Los apócrifos son textos religiosos que figuran en algunas versiones de la Biblia católica. Otras versiones los omiten. La palabra viene del griego antiguo ἀπόκρυφα (apokrypha). Apócrifo significa los que estaban ocultos. Generalmente, el término se aplica a los escritos que no formaban parte del canon. Hay varias razones por las que estos textos no se incluyeron en el canon. Es posible que los textos fueran conocidos por pocas personas, o que se dejaran fuera porque su contenido no encaja bien con el de los demás libros de la Biblia. Algunos de los apócrifos se escribieron en una fecha posterior y, por tanto, no se incluyeron.
La versión King James autorizada llamó a estos libros "apócrifos". Los separó, porque la Biblia lo decía en 2 Esdras 14:46, Pero guarda los setenta últimos, para entregarlos sólo a los sabios del pueblo: Porque en ellos está el manantial del entendimiento, la fuente de la sabiduría y la corriente del conocimiento.
Las Biblias católicas romanas tienen estos libros en el Antiguo Testamento. No los llaman apócrifos. Los llaman deuterocanónicos, lo que significa que pertenecen al segundo canon. Canon sólo significa una lista oficial de obras literarias aceptadas como representativas de un campo. La primera lista es de libros escritos por primera vez en hebreo. La segunda lista es de libros escritos por primera vez en griego.
Origen del término y contexto histórico
El término "apócrifo" proviene del mundo judío y cristiano antiguo. Originalmente designaba textos que se consideraban "ocultos" o reservados a iniciados. Con el tiempo se empleó también para referirse a escritos que, por distintos motivos, no formaban parte de la colección oficial de libros sagrados (el canon).
Muchos de los libros hoy llamados apócrifos aparecieron en la Septuaginta, la traducción al griego del Antiguo Testamento usada por judíos helenísticos y por los primeros cristianos. Al formarse las listas canónicas, las comunidades cristianas y judías no siempre coincidieron sobre qué obras aceptar: la tradición hebrea finalizó su canon (el Tanaj o Biblia hebrea) sin incluir varios de estos libros griegos, mientras que algunas comunidades cristianas los conservaron.
Diferencia entre "apócrifos" y "deuterocanónicos"
La palabra "apócrifo" se usa de forma distinta según la tradición:
- En el uso protestante, "apócrifos" suele aplicarse a esos libros que no se consideran canónicos y aparecen en una sección separada en ediciones históricas de la Biblia, como la King James.
- En la Iglesia católica se prefieren los términos deuterocanónicos para los libros que forman parte del Antiguo Testamento pero que fueron escritos originalmente en griego o que fueron aceptados más tarde por la tradición cristiana. "Deuterocanónico" significa literalmente "segundo canon", es decir, añadidos al canon primario.
En la práctica, la diferencia no es sólo semántica: los deuterocanónicos son considerados por la Iglesia católica (y, en gran parte, por la ortodoxa) como parte integrante de la Escritura con valor doctrinal; en cambio, las iglesias protestantes suelen considerarlos útiles para lectura e instrucción pero no como base para doctrina fundamental.
Principales libros afectados y variaciones entre tradiciones
No existe una lista única que todas las tradiciones acepten. Entre los libros que con frecuencia se agrupan bajo los términos "apócrifos" o "deuterocanónicos" están: Tobías (Tobit), Judit, Sabiduría de Salomón, Eclesiástico (Sirácides), Baruc, partes añadidas a Daniel y Ester, 1 y 2 Macabeos, y la Oración de Manasés. La Iglesia ortodoxa oriental incluye además otros libros (por ejemplo, 3 Macabeos, 1 Esdras en algunas tradiciones) y su canon puede variar según la iglesia.
Razones por las que se excluyeron algunos libros del canon
- Autoría dudosa o tardía: muchos textos se atribuyeron a personajes antiguos por prestigio, aunque fueron redactados siglos después.
- Difusión limitada: algunos libros sólo eran conocidos o usados en comunidades concretas.
- Desacuerdo teológico o doctrinal con la enseñanza dominante.
- Lengua original: obras preservadas sólo en griego o latín podían ser vistas con sospecha por comunidades que privilegiaban el hebreo.
Decisiones oficiales y su efecto
La Iglesia católica reafirmó la canonicidad de los deuterocanónicos en el Concilio de Trento (1546) como respuesta a la Reforma protestante. Por su parte, los reformadores protestantes como Martín Lutero colocaron muchos de estos libros en una sección separada o los excluyeron del canon, influyendo en las ediciones protestantes posteriores de la Biblia.
Uso litúrgico y valor teológico hoy
En la liturgia católica y ortodoxa, los deuterocanónicos forman parte de las lecturas del Antiguo Testamento y han influido en la teología, la espiritualidad y la piedad popular. En tradiciones protestantes se usan con menos frecuencia en la liturgia, pero suelen reconocerse como útiles para la formación religiosa y el entendimiento histórico de la tradición bíblica.
Conclusión breve
Los llamados "apócrifos" son una colección diversa de libros que reflejan la riqueza y complejidad de la literatura religiosa de la Antigüedad tardía. Su aceptación o rechazo depende de decisiones históricas y eclesiásticas: para la Iglesia católica y muchas iglesias ortodoxas forman parte legítima del Antiguo Testamento (deuterocanónicos), mientras que para la mayoría de las iglesias protestantes son textos valiosos pero no canónicos.