La paz generalmente se entiende como un periodo sin peleas ni guerras, pero su significado puede ser mucho más amplio. Etimológicamente proviene del latín pax, y suele usarse para describir un estado de armonía, tranquilidad o calma que no se ve perturbado, como un estanque sin ondas. Los estudios sobre la paz distinguen, por ejemplo, entre paz negativa (la mera ausencia de violencia) y paz positiva (la presencia de condiciones justas y relaciones sociales estables que impiden el retorno de la violencia).
Muchas personas y organizaciones desean la paz y trabajan para lograrla. Tras la Primera Guerra Mundial se creó la Sociedad de Naciones con la intención de evitar nuevos conflictos; cuando no impidió la Segunda Guerra Mundial fue sustituida por las Naciones Unidas. La Organización de las Naciones Unidas, fundada en 1945, se basa en la Carta de las Naciones Unidas, que promueve la solución pacífica de controversias y principios de seguridad colectiva: el Consejo de Seguridad puede autorizar medidas coercitivas para mantener o restaurar la paz, y la comunidad internacional a menudo actúa en defensa de países atacados. Esa idea de apoyo mutuo fue utilizada por las Naciones Unidas para defender tanto a Corea del Sur como a Kuwait cuando fueron invadidos. Además de las acciones militares autorizadas, la ONU ejecuta operaciones de mantenimiento de la paz, labores humanitarias y programas de construcción de paz, aunque también enfrenta limitaciones y críticas sobre su capacidad para prevenir todos los conflictos.
La paz no es solo la ausencia de conflicto armado: tiene una dimensión moral y social. Martin Luther King, Jr. escribió desde la cárcel de Birmingham que "la verdadera paz no es simplemente la ausencia de tensión: es la presencia de la justicia". Con esto quería subrayar que sin justicia —equidad, derechos respetados y oportunidades— la calma puede ser frágil y temporal. Por eso muchas teorías y prácticas de pazinsisten en políticas de desarme, reconciliación, justicia transicional, desarrollo económico y educación para la paz como componentes necesarios para una paz duradera.
Alfred Nobel creó un reconocimiento anual, el Premio Nobel de la Paz, para distinguir a la persona u organización que más hubiera contribuido a la fraternidad entre naciones y a la reducción de ejércitos permanentes, entre otros fines señalados en su testamento. El premio fue instituido en 1895 y se otorgó por primera vez en 1901; desde entonces lo han recibido tanto individuos como instituciones por distintas acciones relacionadas con la mediación, la defensa de los derechos humanos y la promoción de soluciones no violentas a los conflictos.
Hoy, conseguir la paz enfrenta desafíos complejos: conflictos armados internos, terrorismo, desigualdad económica, crisis climática y proliferación de armas son algunos de los factores que la ponen en riesgo. Sin embargo, hay herramientas y vías para promoverla, entre ellas:
• Diplomacia, negociación y mediación internacional.
• Operaciones de mantenimiento de la paz y misiones humanitarias.
• Procesos de justicia transicional y reconciliación en sociedades postconflicto.
• Educación para la paz y la resolución no violenta de conflictos.
• Políticas de desarrollo sostenible y reducción de desigualdades.
La paz, entonces, se construye con decisiones políticas, normas internacionales, esfuerzos comunitarios y acciones cotidianas que prioricen el respeto y la justicia. Como resumen: la ausencia de guerra es necesaria, pero no suficiente; para que la paz sea real y duradera debe acompañarla la justicia social y el respeto a los derechos de todas las personas.

