Los libros bíblicos son las distintas secciones de la Biblia. Cada libro tiene un título propio y, en muchos casos, ese nombre se relaciona con una persona, un pueblo, una carta o el contenido principal del texto. Sin embargo, no siempre el nombre indica quién lo escribió. La Biblia no se organiza de la misma manera en todas las tradiciones religiosas, porque cada comunidad ha conservado y reconocido un conjunto diferente de escritos sagrados.

El conjunto de libros aceptados por una religión se llama canon. Por eso, aunque muchas historias y enseñanzas son comunes entre distintas comunidades, no todos consideran inspirados los mismos textos. Esto ocurre tanto entre las diferentes religiones como entre las diversas denominaciones del cristianismo. Además, algunos libros reciben nombres distintos según la tradición, la lengua o la edición bíblica utilizada.

En términos generales, la Biblia cristiana se divide en dos grandes partes: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento recoge los relatos, leyes, poemas y profecías anteriores a la vida de Jesús, mientras que el Nuevo Testamento se centra en Jesús, sus discípulos y el nacimiento de la Iglesia cristiana. El número total de libros cambia según la tradición, porque algunas iglesias incluyen textos adicionales conocidos como deuterocanónicos o libros eclesiásticos, y otras no los aceptan como parte del canon.

  • judaísmo: acepta el conjunto de escritos sagrados llamado Tanaj, que corresponde al Antiguo Testamento cristiano, aunque organizado de otra forma. No incluye el Nuevo Testamento ni los libros que algunas iglesias cristianas consideran deuterocanónicos.
  • Iglesia católica: reconoce el Antiguo y el Nuevo Testamento, e incluye libros deuterocanónicos en el Antiguo Testamento. Su canon es más amplio que el protestante.
  • protestante: acepta los mismos libros básicos del Antiguo y del Nuevo Testamento, pero suele excluir los deuterocanónicos del canon bíblico, aunque a veces se publican en apéndices o se leen como textos útiles para la historia religiosa.
  • ortodoxa griega y ortodoxa eslava: mantienen un canon amplio, con algunas diferencias internas entre iglesias. En varias de estas tradiciones se conservan libros adicionales o variantes de textos que no aparecen en todas las Biblias occidentales.
  • Iglesias ortodoxas orientales, ortodoxas orientales y católicas orientales: pueden tener pequeñas diferencias en la lista de libros aceptados. En muchas de estas tradiciones se conservan todos los libros reconocidos por la Iglesia Católica Romana y, además, algunos escritos adicionales, según la historia litúrgica y cultural de cada iglesia.

Las diferencias entre cánones no significan que unas comunidades tengan una Biblia “correcta” y otras no. Más bien reflejan la historia de transmisión de los textos, las lenguas en que se conservaron, la autoridad religiosa de cada tradición y la forma en que cada comunidad entendió la inspiración divina. Por eso, un mismo libro puede ser considerado sagrado en una iglesia, útil pero no canónico en otra, o incluso no ser aceptado en absoluto en otra tradición religiosa.

También es común que los nombres de algunos libros cambien según la edición. Por ejemplo, la numeración de ciertos textos históricos o proféticos puede variar entre Biblias hebreas, católicas y protestantes. Además, en algunas tradiciones se agrupan libros que en otras aparecen separados, o se dividen textos largos en dos partes. Estas diferencias explican por qué dos personas pueden hablar de la “misma Biblia” y, al mismo tiempo, referirse a listas de libros no idénticas.

Para estudiar o memorizar los libros bíblicos, muchas personas utilizan recursos sencillos: canciones, acrónimos, tarjetas, esquemas por bloques o la división por géneros literarios. Estos métodos ayudan a recordar el orden de los libros, especialmente cuando se estudian por separado el Pentateuco, los libros históricos, la literatura sapiencial, los profetas, los evangelios, las cartas y los textos apocalípticos. Si se desea comparar con más detalle las distintas listas, resulta útil consultar un estudio sobre el Canon bíblico.