La Masacre de Nanjing fue una masacre (una matanza injusta de muchas personas) que ocurrió en Nanjing, China, en diciembre de 1937 y enero de 1938. Formó parte de la Segunda Guerra Sino-Japonesa, que fue la parte de la Segunda Guerra Mundial entre China y Japón. En ese momento, Japón intentaba apoderarse de China y Nanjing era la capital china. El ejército japonés llegó a Nanjing el 13 de diciembre de 1937 y comenzó a matar a miles y miles de hombres y niños y a violar a miles y miles de mujeres y niñas.

Algunos japoneses afirman que los combates en Nanjing fueron iguales o no mucho peores que los de otros lugares y otras guerras. Eso es sencillamente falso. Hay muchas pruebas de los chinos, de los forasteros que estuvieron allí, de los forasteros que lo han estudiado y de los propios japoneses de que las cosas fueron mucho peores. Hubo muchos, muchos crímenes de guerra: se mató a soldados sin armas; se mató a personas que no eran soldados; se torturó a muchos (se les hirió de forma muy grave), se les mutiló (se les hirió de forma irreparable) o se les mató de forma muy cruel; se violó a muchos (se les obligó a mantener relaciones sexuales) o se les obligó a trabajar y se les trató como cosas. Tenemos las órdenes de los líderes de los soldados diciéndoles que hicieran este tipo de cosas y que no siguieran las reglas en contra. La masacre de Nanjing fue tan grave que algunos incluso la consideran una especie de genocidio (intentar eliminar a todo un grupo de personas).

El recuerdo de la Masacre de Nanjing -y el enfado por los intentos de negar que ocurrió o de honrar a los soldados que la protagonizaron en el Santuario de Yasukuni en Tokio- sigue causando dificultades entre los gobiernos chino y japonés y entre los chinos y los japoneses.


 

Contexto y causas

En la década de 1930 Japón había iniciado una política expansionista en Asia. La Segunda Guerra Sino-Japonesa se intensificó en 1937 tras una serie de enfrentamientos y la caída de varias ciudades chinas. Nanjing, entonces capital nacional de China, quedó aislada cuando el gobierno y buena parte del ejército chino se retiraron hacia el interior. La toma de la ciudad por las fuerzas japonesas se produjo al final de una campaña militar marcada por violencia generalizada y rumores que aumentaron la brutalidad de las tropas.

Desarrollo de la masacre

Tras la entrada del ejército japonés en Nanjing el 13 de diciembre de 1937, se produjeron asesinatos masivos, violaciones, torturas y saqueos durante varias semanas. Las víctimas fueron civiles y prisioneros de guerra. Muchas ejecuciones se hicieron de forma sumaria en calles, ríos y fosas comunes; otras fueron documentadas mediante fotografías, diarios y testimonios de testigos oculares.

Principales pruebas y testigos

  • Testimonios de extranjeros que permanecieron en la ciudad, entre ellos miembros del llamado «Comité Internacional de Nanking» y misioneros. Destacan figuras como John Rabe y Minnie Vautrin, que ayudaron a organizar la Zona de Seguridad de Nanking para proteger civiles.
  • Fotografías, películas y documentos militares japoneses y chinos que registran ejecuciones, violaciones y destrucción.
  • Registros médicos, actas de entierro y listas llevadas por organizaciones humanitarias y por las autoridades locales sobre víctimas y fosas comunes.
  • Declaraciones y confesiones posteriores de soldados y oficiales japoneses, y actas judiciales de los juicios por crímenes de guerra.

Víctimas: estimaciones y controversia

No existe un número único y absoluto aceptado por todos. Las estimaciones varían ampliamente:

  • El gobierno chino y muchos historiadores hablan de aproximadamente 300.000 víctimas entre diciembre de 1937 y enero de 1938.
  • Otras investigaciones y estudios académicos dan cifras más bajas o rangos amplios (por ejemplo, entre 100.000 y 200.000) debido a las dificultades para contabilizar cuerpos enterrados y desaparecidos en medio del caos.
  • Hay quienes, en Japón, han presentado cifras mucho menores o han cuestionado la magnitud de los hechos; sin embargo, la mayoría de historiadores serios reconocen que los asesinatos y las violaciones ocurrieron a gran escala y constituyeron crímenes de guerra.

Consecuencias legales e históricas

Después de la Segunda Guerra Mundial se llevaron a cabo juicios por crímenes de guerra. Varios oficiales japoneses fueron juzgados y condenados por su papel en la campaña en China y por crímenes relacionados con Nanjing. Entre ellos está el general Iwane Matsui, juzgado por un tribunal militar chino y ejecutado.

La masacre quedó documentada en los procesos internacionales y creó un precedente para el reconocimiento de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Aun así, la evaluación histórica y las responsabilidades políticas han sido objeto de conflictos diplomáticos entre China y Japón durante décadas.

Memoria, negacionismo y diplomacia

El recuerdo de la masacre forma parte central de la memoria histórica china. En Nanjing existe el Museo-Memorial de las Víctimas de la Masacre de Nanjing, que conserva documentos, fotografías y objetos, y rinde homenaje a las víctimas.

Por su parte, en Japón han existido debates políticos y sociales sobre cómo enseñar y reconocer estos hechos. El Santuario de Yasukuni en Tokio y ciertos actos de homenaje a soldados han alimentado tensiones diplomáticas. Además, hay corrientes negacionistas o revisionistas que cuestionan la extensión de los crímenes; estos intentos provocan reacciones y reclamos de reconocimiento y disculpas por parte de China y de la comunidad internacional.

Figuras destacadas y la Zona de Seguridad

Personas como John Rabe (un empresario alemán miembro del Partido Nazi que organizó la Zona de Seguridad) y la misionera estadounidense Minnie Vautrin jugaron papeles clave protegiendo a miles de civiles dentro de esa zona, a pesar de los riesgos. Sus diarios y relatos han sido fuente importante de información sobre los hechos.

Por qué importa hoy

La Masacre de Nanjing es un episodio que ilustra las consecuencias extremas de la deshumanización en guerra. Tiene importancia histórica, moral y política: sirve para recordar la necesidad de respetar las normas internacionales de protección de civiles, para educar sobre los peligros del militarismo y el racismo, y para afrontar de forma honesta el pasado con el fin de construir relaciones internacionales más estables.

Lecturas y recursos sugeridos

Para profundizar conviene consultar trabajos de historiadores especializados, testimonios de supervivientes y documentos de archivo. Las exposiciones del Museo-Memorial de Nanjing y las actas de los juicios por crímenes de guerra son fuentes de referencia. También son útiles estudios comparativos sobre violencia en conflictos contemporáneos para entender el fenómeno en perspectiva.