El equidna de pico corto (Tachyglossus aculeatus) es el único miembro de su género y una de las cuatro especies vivas de equidna.

Conocido también como oso hormiguero espinoso, el equidna se alimenta principalmente de hormigas y termitas. Su cuerpo está cubierto de pelo y de espinas que le sirven como defensa. Posee un hocico alargado y una lengua extremadamente pegajosa y rápida que le permite capturar a sus presas en segundos; además, el hocico contiene receptores sensoriales que le ayudan a localizar alimento enterrado. Sus fuertes garras delanteras le permiten excavar en el suelo y en troncos podridos para buscar insectos.

En cuanto a su talla, el equidna suele medir aproximadamente entre 30 y 45 cm de longitud y pesar entre 2 y 7 kg, aunque estos valores varían según la subpoblación y la disponibilidad de alimento. Su coloración va del pardo al negro en el pelaje, con espinas más claras en la zona dorsal.

Distribución y hábitat: el equidna vive en toda Australia y en las regiones costeras y montañosas del suroeste de Nueva Guinea. Es el mamífero autóctono más extendido en Australia y ocupa una gran variedad de hábitats: bosques, matorrales, praderas, zonas alpinas y áreas semiáridas. Habita desde el nivel del mar hasta regiones montañosas y se adapta tanto a áreas naturales como a paisajes modificados por el ser humano.

Comportamiento y ecología: es un animal solitario y generalmente de hábitos crepusculares o nocturnos, aunque en climas templados puede mostrarse activo durante el día. Puede refugiarse en madrigueras, entre troncos o bajo rocas. Ante una amenaza, se encoge y apoya las espinas hacia afuera; además cava para ocultarse. En regiones frías reduce su actividad mediante torpor estacional o diario para ahorrar energía.

Reproducción: como todos los monotremas, el equidna pone huevos. La hembra deposita un único huevo de cáscara blanda y lo mantiene en una bolsa abdominal hasta la eclosión. La cría, llamada "puggle", nace pequeña y vulnerable; permanece en la bolsa maternal alimentándose de leche segregada por glándulas mamarias (no hay pezones) y posteriormente la madre la deja en un refugio hasta su independencia, que ocurre varios meses después.

Estado de conservación: la especie no está considerada globalmente en peligro de extinción (se clasifica generalmente como de menor preocupación), pero en muchas zonas sus poblaciones han disminuido. Las principales amenazas vinculadas a la actividad humana incluyen:

  • • La caza y la persecución local.
  • • La destrucción y fragmentación del hábitat por urbanización, agricultura y carreteras.
  • • La introducción de depredadores foráneos (por ejemplo perros y zorros) y la presencia de parásitos y enfermedades no nativas.
  • • Mortalidad por atropellos y atrapamiento en cercas o trampas.

Medidas de conservación: muchas poblaciones se encuentran dentro de áreas protegidas y la especie recibe protección legal en distintos estados y territorios. Las acciones recomendadas incluyen conservar y restaurar hábitats, reducir la mortalidad por vehículos, controlar depredadores introducidos, promover la investigación sobre la especie y fomentar la concienciación pública para minimizar interferencias humanas.

El equidna de pico corto es un símbolo de la fauna australiana: por su aspecto singular y su adaptación a ambientes muy variados, constituye un componente clave de los ecosistemas donde vive y un buen indicador de la salud ambiental.