Libros deuterocanónicos es un término que significa "segundo canon" en griego y se usa para designar los escritos del Antiguo Testamento que forman parte de la Biblia en algunas tradiciones cristianas (principalmente la católica romana y las iglesias ortodoxas), pero que no están incluidos en el Tanaj o Biblia hebrea tal como la admiten las comunidades judías tradicionales. Estos libros aparecen en manuscritos antiguos en lengua griega —en especial en la versión de la Septuaginta— y fueron escritos o recopilados en el contexto del judaísmo helenístico entre aproximadamente el 250 y el 50 a.C. Aunque la difusión y el uso de estos escritos fueron amplios en la antigüedad, la configuración final del canon hebreo y su transmisión en hebreo (el Texto Masorético) se consolidaron más tarde.

Origen y transmisión

Muchos de los libros deuterocanónicos aparecen en la Septuaginta (LXX), la traducción al griego de las Escrituras hebreas que se produjo en el mundo judío helenístico. Esa versión fue muy utilizada por las comunidades judías de habla griega y por los primeros cristianos. Con el tiempo, la tradición textual hebrea (el Texto Masorético) se impuso en el judaísmo rabínico, y la lista de libros aceptados en la Biblia hebrea quedó fijada en una forma distinta a la de la Septuaginta. La historia de la fijación canónica es compleja y varía según tradición y época: mientras que la transmisión masorética alcanzó una forma estable en la alta Edad Media, la percepción sobre qué escritos eran "canónicos" había sido un proceso gradual y discutido desde siglos atrás.

Lista de libros deuterocanónicos (según la tradición católica)

Algunos libros considerados deuterocanónicos por la Iglesia Católica son:

  • El libro de Tobit
  • El libro de Judith
  • El Primer Libro de los Macabeos, también llamado 1 Macabeos
  • El Segundo Libro de los Macabeos, también llamado 2 Macabeos
  • La Sabiduría de Salomón, también llamada El Libro de la Sabiduría
  • El Libro del Sirácide, también llamado Eclesiástico
  • El Libro de Baruc, con la Carta de Jeremías como último capítulo

Además, en la Biblia de Daniel y en la Biblia de Ester que usan las tradiciones católica y ortodoxa aparecen secciones suplementarias y relatos que no están en las ediciones basadas en el Texto Masorético. Entre estas adiciones destacan:

  • Adiciones a Daniel: Oración de Azarías y el cántico de los tres jóvenes (en el horno de fuego), la historia de Susana y el relato de Bel y el Dragón.
  • Adiciones a Ester: pasajes y capítulos que amplían la historia y contienen oraciones y ediciones litúrgicas.

Historia del reconocimiento canónico

En la Iglesia primitiva la Septuaginta fue lectura corriente y muchos Padres de la Iglesia citaron y valoraron los escritos que hoy llamamos deuterocanónicos. Con el paso de los siglos se produjo diversidad: algunas comunidades los consideraban Escritura plena y otras los tenían por útiles pero no canónicos. En Occidente, concilios y sínodos locales (entre ellos las decisiones de Hipona y Cartago en el siglo IV) y la práctica litúrgica fueron consolidando un uso que culminó en la declaración formal del canon católico en el Concilio de Trento (1546), donde se reafirmó la canonicidad de los libros deuterocanónicos en respuesta a la Reforma Protestante.

La Iglesia Ortodoxa oriental también incluye los deuterocanónicos, aunque su lista puede variar ligeramente entre iglesias ortodoxas locales: algunas incorporan libros adicionales (por ejemplo, 1 Esdras, el Salmo 151, 3 Macabeos, o el Libro de la Oración de Manasés en colecciones litúrgicas o canónicas determinadas).

Posición de las iglesias protestantes

Muchas iglesias protestantes no aceptan estos libros como parte del canon inspirado y los denominan comúnmente Apócrifos. En la Reforma, figuras como Martín Lutero los consideraron "útiles para leer" pero no al mismo nivel que los libros canónicos; Juan Calvino también los leyó y estudió, pero no los integró en el canon que proponía para la enseñanza doctrinal. Algunas Biblias protestantes históricas (por ejemplo, ediciones antiguas de la King James) incluían los apócrifos en una sección separada; hoy lo habitual es que las ediciones protestantes omitan esos textos del Antiguo Testamento o los publiquen en anexos con la etiqueta "Apócrifos".

Importancia teológica y litúrgica

Los libros deuterocanónicos contienen diversos géneros literarios: historia, sapiencial, didáctico y oracional. Algunos pasajes fueron utilizados en debates teológicos (por ejemplo, 2 Macabeos 12:43–45, referido en la discusión sobre la práctica de orar por los difuntos) o para apoyar enseñanzas sobre la sabiduría, la providencia divina y la piedad práctica (Sirácide, Sabiduría). En la liturgia católica y ortodoxa varios de estos textos son citados en lecturas, himnos y textos patrísticos.

Conclusión

En resumen, los libros deuterocanónicos reflejan la diversidad textual y litúrgica del judaísmo helenístico y del cristianismo primitivo. Su aceptación varía según la tradición religiosa: la Iglesia Católica y las iglesias Ortodoxas los consideran parte del Antiguo Testamento, mientras que la mayoría de las denominaciones protestantes los sitúan fuera del canon bíblico o los incluyen como apócrifos de utilidad histórica y devocional. Conocer su origen, contenido y función ayuda a comprender las diferencias de canon y la riqueza de las tradiciones cristianas y judaicas.