El Islam es una de las grandes religiones monoteístas del mundo, caracterizada por la creencia en un único Dios y en la revelación transmitida al profeta Mahoma. Su nombre proviene de la raíz árabe que significa "sumisión" o "entrega" a la voluntad divina. Los seguidores de esta tradición son llamados musulmanes, que buscan orientar la vida individual y comunitaria conforme a las enseñanzas contenidas en sus fuentes religiosas principales.
Fundamentos y fuentes
La base doctrinal del Islam se centra en el Corán, considerado por los creyentes como la palabra de Dios revelada en árabe. Según la tradición, estas revelaciones se comunicaron a Mahoma por medio del ángel Gabriel. Además del Corán, los comportamientos, dichos y actos del profeta —recogidos en los hadiz— sirven para interpretar y aplicar las enseñanzas coránicas. El término árabe aparece con frecuencia en el estudio del Islam porque la lengua del Corán y muchos textos jurídicos y teológicos es el árabe clásico.
Creencias centrales y figuras reconocidas
En el centro del Islam está la afirmación de la unidad divina (tawhíd) y la negativa a asociar socios con Alá. La comunidad acepta una cadena de profetas que precedieron a Mahoma, entre los que figuran Adán, Noé, Abraham, Moisés y Jesús, todos considerados mensajeros enviados por Dios. La palabra profeta y la distinción de mensajero reflejan funciones específicas dentro de la tradición. También existe la noción de aquellos que rechazan la fe, aplicada en textos religiosos con términos como kafir, y la figura del mal representada por Satanás.
Las enseñanzas islámicas incluyen prácticas éticas, rituales y sociales. Una formulación clásica de la práctica religiosa resume obligaciones y actos señalados en diversas fuentes: la proclamación de fe, la oración, la caridad, el ayuno y la peregrinación. Con frecuencia estos elementos se presentan en listados pedagógicos:
- Shahada: declaración de fe y unicidad de Dios (monoteísta).
- Salah: oraciones rituales diarias.
- Zakat: aportación caritativa obligatoria para el sostenimiento social.
- Sawm: ayuno durante el mes de Ramadán.
- Hajj: peregrinación a La Meca, que todo creyente debe realizar si tiene medios.
Historia, expansión y diversidad
El Islam nació en la península arábiga en el siglo VII y, desde allí, se difundió rápidamente por Asia, África y Europa a través de distintas causas: misiones religiosas, comercio, conquistas políticas y procesos culturales. Con el tiempo aparecieron escuelas jurídicas, corrientes teológicas y movimientos místicos. Dos grandes familias jurídicas y confesionales dominan la comunidad: la mayoría pertenece al islam suní, mientras que una minoría significativa forma el islam chiíta. Existen, además, otras tradiciones locales y corrientes heterogéneas, como los alevíes o distintas órdenes sufíes.
En términos contemporáneos, el Islam es practicado por cientos de millones de personas en todo el mundo; cifras generales estiman cerca de 1.700–1.900 millones de seguidores, lo que lo sitúa entre las religiones más numerosas. Su presencia global se traduce en una amplia variedad de expresiones culturales, jurídicas y sociales: desde interpretaciones conservadoras hasta lecturas reformistas y contextos seculares. El estudio del Islam implica, por tanto, atender tanto a sus textos fundacionales como a las circunstancias históricas y sociales en las que esas tradiciones se actualizan y debaten.
Finalmente, el Islam combina elementos de fe, legislación y costumbre, ofreciendo un marco religioso que regula prácticas personales y colectivas. Para comprenderlo plenamente es útil distinguir entre doctrina, derecho religioso y experiencia cultural, y reconocer la diversidad interna que caracteriza a esta tradición vivida por comunidades en todo el planeta.
Para más información sobre temas concretos, se pueden consultar recursos especializados sobre el origen religioso, las aportaciones teológicas y las fuentes históricas que han modelado su desarrollo.





