Los Salmos (en hebreo: תְהִלִּים, Tehillim, o "alabanzas") es un libro de 150 poemas hebreos de la Biblia. El Libro de los Salmos forma parte de la Biblia hebrea o Tanaj, y también está en el Antiguo Testamento de las traducciones cristianas. Tradicionalmente se cree que muchos de los Salmos de la Biblia fueron escritos por el rey David a Dios. Quizá el más famoso sea el Salmo 23, que comienza "El Señor es mi pastor". El Salmo 23 se utiliza a menudo en los funerales y en momentos de consuelo personal.

Origen y autoría

La composición de los Salmos se extiende a lo largo de varios siglos y refleja distintas épocas de la historia israelita. Aunque la tradición atribuye numerosos salmos a David, los encabezamientos de muchos poemas señalan otros autores o grupos: Asaf, los hijos de Coré, Salomón, y en algunos casos aparece el nombre de Moisés. No todos los salmos tienen atribución explícita; algunos son anónimos. Además de la tradición masorética, hallazgos como los manuscritos del Mar Muerto muestran variantes textuales y confirmaciones de versiones antiguas.

Estructura del Libro

El Libro de los Salmos está organizado en cinco secciones o "libros" internas, que algunos estudiosos relacionan con una estructura que imita los cinco libros de la Torá:

  • Libro I: Salmos 1–41
  • Libro II: Salmos 42–72
  • Libro III: Salmos 73–89
  • Libro IV: Salmos 90–106
  • Libro V: Salmos 107–150

Dentro de este conjunto hay poemas cortos y largos; por ejemplo, el Salmo 119 es el capítulo más extenso de la Biblia, mientras que otros versículos apenas contienen unas pocas líneas.

Géneros y temas

Los Salmos abarcan una variedad de géneros literarios y usos litúrgicos:

  • Alabanzas y himnos de acción de gracias.
  • Lamentos individuales o comunitarios: expresan dolor, súplica y petición de auxilio.
  • Salmos reales: celebran la entronización o las victorias del rey.
  • Salmos de sabiduría: reflexiones morales y teológicas.
  • Imprecatorios: invocaciones contra enemigos, a veces difíciles de interpretar éticamente.
  • Hallel: series de salmos de alabanza usados en festividades.

Términos técnicos que aparecen en los encabezamientos —como maskil, miktam o shiggaion— aluden a tipos de composiciones o instrucciones musicales cuyo significado exacto no siempre es claro.

Uso litúrgico y musical

Los Salmos han funcionado como himnario y libro de oración tanto en el judaísmo como en las distintas tradiciones cristianas. En la práctica judía se recitan diariamente partes del Salterio; en la liturgia cristiana se usan en la Eucaristía, en la Liturgia de las Horas y en cultos privados. La música ha sido un vehículo habitual para los Salmos: desde el canto responsorial en sinagogas y iglesias hasta adaptaciones corales y composiciones clásicas y contemporáneas.

Textos, traducciones y canon

El canon hebreo contiene 150 salmos en las tradiciones judías, protestantes y católicos. Sin embargo, la numeración y la división pueden variar entre la tradición hebrea (masorética) y la Septuaginta/ Vulgata: esto provoca que algunos salmos aparezcan con números distintos según la edición. Además, existen otros poemas afines que no forman parte del canon hebreo; por ejemplo, el Salmo 151 figura en la canon de la Iglesia Ortodoxa Oriental y aparece en la versión griega de la Septuaginta, aunque no está incluido en la mayoría de las Biblias hebreas y occidentales.

Características literarias

Los Salmos son un excelente ejemplo de la poesía bíblica hebrea, caracterizada por la paralelismo (repetición o contraste de ideas entre líneas), uso de imágenes, metáforas y estructuras acrosticas en algunos poemas (como ciertos salmos del alfabeto). Palabras litúrgicas como Hallelujah (alabad a Jehová) o Selah (término de significado debatido, posiblemente indicador musical o pausa reflexiva) aparecen con frecuencia.

Importancia y legado

Los Salmos han tenido una influencia profunda en la espiritualidad, la literatura y la música occidentales y orientales. Son utilizados en la devoción personal, en la oración comunitaria, en ceremonias civiles y religiosas, y han inspirado innumerables traducciones, comentarios y composiciones musicales. Su lenguaje cercano a la experiencia humana (alegría, temor, arrepentimiento, esperanza) los mantiene vigentes en contextos religiosos y culturales contemporáneos.

En resumen, el Libro de los Salmos funciona como una antología poético‑litúrgica que recoge distintos momentos y voces del antiguo Israel, ofreciendo recursos expresivos para la alabanza, la lamentación y la reflexión teológica.