La médula espinal es un conjunto de nervios que van y vienen del cerebro. Está encerrada y protegida por la columna vertebral ósea. La función principal de la médula espinal es la transmisión de las entradas neuronales entre la periferia y el cerebro, pero también participa en funciones reflejas y autónomas.
Anatomía
La médula espinal es un cordón nervioso que se extiende desde la base del cerebro (bulbo raquídeo) hasta aproximadamente la segunda vértebra lumbar en adultos (conus medullaris), donde termina y continúa con un haz de raíces nerviosas llamado cauda equina. Se organiza en segmentos: cervical, torácico, lumbar, sacro y coccígeo, de cada uno de los cuales emerge un par de nervios espinales.
En sección transversal se distinguen:
- Sustancia gris (forma de H): contiene las neuronas y está organizada en astas dorsales (sensitivas), ventrales (motoras) y laterales (autonómicas, en algunos niveles).
- Sustancia blanca: formada por fibras ascendentes (vías sensitivas hacia el cerebro) y descendentes (vías motoras desde el cerebro).
- Raíces dorsales y ventrales: las raíces dorsales conducen información sensitiva e incluyen los ganglios raquídeos; las raíces ventrales llevan órdenes motoras.
La médula está envuelta por las meninges (duramadre, aracnoides y piamadre) y bañada por el líquido cefalorraquídeo, que actúa como amortiguador. Su aporte sanguíneo proviene principalmente de la arteria espinal anterior y de las arterias espinales posteriores, con colaterales segmentarias.
Funciones
- Conducción: transmite información sensorial hacia el cerebro y órdenes motoras desde éste hacia los músculos.
- Reflejos espinales: respuesta rápida e involuntaria ante estímulos (por ejemplo, el reflejo rotuliano o el de retirada ante una lesión), que se procesan localmente en la médula sin necesidad de participación cerebral inmediata.
- Control autonómico: regula funciones viscerales como la motilidad intestinal, el tono vascular y el control de esfínteres, mediante interneuronas y vías simpáticas/parasimpáticas en los niveles correspondientes.
Protección por la columna vertebral y estructuras asociadas
La columna vertebral forma un canal óseo que protege la médula. Además, intervienen:
- Discos intervertebrales: actúan como amortiguadores entre las vértebras.
- Ligamentos y músculos paravertebrales: estabilizan la columna y limitan movimientos que podrían lesionar la médula.
- Meninges y líquido cefalorraquídeo: proporcionan una protección adicional contra impactos y patógenos.
Lesiones y enfermedades más frecuentes
Las alteraciones de la médula o de las raíces espinales pueden deberse a:
- Traumatismos (accidentes de tráfico, caídas): pueden provocar fracturas vertebrales y lesión medular completa o incompleta.
- Hernias discales y estenosis espinal: compresión de raíces o de la médula.
- Tumores (primarios o metastásicos), infecciones (mielitis) y enfermedades desmielinizantes (como la esclerosis múltiple).
- Enfermedades degenerativas y congénitas que afectan el canal vertebral o la propia médula.
Síntomas habituales incluyen dolor radicular o local, pérdida de sensibilidad, debilidad o parálisis, alteraciones en los reflejos y disfunción de esfínteres (orina/intestino). En lesiones agudas se requiere evaluación médica urgente.
Diagnóstico y tratamiento
Las pruebas más utilizadas son la resonancia magnética (RM) para visualizar la médula y tejidos blandos, la tomografía computarizada (TC), radiografías y estudios electrofisiológicos (EMG, velocidad de conducción). En ocasiones se realiza una mielografía.
El tratamiento depende de la causa:
- En urgencias traumáticas: inmovilización y manejo inicial para prevenir daño secundario; a veces tratamiento quirúrgico urgente.
- Compresión por hernia o tumor: descompresión quirúrgica y, según el caso, radioterapia o quimioterapia.
- Enfermedades inflamatorias o inmunológicas: tratamiento médico específico (corticosteroides, inmunomoduladores).
- Rehabilitación: fisioterapia, terapia ocupacional y ayudas técnicas para recuperar función y adaptarse a las limitaciones.
Prevención y cuidados
- Mantener buena postura y ergonomía en el trabajo.
- Usar técnicas adecuadas de levantamiento de cargas y fortalecer la musculatura lumbar y abdominal.
- Tomar medidas de seguridad (cinturón en vehículos, casco en actividades de riesgo) para reducir traumatismos.
- Controlar enfermedades que aumenten el riesgo (osteoporosis, obesidad) y realizar chequeos ante síntomas neurológicos.
Ante dolor intenso de la columna, pérdida de fuerza, adormecimiento progresivo o alteraciones en el control de esfínteres, es esencial buscar atención médica inmediata para evaluar la médula espinal y la columna vertebral.



