Bel y el Dragón: relato deuterocanónico y apócrifo del Libro de Daniel

Bel y el Dragón: relato deuterocanónico y apócrifo del Libro de Daniel que muestra el ingenio de Daniel contra el culto a Bel, la muerte del dragón y el misterio del foso de los leones.

Autor: Leandro Alegsa

Bel y el Dragón forma parte de las adiciones al capítulo 14 del Libro de Daniel. Estas historias —junto con las de Daniel 13— se clasifican como textos deuterocanónicos, es decir, no gozaron de aceptación uniforme entre los cristianos y no aparecen en el canon hebreo tradicional. Por esa razón, la mayoría de las Biblias protestantes no las incluyen en el Antiguo Testamento, mientras que forman parte de la Biblia en las tradiciones católica y ortodoxa.

Contexto y canonicidad

En las Biblias cristianas que aceptan estas adiciones (por ejemplo, en la Septuaginta y en la Vulgata latina) los relatos de Bel y del Dragón se insertan como apéndices del libro de Daniel. Los reformadores protestantes del siglo XVI los clasificaron como apócrifos y quedaban fuera del canon inspirado, aunque con frecuencia se conservan en apéndices o ediciones académicas.

Históricamente, los estudiosos sitúan la composición de estas narraciones en época helenística, probablemente a finales del siglo II a.C. (siglo II a.C.), lo que explica su tono didáctico y su interés por la polémica contra el culto idolátrico y las prácticas religiosas ajenas al monoteísmo judío.

Contenido y temas

El capítulo 14 está compuesto por tres narraciones independientes que presentan a Daniel en la corte de Ciro:

  • Bel (14:1–22). Es un cuento ingenioso que desacraliza el culto a un ídolo llamado Bel. Ante la pregunta del rey - «¿No crees que Bel es un dios vivo?» - Daniel demuestra que las ofrendas del templo no las consume el ídolo, sino los setenta sacerdotes con sus familias: entran por una puerta secreta cuando el templo está sellado. Tras la revelación, los sacerdotes y sus familias son castigados, y Daniel destruye el ídolo y el templo. Esta escena suele citarse como antecedente del género del «misterio de la habitación cerrada», por el recurso de la puerta secreta y la comprobación del fraude.
  • El Dragón (14:23–30). Aquí el objeto de culto no es una figura tallada sino un gran dragón al que los babilonios veneran. Daniel lo mata mediante un ardid: prepara tortas de brea, grasa y pelo; el dragón se las come y se revienta. La muchedumbre exige venganza, acusando al rey de haberse convertido al judaísmo y de destruir sus dioses, por lo que piden que Daniel sea entregado.
  • Daniel en el foso de los leones (14:31–42). Como consecuencia del episodio anterior (aunque en algunos manuscritos aparece con un título que lo atribuye a la «profecía de Habacuc»), Daniel es arrojado a un foso con leones. Permanecerá sano gracias a una intervención milagrosa: el profeta Habacuc (en la tradición griega) es transportado por un ángel con provisiones hasta el foso. Al séptimo día el rey lo rescata y castiga a los calumniadores arrojándolos al foso, donde son devorados.

Los relatos combinan elementos folklóricos, cortesanos y milagrosos: denuncian la superstición y la corrupción sacerdotal, exaltan la fidelidad monoteísta y muestran la protección divina sobre el justo. El tono es más narrativo y anecdótico que las secciones proféticas o apocalípticas del resto del libro de Daniel.

Textualidad, idioma y datación

Las adiciones a Daniel (incluidas Bel y el Dragón) aparecen en griego en la Septuaginta y en las traducciones latinas derivadas de ella. Aunque el núcleo del Libro de Daniel contiene pasajes en hebreo y arameo, estas historias parecen de composición griega o de tradición popular griega-helenística añadida al corpus danielico. Por su lenguaje, motivos y contexto histórico, la datación más aceptada es la del periodo helenístico tardío (s. II a.C.).

Hay además variaciones textuales y de orden en los manuscritos: en algunas tradiciones las tres historias se insertan en posiciones diferentes; en otras aparecen como apéndices al final del libro. Por eso algunos autores sugieren que el «Daniel» de estas narraciones no coincide plenamente con el personaje de los capítulos 1–12, y que las adiciones reflejan una capa posterior de tradición danielesca.

Recepción e influencia

En la tradición cristiana latina y oriental, los relatos han tenido presencia litúrgica y artística, aunque nunca alcanzaron la misma popularidad que la historia de Daniel en el foso de los leones (la versión canónica). En la literatura comparada y en estudios de folclore y detectivesco, la historia de Bel suele mencionarse como un ejemplo temprano del «truco de la habitación cerrada» y como relato de desacralización del culto idolátrico.

En la actualidad, las narraciones de Bel y el Dragón se leen como ejemplos de la literatura intertestamentaria que ilustran cómo las comunidades judías helenizadas usaron la figura de Daniel para transmitir enseñanzas sobre la fe, la crítica a la idolatría y la vindicación de la justicia divina frente a la corrupción humana.

Preguntas y respuestas

P: ¿Cuál es la narrativa de Bel y el dragón?


R: La narración de Bel y el Dragón es del capítulo 14 del Libro de Daniel. Normalmente no se incluye en las Biblias protestantes, ya que algunos eruditos creen que fue escrito a finales del siglo II a.C. y los protestantes lo consideran apócrifo. Narra un cuento popular que ridiculiza el culto, en el que Daniel demuestra mediante un ardid que una comida sagrada de Bel es consumida en realidad por la noche por los sacerdotes y sus familias. A continuación destruye el ídolo de Bel y su templo, y después mata a un dragón con tortas hechas de brea, grasa y pelo.

P: ¿Está esta versión relacionada con otros relatos o géneros?


R: Sí, esta versión ha sido citada como antecesora del "misterio de la habitación cerrada".

P: ¿Qué sucede después de que Daniel mata al dragón?


R: Después de que Daniel mata al dragón con tortas hechas de brea, grasa y pelo, se indigna entre los babilonios que exigen que se les entregue.

P: ¿Cómo responde el rey Ciro cuando se entera de lo sucedido?


R: Cuando el rey Ciro acude a llorar por Daniel en su cubil lleno de siete leones, grita a gran voz diciendo "Tú eres grande, Señor" antes de sacarlo de su interior.

P: ¿Quién arroja al foso lleno de leones a los que intentan destruir a Daniel?


R: El rey Ciro arroja a los que intentan destruir a Daniel al foso lleno de leones después de sacarlo de su interior.

P: ¿Qué tiene que ver Habacuc con esta historia?


R: La Septuaginta precede esta historia con el aviso "De la profecía Habacuc hijo Jesús tribu Leví" indicando que Habacuc fue el responsable de transportar milagrosamente comida para Daniel mientras estaba dentro de la guarida llena de siete leones.

P: ¿Existe algún indicio que sugiera que esta versión puede presentar a otro personaje distinto del que aparece en los capítulos 1-13?


R: Algunos han sugerido que puede haber pruebas que sugieran que esta versión presenta a otro personaje que el que aparece en los capítulos 1-13.


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