Un mortinato ocurre cuando un feto (bebé no nacido) muere mientras está dentro de la madre o muere durante el parto (nacimiento). Se dice que el bebé nacido es mortinato. El mortinato se diferencia del aborto espontáneo porque se produce después de que el bebé haya vivido dentro de su madre entre 20 y 24 semanas (dependiendo del país). Se denomina aborto espontáneo si el bebé ha vivido menos tiempo dentro de la madre.
¿Qué se entiende por mortinato o muerte fetal?
El término mortinato (o muerte fetal) se refiere a la pérdida del feto antes del nacimiento. La semana de gestación mínima para considerarlo mortinato varía según las normas de cada país: en algunos países se considera a partir de las 20 semanas, en otros a partir de las 24, y la Organización Mundial de la Salud utiliza el umbral de 28 semanas para estadísticas internacionales. En la práctica clínica, también se puede tener en cuenta el peso fetal (por ejemplo ≥ 500 g) para clasificar la muerte fetal.
Causas más frecuentes
En muchos casos no se identifica una causa concreta, pero entre las causas conocidas o probables están:
- Problemas placentarios: insuficiencia placentaria, desprendimiento de placenta (abruptio placentae), o malformaciones placentarias.
- Cordón umbilical: nudos verdaderos, prolapso o compresión del cordón que impiden el flujo sanguíneo.
- Anomalías fetales: malformaciones congénitas graves o problemas genéticos (cromosómicos).
- Infecciones: infecciones maternas que atraviesan la placenta (por ejemplo, citomegalovirus, toxoplasmosis, sífilis, listeria, parvovirus B19).
- Trastornos maternos: diabetes mal controlada, hipertensión grave o preeclampsia, enfermedad tiroidea no tratada, trombofilias y síndrome antifosfolípido.
- Embarazos múltiples: mayor riesgo por complicaciones compartidas de la placenta o cordones.
- Restricción del crecimiento intrauterino (RCIU): fetos muy pequeños o con alteraciones del crecimiento tienen mayor riesgo.
- Factores de estilo de vida: tabaquismo, consumo de drogas, consumo excesivo de alcohol.
- Edad materna extrema: madres muy jóvenes o de edad avanzada presentan mayor probabilidad de complicaciones.
Factores de riesgo
- Antecedentes de mortinato previo.
- Obesidad materna.
- Enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, enfermedad renal).
- Embarazo postérmino (>41 semanas).
- Pobre control prenatal o acceso limitado a la atención médica.
Signos, diagnóstico y pruebas
El síntoma más claro es la ausencia de movimientos fetales percibidos por la madre, aunque esto no siempre indica muerte fetal (pueden variar los patrones de movimiento). El diagnóstico se confirma mediante:
- Ecografía: ausencia de latido cardíaco fetal en la exploración doppler/ultrasonido.
- Exploración física: ausencia de latidos fetales con estetoscopio o doppler fetal.
Después del diagnóstico es habitual ofrecer pruebas para intentar determinar la causa, como:
- Estudio de la placenta y membranas (anatomía patológica).
- Autopsia fetal (si los padres lo aceptan).
- Análisis cromosómico o estudios genéticos (cariotipo, microarray).
- Análisis serológicos maternos para infecciones (TORCH, sífilis, listeria, parvovirus, entre otros).
- Pruebas de trombofilia y anticuerpos antifosfolípidos, según la historia clínica.
Diferencias con aborto espontáneo y otros términos
- Aborto espontáneo: pérdida del embarazo antes del límite gestacional que establece cada país (generalmente antes de las 20–24 semanas).
- Mortinato o muerte fetal: pérdida del feto en una etapa más avanzada (véanse los umbrales arriba mencionados).
- Neonatal: muerte que ocurre después de un nacimiento con signos de vida, generalmente en los primeros 28 días de vida; no debe confundirse con mortinato.
- Aborto inducido: intervención intencionada para interrumpir el embarazo; es distinto a la pérdida espontánea o a la muerte fetal.
Opciones y manejo tras el diagnóstico
- Inducción del parto: es el procedimiento más frecuente si el embarazo ya está en una fase viable para el parto; el objetivo es el alumbramiento del feto y la placenta.
- Cesárea: solo se realiza en circunstancias especiales (por ejemplo, hemorragia materna o situaciones obstétricas que requieran intervención).
- Cuidados postparto: atención física para la madre (control del sangrado, tratamiento de infecciones si las hubiera) y evaluación psicológica.
- Decisiones sobre el manejo del cuerpo del bebé: opciones sobre funeral, entierro o cremación varían según la legislación y las creencias de la familia; muchos hospitales ofrecen información sobre estas alternativas.
Prevención y seguimiento en embarazos futuros
No siempre es posible prevenir un mortinato, pero algunas medidas reducen el riesgo:
- Control prenatal regular para detectar y controlar enfermedades maternas (diabetes, hipertensión).
- Estudios de cribado y control del crecimiento fetal (ecografías de seguimiento, pruebas de bienestar fetal si procede).
- Evitar el tabaco, alcohol y drogas.
- Vacunaciones y tratamiento oportuno de infecciones durante el embarazo.
- En casos con causa identificada (por ejemplo trombofilia o problemas inmunológicos), tratamiento específico y seguimiento en embarazos posteriores.
Apoyo emocional y recursos
La pérdida de un bebé durante el embarazo es una experiencia devastadora. Es fundamental el apoyo médico y psicosocial:
- Ofrecer información clara y compasiva sobre lo ocurrido y las pruebas realizadas.
- Acceso a apoyo psicológico o grupos de duelo perinatal.
- Orientación sobre permisos laborales, trámites legales y certificados de defunción según la normativa local.
- Seguimiento en consultas en embarazos futuros para abordar la ansiedad y reducir riesgos cuando sea posible.
Cuando consultar o buscar ayuda
Consulte con su profesional de salud si nota disminución o ausencia de movimientos fetales, sangrado vaginal, dolor abdominal intenso o cualquier síntoma que le preocupe. Ante la confirmación de una muerte fetal, pida información sobre las pruebas que se pueden realizar para intentar clarificar la causa y sobre las opciones de manejo y apoyo disponible.
Si necesita ayuda inmediata o siente que no puede afrontar la situación, busque apoyo emocional profesional o contacte a servicios de emergencia o de salud mental en su área.

