El polimorfismo en biología es cuando existen dos o más fenotipos claramente diferentes en la misma población de una especie. A veces se utilizan las palabras formas o morfos. El polimorfismo implica que esas variantes coexisten de forma estable (o al menos durante un tiempo evolutivo apreciable) dentro de la población.
El polimorfismo es común en la naturaleza. El ejemplo más frecuente es el dimorfismo sexual, que se da en muchos organismos y consiste en diferencias morfológicas o de comportamiento entre machos y hembras. Otro ejemplo bien conocido a nivel genético es la anemia falciforme, en la que una mutación tiene efectos patológicos en homocigosis pero confiere ventaja en heterocigosis frente a la malaria.
Para ser clasificados como tales, los morfos deben ocupar el mismo hábitat al mismo tiempo y pertenecer a una población con apareamiento aleatorio. Es decir, las variantes deben solaparse espacial y temporalmente y no corresponder a poblaciones geográficamente aisladas ni a simples gradientes ambientales.
Tipos de polimorfismo
- Polimorfismo sexual o dimorfismo sexual: diferencias entre sexos en tamaño, color, ornamentación o comportamiento (por ejemplo, dimorfismo en aves con plumajes diferentes entre machos y hembras).
- Polimorfismo alélico (genético): presencia de dos o más alelos en un locus con frecuencias apreciables en la población; los grupos sanguíneos humanos (sistemas ABO) son un ejemplo clásico.
- Polimorfismo de coloración: variantes de color dentro de la misma población (por ejemplo, la polilla del abedul Biston betularia y la melanización industrial).
- Polimorfismo estacional o temporal: morfos que aparecen en diferentes estaciones pero dentro de la misma población, como ciertas mariposas con generaciones estacionales distintas.
- Polimorfismo ecológico o funcional: morfos asociados a diferentes recursos o nichos dentro del mismo hábitat (por ejemplo, los peces comedores de escamas con asymetría mandibular).
Mecanismos que mantienen el polimorfismo
- Ventaja del heterocigoto: cuando los heterocigotos tienen mayor aptitud que cualquiera de los homocigotos (ejemplo: la resistencia a la malaria en heterocigotos de la mutación de la anemia falciforme).
- Selección dependiente de la frecuencia: la aptitud de un morfo cambia según su frecuencia relativa; morfos raros pueden tener ventaja (por ejemplo, en estrategias de depredación o mimetismo).
- Selección disruptiva: favorece extremos del fenotipo frente a valores intermedios, posibilitando la coexistencia de morfos distintos.
- Heterogeneidad espacial o temporal: diferentes ambientes o épocas favorecen distintos morfos, y la migración o mezcla poblacional mantiene la variación.
- Selección sexual y trade-offs: rasgos favorecidos por la atracción sexual pueden ser balanceados por costos en supervivencia, manteniendo polimorfismos.
Ejemplos representativos
- Polilla del abedul (Biston betularia): ejemplifica la melanización industrial, con morfos claros y oscuros que cambiaron de frecuencia según la contaminación y la depuración del hábitat.
- Anemia falciforme: la mutación de la hemoglobina causa enfermedad en homocigosis pero confiere resistencia a la malaria en heterocigosis, manteniéndose así en poblaciones expuestas al parásito (anemia falciforme).
- Mariposas miméticas (Heliconius): distintas formas de coloración que imitan a otras especies tóxicas y coexisten en la misma región.
- Lagartijas Uta (Uta stansburiana): presentan un polimorfismo en estrategias reproductivas tipo “piedra-papel-tijera” entre distintos morfos de machos.
- Ratones de roca (Chaetodipus intermedius): tienen variantes de color del pelaje que coinciden con sustratos volcánicos o arenosos, favoreciendo el camuflaje.
- Grupos sanguíneos humanos (ABO): ejemplo de polimorfismo alélico con implicaciones médicas y evolutivas.
Importancia ecológica y evolutiva
El polimorfismo contribuye a la capacidad adaptativa de las poblaciones frente a cambios ambientales, mantiene diversidad genética y puede ser un paso hacia la especiación si los morfos divergen en ecología o apareamiento. Además, estudiar polimorfismos ayuda a entender procesos selectivos, interacciones depredador-presa, y la relación entre genotipo y fenotipo.
Cómo se estudia
Los investigadores combinan datos de campo (frecuencias fenotípicas, supervivencia, reproducción), experimentos (selección artificial, manipulación de depredadores o recursos), genética molecular (secuenciación, marcadores) y modelos teóricos para identificar las fuerzas que mantienen un polimorfismo y su base genética.
En resumen, el polimorfismo es un fenómeno general y fundamental en biología evolutiva que refleja cómo la selección, el ambiente y la genética interactúan para generar y mantener diversidad dentro de las poblaciones.




