo se produjo en un contexto de crisis económica y política. La Gran Depresión aumentó el desempleo y la desesperación social; muchas personas perdieron estatus y esperanzas. En ese clima, Hitler y el Partido Nazi ganaron apoyo con promesas de orden, empleo y grandeza nacional. En enero de 1933 Hitler fue nombrado canciller; poco después el régimen consolidó su poder mediante medidas como el incendio del Reichstag, la aprobación de leyes excepcionales (por ejemplo la ley de habilitación) y la llamada Gleichschaltung, que alineó las instituciones públicas con la ideología nazi.
Los nazis utilizaron la propaganda, dirigida por figuras como Joseph Goebbels, y organizaciones paramilitares como la SA y la SS para intimidar a la oposición. Pronto controlaron los medios, la educación y la cultura, eliminando partidos políticos y sindicatos independientes.
Ideología y políticas
El gobierno nazi se basó en una ideología racial, ultranacionalista y autoritaria. Sostenía que algunas razas eran superiores a otras; en particular idealizaba la llamada "raza aria" (que los nazis identificaban con los alemanes "puros") como superior y merecedora de poder y prestigio. Esta visión se combinó con un fuerte antisemitismo que señalaba a los judíos como chivos expiatorios de los problemas económicos y políticos.
Hitler y el partido culparon también a los capitalistas, a los comunistas y a otros grupos por las desgracias de Alemania. La retórica presentaba a los alemanes como víctimas inocentes que debían recuperar su lugar en Europa. La idea expansionista de Lebensraum (espacio vital) justificó la agresión contra otros países para obtener recursos y territorios.
Las políticas internas incluyeron medidas económicas (obras públicas, rearmamento y control estatal de sectores clave) que redujeron el desempleo y reavivaron el nacionalismo. Sin embargo, estas políticas iban acompañadas de represión política, eliminación de libertades civiles y la construcción de un aparato policial y represivo —incluyendo la Gestapo— para perseguir opositores.
Perseguidos y víctimas:
- Judíos (judíos): discriminación legal, confiscación de bienes, deportaciones y exterminio masivo durante el Holocausto.
- Personas gitanas y romaníes.
- Personas con discapacidad (víctimas del programa de eutanasia T4).
- Opositores políticos, sindicalistas y sospechosos de ser comunistas (comunistas).
- Minorías sexuales y religiosos, prisioneros de guerra y civiles de las regiones ocupadas.
Actos como la Kristallnacht (la "Noche de los cristales rotos") y leyes raciales progressively excluyeron y empujaron a millones a la persecución sistemática que culminó en el genocidio.
Segunda Guerra Mundial y caída del régimen
La agresiva política exterior nazi provocó la Segunda Guerra Mundial tras la invasión de Polonia en 1939 y la formación de las Potencias del Eje. Alemania conquistó gran parte de Europa entre 1939 y 1941, pero la guerra total, la apertura de varios frentes y la eventual intervención masiva de las potencias aliadas (incluyendo la Unión Soviética, Estados Unidos, el Reino Unido y otras) condujeron a la derrota del régimen.
Durante la guerra el régimen nazi llevó a cabo el Holocausto, que se saldó con la muerte de aproximadamente seis millones de judíos, además de millones de otras víctimas. A medida que la guerra se volvió en contra de Alemania, el territorio alemán fue bombardeado y las fuerzas aliadas avanzaron desde el oeste y la Unión Soviética desde el este.
El fin llegó en 1945: en la batalla final por la capital, la batalla de Berlín, Adolf Hitler se suicidó en abril de 1945 y Alemania se rindió incondicionalmente ese mismo año. El Partido Nazi fue desmantelado; muchos de sus líderes huyeron, fueron detenidos, ejecutados por crímenes de guerra o juicios posteriores, o se suicidaron.
Consecuencias, ocupación y legado
Tras la derrota, Alemania fue dividida en cuatro zonas de ocupación administradas por las potencias aliadas. La Unión Soviética ocupó lo que se convertiría en Alemania Oriental. Por su parte, el Reino Unido, Francia y Estados Unidos tomaron partes que luego formaron Alemania Occidental. Esta división política marcaría la etapa de la Guerra Fría hasta la reunificación alemana en 1990.
En los años siguientes las potencias aliadas implementaron procesos de desnazificación, juicios por crímenes de guerra (como los conocidos juicios de Núremberg) y programas de reconstrucción económica (por ejemplo la ayuda del Plan Marshall, en el caso del Oeste). Se promulgaron leyes que prohíben la apología del nazismo y el uso público de símbolos nazis, y en Alemania y en gran parte del mundo la memoria del Holocausto pasó a ser un elemento central de la educación pública y la política memorial.
Aunque algunos exfuncionarios nazis lograron reintegrarse a la sociedad o a puestos administrativos en la posguerra, las políticas raciales del nazismo nunca volvieron a ejercer poder institucional en Alemania. El recuerdo del periodo sigue siendo objeto de estudio, condena y prevención activa para evitar la repetición de atrocidades similares.