Hay dos formas principales de contagio de las infecciones durante el embarazo o el parto.
A través de la placenta
La placenta rodea y protege al feto durante el embarazo. Impide que la sangre de la madre se mezcle con la del feto. Sin embargo, algunas infecciones pueden atravesar la placenta e infectar al feto. Esto se llama infección perinatal.
Estas infecciones son especialmente peligrosas porque afectan al feto mientras se está desarrollando. Por eso, muchas infecciones de transmisión vertical son más peligrosas para el feto al principio del embarazo. Todos los órganos importantes del feto empiezan a crecer cuando éste tiene nueve semanas, y son los que más crecen al principio del embarazo. Si el feto contrae una infección mientras se están desarrollando partes importantes de su cuerpo, la infección puede causar problemas en la forma en que esas partes del cuerpo crecen.
Estas infecciones también son peligrosas porque el feto no tiene un sistema inmunitario propio. Depende del sistema inmunitario de su madre. Si la madre tiene una infección que no ha sido tratada y su sistema inmunitario no puede combatir la infección, el feto tampoco podrá combatirla.
Durante el parto
Durante el embarazo, la placenta protege al feto de la sangre de su madre. Sin embargo, durante el parto, la placenta permanece en el útero mientras el bebé recorre el canal de parto. Mientras nace, la sangre de la madre y otros fluidos corporales entran en contacto con el bebé, y éste también toca los genitales de su madre. Por ello, las infecciones que se transmiten en la sangre, en los fluidos corporales o en las llagas de los genitales de la madre pueden infectar al bebé.
Las infecciones suelen ser más peligrosas para los recién nacidos y los bebés que para los adultos. Esto se debe a que el sistema inmunitario de un bebé tarda unos seis meses en desarrollarse completamente. Hasta que el sistema inmunitario del bebé no esté completamente desarrollado, no podrá combatir las infecciones tan bien como lo haría un adulto.
A veces, el tratamiento médico, como los antibióticos, puede evitar que el bebé contraiga infecciones que se propagan durante el parto.