El puerto de Jiwani se encuentra a lo largo del Mar Arábigo, en el distrito de Gwadar, Baluchistán, Pakistán. Está cerca de la frontera con Irán. En la ciudad viven alrededor de 25.000 personas, muchas de ellas vinculadas a la pesca artesanal y al comercio local. Se espera que Jiwani se convierta en un importante centro comercial y logístico junto con el desarrollo del puerto de Gwadar, situado a casi 80 km al este, dentro de los planes regionales de mejora de infraestructuras y conectividad.
Ubicación, clima e infraestructura
Jiwani está en el extremo oriental de la bahía de Gwadar, que comparten Irán y Pakistán. La costa de esta región es árida y presenta temperaturas cálidas durante gran parte del año; las lluvias son escasas y la vegetación costera dominante son los manglares y comunidades halófitas. La ciudad dispone de una pequeña base naval y un aeropuerto con una pista de 1.500 metros, infraestructuras que subrayan su interés estratégico y permiten operaciones militares y de apoyo logístico. Su posición junto a las rutas marítimas hacia y desde el Golfo Pérsico le confiere importancia geopolítica y comercial, puesto que es una de las vías de tránsito del petróleo y de mercancías entre Oriente Medio y el subcontinente indio.
Manglares y biodiversidad
La zona que rodea la bahía incluye un bosque de manglares que se extiende a lo largo de la frontera internacional, y constituye un hábitat clave para una gran diversidad de fauna y flora. Estos manglares actúan como vivero para peces y crustáceos, protegen la costa de la erosión y son esenciales para la pesca local.
Entre las especies destacadas se encuentran las tortugas verde y golfina, ambas consideradas vulnerables o en peligro por las evaluaciones internacionales y que utilizan las playas y aguas cercanas para alimentarse o anidar. Además, la región alberga numerosas aves marinas y migratorias, así como mamíferos marinos y una rica comunidad de peces que sostienen las actividades pesqueras.
Amenazas
Los ecosistemas costeros de Jiwani enfrentan múltiples presiones, entre ellas:
- Planes para otorgar concesiones de pesca intensiva, que pueden agotar los recursos y alterar las redes tróficas locales.
- Derechos de perforación en alta mar y prospectiva de explotación de hidrocarburos, con riesgo de derrames, contaminación acústica y alteración del hábitat marino.
- Desarrollo portuario y de infraestructuras sin planificación ambiental adecuada, que puede destruir playas de anidación y manglares.
- Contaminación costera y aumento de la presión humana asociada al crecimiento económico y demográfico.
- Impactos del cambio climático, como la subida del nivel del mar y eventos climáticos extremos, que afectan la integridad de los manglares y las zonas bajas.
Conservación y gestión sostenible
Para reducir riesgos y proteger la biodiversidad local, expertos y organizaciones han recomendado medidas como:
- Establecer áreas marinas protegidas o reservas costeras que incluyan hábitats de manglar y playas de anidación.
- Controlar y regular la pesca mediante cuotas y temporadas, promoviendo la pesca sostenible y alternativas de subsistencia para las comunidades.
- Realizar estudios de impacto ambiental rigurosos antes de conceder licencias de perforación o grandes proyectos portuarios.
- Desarrollar programas de restauración de manglares y vigilancia de poblaciones de tortugas y aves.
- Involucrar a la población local en la toma de decisiones y en iniciativas de conservación que generen beneficios sociales y económicos.
Balance entre desarrollo y conservación
Jiwani representa un claro ejemplo del desafío de compatibilizar desarrollo económico y protección ambiental. Su posición estratégica y las oportunidades derivadas del crecimiento portuario pueden mejorar los ingresos y la conectividad regional, pero es fundamental planificar de forma sostenible para salvaguardar los manglares, las tortugas y la fauna asociada. La gestión integrada de la zona costera, basada en información científica y participación comunitaria, es la vía más prometedora para garantizar que Jiwani prospere sin perder sus valores naturales.