Las hormonas son los mensajeros químicos del sistema endocrino. Las hormonas son las señales que ajustan el funcionamiento interno del cuerpo, junto con el sistema nervioso. Todo organismo multicelular tiene hormonas. Las células que reaccionan a una determinada hormona tienen receptores especiales para esa hormona. Cuando una hormona se une a la proteína del receptor se pone en marcha un mecanismo de señalización. La célula o tejido que recibe el mensaje se denomina "diana". Las hormonas sólo actúan sobre las células que tienen los receptores adecuados.
Muchos tipos diferentes de células pueden enviar un mensaje. Hay algunas células cuyo trabajo principal es fabricar hormonas. Cuando muchas de estas células están juntas, se llaman glándulas. Las glándulas son grupos de células que fabrican algo y lo liberan (lo ponen fuera de la célula). Muchas glándulas fabrican hormonas.
"Endocrino" significa que segrega directamente a la sangre. La mayoría de las secreciones internas proceden de las glándulas endocrinas. La palabra opuesta es "exocrina", que significa que secretan a través de un conducto o tubo. Algunas hormonas son producidas por las glándulas exocrinas, y algunas secreciones exocrinas se liberan fuera del cuerpo. Las glándulas sudoríparas y las salivales son ejemplos de glándulas exocrinas cuyos productos se liberan fuera del cuerpo.
El primer descubrimiento de una hormona se hizo en 1902. La hormona era la secretina. La palabra "hormona" se utilizó por primera vez en 1905.
¿Qué son y cómo actúan las hormonas?
Una hormona es una molécula mensajera producida por células especializadas que se libera al líquido intersticial o a la sangre y llega a células diana que poseen receptores específicos. Según su naturaleza química, las hormonas pueden ser:
- Peptídicas o proteicas (p. ej., insulina): hidrosolubles, actúan sobre receptores de membrana y usan segundos mensajeros intracelulares.
- Sintetizadas a partir de aminoácidos (p. ej., adrenalina, tiroxina): la tiroxina (T4) es liposoluble y entra en la célula para actuar en el núcleo, mientras que la adrenalina usa receptores de membrana.
- Steroideas (p. ej., cortisol, estrógenos, testosterona): derivadas del colesterol, son liposolubles y atraviesan la membrana celular para interactuar con receptores intracelulares que regulan la expresión génica.
La especificidad de la acción hormonal depende del receptor: solo las células con receptores adecuados responden. La unión hormona‑receptor desencadena respuestas rápidas (modificación de proteínas) o lentas (cambios en la transcripción génica).
Formas de señalización hormonal
- Endocrina: la hormona se libera a la sangre y actúa a distancia.
- Paracrina: la hormona actúa sobre células cercanas sin entrar al torrente sanguíneo.
- Autocrina: la célula libera una hormona que actúa sobre ella misma.
- Neuroendocrina: neuronas secretoras liberan hormonas (neurohormonas) hacia la sangre.
Glándulas endocrinas principales y hormonas representativas
- Hipotálamo e hipófisis (pituitaria): regulan muchas funciones mediante hormonas como la hormona del crecimiento (GH), prolactina, TSH, ACTH, FSH y LH.
- Tiroideo: produce T4 y T3, que regulan el metabolismo y el crecimiento.
- Paratiroides: secreta la PTH, fundamental en la regulación del calcio.
- Glándulas suprarrenales: corteza (cortisol, aldosterona) y médula (adrenalina, noradrenalina).
- Páncreas endocrino: células β producen insulina; células α producen glucagón; regulan la glucemia.
- Gónadas (ovarios y testículos): producen estrógenos, progesterona y testosterona, responsables de la reproducción y caracteres sexuales.
- Pineal: secreta melatonina, implicada en los ritmos circadianos.
Funciones generales de las hormonas
Las hormonas regulan casi todas las funciones corporales, entre ellas:
- Metabolismo de carbohidratos, proteínas y lípidos (insulina, glucagón, hormonas tiroideas).
- Respuesta al estrés (cortisol, adrenalina).
- Crecimiento y desarrollo (GH, hormonas tiroideas, hormonas sexuales).
- Balance de líquidos y electrolitos (ADH/vasopresina, aldosterona).
- Reproducción y función sexual (gonadotropinas, estrógenos, progesterona, testosterona).
- Homeostasis del calcio y del fósforo (PTH, calcitonina, vitamina D activa).
Regulación: retroalimentación y ritmo
Las concentraciones hormonales y su liberación se controlan mediante mecanismos de retroalimentación:
- Retroalimentación negativa: la más común; un aumento de la hormona reduce su propia secreción (p. ej., T4 inhibe la liberación de TSH).
- Retroalimentación positiva: menos frecuente; un ejemplo es la ovulación, donde estrógenos elevados estimulan la liberación de LH.
Además, muchas hormonas se secretan de forma pulsátil y con ritmos circadianos (por ejemplo, cortisol más alto por la mañana) o ultradianos; estas características son importantes para su función y para interpretar pruebas diagnósticas.
Transporte, duración y receptores
Algunas hormonas viajan libres en plasma (peptídicas) y otras se unen a proteínas transportadoras (hormonas esteroideas y tiroideas). La unión a proteínas prolonga su vida media. La duración de la acción hormonal depende de su vida media, tasa de degradación y del número de receptores en la célula diana. Los receptores pueden estar en la membrana (para hormonas hidrosolubles) o en el citoplasma/núcleo (para hormonas liposolubles).
Importancia clínica y ejemplos de enfermedades
- Diabetes mellitus: déficit de insulina o resistencia a su acción, con hiperglucemia crónica.
- Hipotiroidismo e hipertiroidismo: alteraciones del metabolismo, peso, termorregulación y energía.
- Enfermedades suprarrenales: síndrome de Cushing (exceso de cortisol) o enfermedad de Addison (insuficiencia suprarrenal).
- Trastornos de la hipófisis: por ejemplo acromegalia por exceso de GH en adultos.
El diagnóstico endocrinológico incluye dosificaciones hormonales en sangre u orina, pruebas de estimulación o supresión y estudios de imagen. El tratamiento puede ser reemplazo hormonal, uso de antagonistas/agonistas, cirugía o terapias dirigidas según la causa.
Pequeña historia y datos prácticos
Como se menciona arriba, la secretina fue la primera hormona identificada (1902) y el término "hormona" apareció en 1905. En la práctica clínica y cotidiana, conocer cómo funcionan las hormonas ayuda a entender problemas tan comunes como la fatiga, cambios de peso, alteraciones del sueño, resistencia a la insulina y cambios en la piel o el crecimiento.
Si notas síntomas persistentes que puedan relacionarse con desequilibrios hormonales (cambios importantes de peso, cansancio extremo, alteraciones menstruales, sed y orina abundantes, pérdida o aumento de vello, cambios en el estado de ánimo), es recomendable consultar con un profesional sanitario para evaluación y pruebas específicas.


