Sarampión: qué es, síntomas, contagio, vacuna y prevención
Sarampión: síntomas, contagio, eficacia de la vacuna y prevención práctica para proteger a tu familia. Información clara, actualizada y fácil de entender.
El sarampión es una enfermedad infecciosa causada por un virus. Se transmite de persona a persona por pequeñas gotas respiratorias al respirar, toser o estornudar. Las personas enfermas suelen presentar un periodo inicial (prodrómico) con dolor de garganta, fiebre, tos, ojos rojos (conjuntivitis) y secreción nasal. También aparece una erupción cutánea roja con bultos que se extiende por todo el cuerpo y produce intenso picor. Antes de la erupción, es frecuente encontrar manchas blancas pequeñas en la mucosa de las mejillas llamadas manchas de Koplik, un signo característico del sarampión.
Síntomas
- Fiebre alta.
- Tos persistente.
- Congestión y secreción nasal.
- Conjuntivitis (ojos rojos y llorosos).
- Erupción que comienza en la cara y detrás de las orejas y se extiende al tronco y extremidades.
- Manchas de Koplik (pequeñas manchas blanco‑azuladas en la boca).
- Malestar general, pérdida de apetito y, en niños, irritabilidad.
Contagio y periodo de incubación
- El sarampión es muy contagioso; su número reproductivo básico (R0) es alto, lo que significa que una persona infectada puede infectar a muchas otras si no están inmunizadas.
- Periodo de incubación: por lo general entre 10 y 14 días desde la exposición hasta la aparición de los primeros síntomas (la erupción suele aparecer hacia el día 14).
- Periodo de transmisibilidad: las personas suelen ser contagiosas desde aproximadamente 4 días antes hasta 4 días después de la aparición de la erupción.
- Si alguien en una casa tiene sarampión, es muy probable que otras personas en la casa también lo contraigan, sobre todo si no están inmunizadas.
Complicaciones
Aunque muchas personas se recuperan, el sarampión puede causar complicaciones graves, especialmente en lactantes, embarazadas, personas con malnutrición o inmunodeprimidas. Entre las complicaciones están:
- Otitis media (infección de oído).
- Neumonía (la complicación más frecuente y principal causa de muerte por sarampión).
- Encefalitis aguda (inflamación cerebral), que puede dejar secuelas neurológicas.
- Subacute sclerosing panencephalitis (SSPE), una enfermedad degenerativa rara pero fatal que puede aparecer años después de la infección.
- Abortos espontáneos y parto prematuro en gestantes infectadas.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la clínica (fiebre, tos, conjuntivitis, manchas de Koplik y erupción típica) y se confirma mediante pruebas de laboratorio: detección de anticuerpos IgM específicos del virus o amplificación de ARN viral por PCR en muestras respiratorias o sanguíneas. Ante sospecha, se debe contactar con los servicios de salud para confirmar y notificar el caso.
Vacuna y prevención
En los países desarrollados, muchos niños son vacunados (inyectados) para evitar que se contagien de sarampión. A menudo se les administra la vacuna triple vírica, para evitar que se contagien de sarampión, paperas y rubeola. Las tres vacunas se administran en una sola inyección.
- Esquema habitual: dos dosis de vacuna triple vírica (MMR): la primera alrededor de los 12–15 meses y la segunda entre los 4–6 años (según calendario nacional). En adultos no vacunados, se recomiendan dos dosis con al menos 28 días de separación.
- Eficacia: una dosis proporciona aproximadamente un 93% de protección; dos dosis alcanzan alrededor del 97%.
- En situaciones de brote, se puede administrar una dosis temprana a bebés de 6–11 meses; estas dosis deben repetirse posteriormente según el calendario.
- La vacunación también sirve como profilaxis posterior a la exposición si se administra dentro de las 72 horas siguientes: la vacuna puede prevenir la enfermedad o atenuarla.
- Para personas de alto riesgo expuestas (embarazadas, inmunodeprimidos, lactantes), se puede considerar la administración de inmunoglobulina dentro de los 6 días siguientes a la exposición.
Tratamiento
El sarampión no tiene un tratamiento antiviral específico aprobado para su uso general. El manejo es de apoyo:
- Descanso y aislamiento para evitar la transmisión.
- Hidratación adecuada y alimentos nutritivos.
- Antipiréticos como paracetamol o ibuprofeno para fiebre y malestar (evitar la aspirina en niños).
- Vitamina A: la Organización Mundial de la Salud recomienda dosis de vitamina A en niños con sarampión en áreas con deficiencia de vitamina A o en casos de enfermedad grave, porque reduce la morbilidad y mortalidad.
- Tratamiento de complicaciones según necesidad (antibióticos para neumonía bacteriana secundaria, soporte en UCI si hay insuficiencia respiratoria, etc.).
Prevención práctica y control de brotes
- Mantener altas coberturas de vacunación en la comunidad para lograr inmunidad de grupo y prevenir brotes.
- En caso de caso sospechoso, aislar al paciente (precauciones aéreas) y notificar a las autoridades sanitarias para rastreo de contactos.
- Lavado de manos, higiene respiratoria (cubrirse al toser/estornudar) y ventilación de espacios cerrados ayudan a reducir la transmisión, aunque la medida más efectiva es la vacunación.
- En entornos de atención sanitaria se deben aplicar medidas específicas para evitar la exposición de personas no inmunizadas.
Cuándo buscar atención médica
- Si una persona con síntomas respiratorios y fiebre desarrolla erupción cutánea típica.
- Si un niño con sarampión presenta dificultad para respirar, somnolencia excesiva, convulsiones, signos de deshidratación o empeoramiento rápido.
- Embarazadas o personas inmunodeprimidas expuestas al sarampión deben consultar de inmediato.
El sarampión puede ser grave y, en algunos casos, mortal. La vacunación es la medida preventiva más segura y eficaz. Aunque a veces se confunde con la rubeola, el sarampión alemán (rubeola) es una enfermedad distinta y causada por otro virus. El sarampión no tiene cura específica; el tratamiento es sintomático y de apoyo, y la mayoría de las personas se recuperan, pero algunas pueden desarrollar complicaciones graves o fallecer. Mantener la inmunización actualizada y seguir las recomendaciones sanitarias es clave para proteger a la población, especialmente a los más vulnerables.

Erupción del sarampión
Preguntas y respuestas
P: ¿Qué es el sarampión?
R: El sarampión es una enfermedad infecciosa causada por un virus que se transmite en pequeñas gotas de agua cuando la gente respira.
P: ¿Cómo se contagia la gente el sarampión?
R: La gente se contagia el sarampión de otras personas que tienen la enfermedad.
P: ¿Cuáles son los síntomas del sarampión?
R: Las personas con sarampión tienen dolor de garganta, fiebre, tos, ojos rojos, secreción nasal y una erupción roja y llena de bultos por todo el cuerpo que provoca una gran irritación de picor.
P: ¿Es fácil contagiarse el sarampión?
R: Sí, el sarampión es muy contagioso, lo que significa que es fácil de contraer.
P: ¿Para qué se utiliza la vacuna triple vírica?
R: La vacuna triple vírica se utiliza para evitar que los niños contraigan el sarampión, las paperas y la rubéola. Las tres vacunas se administran en una sola inyección.
P: ¿Cuál es la diferencia entre el sarampión y la rubéola?
R: El sarampión y la rubéola son dos enfermedades infecciosas diferentes. El sarampión está causado por un virus y se transmite en pequeñas gotas de agua al respirar, mientras que la rubéola, también conocida como sarampión alemán, fue descubierta por científicos alemanes.
P: ¿Existe una cura específica para el sarampión?
R: No, no existe una cura específica para el sarampión. Las personas con sarampión pueden descansar y tomar medicamentos para sentirse mejor, para detener el dolor y hacer que desaparezca la fiebre. La mayoría de las personas que tienen sarampión se recuperan, pero algunas mueren a causa de él.
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