Jerusalén (/dʒəˈruːsələm/; hebreo: יְרוּשָׁלַיִם Yerushaláyim; árabe: القُدس al-Quds o Bayt al-Maqdis, también escrito Baitul Muqaddas) es una de las ciudades más antiguas del mundo en la que se ha vivido de forma continuada. Es importante para muchas religiones importantes. Los judíos consideran que Jerusalén es una ciudad sagrada porque fue su centro religioso y político durante los tiempos bíblicos y fue el lugar donde se encontraba el Templo de Dios. Los cristianos consideran que Jerusalén es sagrada porque muchos acontecimientos de la vida de Jesús tuvieron lugar allí. Los musulmanes creen que Mahoma subió al cielo desde Jerusalén, y la mezquita de Al-Aqsa es la primera Qibla de los musulmanes después de La Meca.

Jerusalén es la capital tanto de Israel como de Palestina, según sus leyes. La mayoría de los demás países no están de acuerdo. La mayoría de los países tienen sus embajadas con Israel en Tel Aviv.

Jerusalén está a unas 40 millas (64 kilómetros) al este del mar Mediterráneo. Es una ciudad montañosa con muchos valles a su alrededor.

Historia breve

Jerusalén tiene una historia milenaria con capas de asentamientos, destrucciones y reconstrucciones. Sus orígenes se remontan a la Edad del Bronce y aparece en textos egipcios y en la Biblia hebrea. A lo largo de los siglos fue capital del Reino de Judá, pasó por períodos de dominio asirio, babilónico, persa, griego y romano. Durante la Antigüedad tardía y la Edad Media la ciudad fue un centro cristiano, luego fue gobernada por musulmanes tras la conquista árabe del siglo VII. En 1099 los cruzados establecieron el Reino Latino de Jerusalén; más tarde la ciudad cayó en manos de los mamelucos y, desde 1517, formó parte del Imperio otomano hasta la Primera Guerra Mundial. Tras la guerra quedó bajo mandato británico (1917–1948). En 1948 y 1967 Jerusalén sufrió cambios territoriales y administrativos que siguen siendo fuente de disputa política.

Importancia religiosa y lugares sagrados

Jerusalén es un núcleo espiritual central para las tres religiones monoteístas principales. Entre los lugares más reverenciados destacan:

  • Monte del Templo / Haram al-Sharif: sitio sagrado tanto para judíos como para musulmanes; incluye la Explanada del Templo, la Cúpula de la Roca y la mezquita de Al-Aqsa.
  • Muro Occidental (Muro de los Lamentos): el lugar más sagrado donde los judíos pueden orar públicamente, resto de los muros que rodeaban el Segundo Templo.
  • Iglesia del Santo Sepulcro: uno de los centros más importantes del cristianismo, venerado como el lugar de la crucifixión y la resurrección de Jesús por muchas denominaciones.
  • Vía Dolorosa: recorrido tradicional que conmemora la pasión de Cristo y que atrae a peregrinos de todo el mundo.

Situación política y administrativa

El estatus de Jerusalén es uno de los asuntos más sensibles en el conflicto israelo-palestino. Tras la guerra de 1948 la ciudad quedó dividida entre Israel (oeste) y Jordania (este); en 1967, Israel ocupó y luego anexó Jerusalén Este, extendiendo la jurisdicción municipal sobre toda la ciudad. Israel considera a Jerusalén su capital indivisible, mientras que la Autoridad Palestina reivindica Jerusalén Este como capital de un futuro Estado palestino. La comunidad internacional, en su mayoría, no reconoce la anexión y mantiene una postura de disputa sobre el estatus final, por lo que muchas embajadas se ubicaron históricamente en Tel Aviv, aunque en años recientes algunos gobiernos han trasladado o reconocido embajadas en Jerusalén.

Demografía y barrios

La población de Jerusalén es multicultural y multiconfesional: hay comunidades judías (de origen asquenazí, sefardí y mizrají), árabes palestinas (musulmanas y cristianas), además de grupos armenios y cristianos orientales con su propio barrio histórico. La ciudad se organiza en numerosos barrios y sectores, entre los que destacan la Ciudad Vieja, el Monte de los Olivos, Mea Shearim, y el barrio armenio, cada uno con características culturales y religiosas propias.

Geografía, clima y naturaleza

Jerusalén se encuentra en una meseta montañosa a una altitud aproximada de 754 metros sobre el nivel del mar, lo que le da inviernos más frescos que la costa mediterránea y ocasionales nieves. El clima es típicamente mediterráneo: veranos calurosos y secos e inviernos templados y húmedos. Alrededor de la ciudad hay valles como el Valle de Cedrón y áreas protegidas con olivares y vegetación mediterránea.

Cultura, economía y turismo

La ciudad es un importante destino turístico y de peregrinación: millones de visitantes llegan cada año atraídos por sus sitios religiosos, museos, mercados tradicionales y arqueología. La economía local combina servicios religiosos y turísticos, administración pública, educación y algunos sectores de tecnología y sanidad. Instituciones académicas y culturales relevantes incluyen universidades, centros de investigación y museos que conservan artefactos antiguos y documentos históricos.

Acceso, transporte y seguridad

Jerusalén está conectada por carreteras con otras ciudades israelíes y palestinas. Cuenta con una línea de tranvía (Jerusalem Light Rail) y una red de autobuses. El aeropuerto internacional más cercano es el de Ben Gurion, cerca de Tel Aviv. Debido a la situación política, en determinadas áreas pueden existir controles de seguridad, puestos de control y normativas especiales que afectan a la movilidad cotidiana y al acceso a determinados barrios.

Arqueología y conservación

Las excavaciones arqueológicas en Jerusalén han revelado restos de distintas épocas: estructuras de la ciudad antigua, túneles, monedas y artefactos religiosos. La conservación del patrimonio y la gestión del tejido urbano histórico son retos importantes, agravados por la sensibilidad religiosa y política, así como por la presión del turismo y el desarrollo urbano. La Ciudad Vieja está inscrita en la lista del Patrimonio Mundial y ha sido mencionada en listas de sitios en peligro por su compleja situación.

Desafíos y perspectivas

Los principales desafíos para Jerusalén incluyen:

  • Resolver su estatus político y garantizar derechos civiles y religiosos a todas las comunidades.
  • Proteger y conservar el patrimonio arqueológico y religioso.
  • Promover la convivencia y el desarrollo económico equitativo entre sus habitantes.

Numerosos esfuerzos locales e internacionales trabajan en iniciativas de diálogo interreligioso, proyectos culturales compartidos y soluciones políticas que intenten reducir tensiones, aunque la paz y un acuerdo duradero sobre la ciudad siguen siendo objetivos complejos y aún no alcanzados.