La Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias (CPLM) es un tratado europeo adoptado en 1992.

Fue diseñado por el Consejo de Europa para proteger y promover las lenguas regionales y minoritarias históricas en Europa. Sólo se aplica a las lenguas utilizadas tradicionalmente por los nacionales de los Estados Partes que son muy diferentes de la lengua mayoritaria u oficial. El tratado no protege las lenguas utilizadas por los inmigrantes recientes de otros países. Tampoco protege los dialectos locales de la lengua oficial o mayoritaria.

Para ser protegida, una lengua debe ser hablada por los habitantes de una región o zona del país o por una minoría en el conjunto del país (lenguas como el yiddish y el romaní están cubiertas por el tratado aunque no exista una "región romaní").

Las lenguas oficiales nacionales no están cubiertas por el Tratado, pero algunas lenguas oficiales regionales sí. Por ejemplo, el catalán es oficial sólo en una región de España y por tanto puede beneficiarse del tratado. Sin embargo, el irlandés no puede porque es una lengua oficial en Irlanda aunque sea minoritaria. Sin embargo, el irlandés está protegido en Irlanda del Norte porque no es una lengua oficial o nacional del Reino Unido.

Francia ha firmado el tratado, pero la constitución francesa no permite al gobierno apoyar una lengua distinta del francés.

Hay dos niveles de protección. Todos los países firmantes del Tratado deben conceder a todas las lenguas que cumplan los requisitos el nivel de protección más bajo. Los países pueden decidir dar a algunas lenguas el nivel de protección más alto. En ese caso, los países deben hacer 35 cosas.