Las glándulas salivales producen saliva. La saliva mantiene la boca y otras partes del sistema digestivo húmedas y resbaladizas. También ayudan a descomponer los alimentos al masticar. Esto ayuda a que los alimentos bajen por la garganta hasta el estómago.
Hay tres pares principales de glándulas salivales. Son
- la parótida,
- submandibular y
- las glándulas sublinguales.
También hay muchas glándulas pequeñas en la lengua, las mejillas, los labios y el paladar. Todas esas glándulas producen mucosidad.
Tipos, ubicación y conductos
Las tres pares principales difieren en tamaño, ubicación y tipo de secreción:
- Parótidas: son las más grandes y están delante y debajo de cada oreja. Su conducto principal (el conducto de Stensen) desemboca en la boca cerca de los molares superiores. Producen principalmente una saliva serosa (acuosa) rica en enzimas.
- Submandibulares: se encuentran debajo de la mandíbula. Su conducto principal (conducto de Wharton) abre en la base de la boca, junto al frenillo lingual. Secretan saliva mixta (serosa y mucosa).
- Sublinguales: son las más pequeñas de los tres pares principales y están bajo la lengua. Tienen varios conductos pequeños (a veces llamados conductos de Rivinus) y, en algunos casos, un conducto mayor (Bartholin) que puede desembocar junto al conducto submandibular. Producen saliva más mucosa, espesa y protectora.
Composición de la saliva
La saliva es una mezcla compleja cuya composición incluye:
- Mayormente agua (alrededor del 99%).
- Electrolitos: sodio, potasio, cloruro, bicarbonato y calcio.
- Proteínas y enzimas: amilasa salival (ptialina) que inicia la digestión de almidones y lipasa lingual que ayuda a digerir grasas en etapas tempranas; también hay mucinas (moco), lisozima y anticuerpos (sobre todo IgA) con función antimicrobiana.
- Factores buffering (bicarbonato) que ayudan a neutralizar ácidos y protegen el esmalte dental.
Un adulto sano produce aproximadamente 1–1,5 litros de saliva al día, aunque la cantidad varía según la hidratación, la hora del día, la estimulación (comer, oler comida) y medicamentos.
Funciones en la digestión y la salud oral
Las glándulas salivales y la saliva cumplen varias funciones importantes:
- Digestión inicial: la amilasa comienza a descomponer los almidones en azúcares simples durante la masticación.
- Formación del bolo: la mucosidad y el agua facilitan la mezcla de alimentos y la formación de un bolo que puede bajarse con seguridad por la garganta.
- Lubricación y protección: la saliva humedece la mucosa oral y facilita el habla, la deglución y protege contra la fricción y lesiones.
- Defensa antimicrobiana: contiene anticuerpos y enzimas que ayudan a controlar bacterias y hongos en la boca.
- Percepción del sabor: disuelve las sustancias para que las papilas gustativas las detecten.
- Salud dental: el flujo salival, las proteínas y el bicarbonato ayudan a remineralizar el esmalte y a neutralizar ácidos que producen las caries.
Regulación del flujo salival
La producción de saliva está controlada por el sistema nervioso autónomo:
- La estimulación parasimpática (por ejemplo, ver o oler comida) aumenta la secreción y produce saliva más acuosa.
- La estimulación simpática produce una saliva más espesa y rica en proteínas.
También influyen factores hormonales, la hidratación, la edad y ciertos medicamentos (diuréticos, antidepresivos, antihistamínicos) que pueden reducir la producción y causar sequedad.
Problemas comunes y cuándo consultar
Algunas afecciones relacionadas con las glándulas salivales son:
- Sialolitiasis (cálculos o piedras): pueden obstruir los conductos y provocar dolor y hinchazón al comer.
- Sialadenitis (infección): suele causar dolor, enrojecimiento, fiebre y malestar; a veces requiere antibióticos o drenaje.
- Parotiditis viral (p. ej., paperas): inflamación dolorosa, habitualmente de origen viral.
- Síndrome de Sjögren: enfermedad autoinmune que produce sequedad intensa de boca y ojos.
- Tumores de glándulas salivales: la mayoría son benignos (por ejemplo, adenoma pleomorfo), pero pueden ocurrir tumores malignos que requieren evaluación y tratamiento.
- Xerostomía (boca seca): sensación de sequedad que aumenta el riesgo de caries, infecciones y dificultad para hablar o tragar.
Se debe consultar a un profesional de la salud si hay:
- hinchazón dolorosa en la cara o bajo la mandíbula,
- dificultad persistente para tragar o abrir la boca,
- boca muy seca que no mejora con líquidos,
- masa o bulto palpable en el área de la glándula.
Cuidados y tratamientos básicos
- Para aliviar obstrucciones leves: masaje de la glándula, aplicación de calor local, chupetear cítricos o caramelos ácidos (estimulan la saliva).
- Hidratación adecuada y buena higiene oral para prevenir infecciones y caries.
- En infecciones bacterianas puede ser necesario tratamiento con antibióticos; las piedras grandes o masas pueden requerir procedimientos para extraerlas o cirugía.
- Para la xerostomía crónica existen sustitutos salivares, geles y medicamentos que estimulan la producción salival en casos seleccionados.
En resumen, las glándulas salivales son esenciales no solo para iniciar la digestión sino también para mantener la salud oral y proteger el tracto digestivo superior. Ante cambios en la cantidad o el aspecto de la saliva, dolor o masas en las glándulas, es recomendable consultar a un profesional médico o dentista.

