La Formación Morrison es una formación geológica del Jurásico Superior. Es una secuencia distintiva de roca sedimentaria en el oeste de Estados Unidos, y lleva el nombre de Morrison, Colorado. Ha sido la fuente más fértil de fósiles de dinosaurios de Norteamérica.

Se compone de fangos, areniscas, limos y calizas. Su color es gris claro, gris verdoso o rojo. La mayoría de los fósiles se encuentran en los lechos de limolita verde y en las areniscas inferiores, reliquias de los ríos y las llanuras de inundación del periodo Jurásico.




 

Estratigrafía y litología

La Formación Morrison es una unidad sedimentaria continental que presenta una alternancia de fangos y areniscas con intercalaciones de limolitas y calizas puntuales. Localmente aparecen niveles de ceniza volcánica (tuffs) que permiten dataciones radiométricas y correlación entre afloramientos. El espesor regional varía considerablemente: desde decenas hasta varios cientos de metros según la cuenca y la proximidad a las fuentes sedimentarias.

Litológicamente se distinguen paleosuelos (paleosoles), canales fluviales, depósitos de llanura de inundación y pequeñas cuencas lacustres. Las areniscas suelen representar antiguas barras y canales de ríos, mientras que los fangos y limolitas son típicos de llanuras de inundación y depósitos de agua estancada.

Edad y correlación

La Formación Morrison corresponde al Jurásico Superior, aproximándose a la transición Kimmeridgiense–Titoniense (hace unos ~155–148 millones de años). Las dataciones provienen principalmente de niveles de ceniza intercalados y de la correlación biostratigráfica. Regionalmente se apoya sobre formaciones jurásicas más antiguas y, en muchas áreas, es cubierta por unidades cretácicas locales (por ejemplo, las areniscas cretácicas que marcan la transgresión posterior), aunque las relaciones exactas varían según la región.

Ambiente deposicional y procesos geológicos

Los sedimentos de la Formación Morrison se depositaron en una cuenca continental influida por la orogenia Sevier al oeste, que aportó sedimentos hacia el este mediante sistemas fluviales. El ambiente fue predominantemente semiárido con estacionalidad marcada: estaciones húmedas que generaban ríos y lagunas, y estaciones secas donde aparecían suelos endurecidos y grietas de desecación. Otros indicadores paleoambientales incluyen paleosuelos bien desarrollados, depósitos de canales y lagos efímeros.

Los procesos de acumulación incluyeron transporte por corriente, decantación en llanuras de inundación y concentración de huesos en canales durante episodios de sequía o corrientes fuertes, lo que explica la presencia de abundantes y diversos yacimientos óseos.

Fósiles y paleobiología

La Formación Morrison es célebre por su riqueza en restos de dinosaurios: sauropodos (p. ej. Diplodocus, Apatosaurus/Brontosaurus, Camarasaurus), terópodos (p. ej. Allosaurus, Ceratosaurus) y ornitisquios (p. ej. Stegosaurus). Además de dinosaurios grandes, contiene mamíferos primitivos, anfibios, peces, tortugas, crocodilomorfos, insectos y una flora compuesta por helechos, cicadáceas y coníferas que ayudaban a reconstruir el ecosistema.

Los modos de fosilización varían: huesos aislados, concentraciones en lechos (bonebeds), esqueletos articulados en contextos lacustres y huellas fósiles (icnitas) que aportan información sobre comportamiento, locomoción y comunidad biológica.

Yacimientos y localidades emblemáticas

Entre los yacimientos más famosos se cuentan:

  • Dinosaur National Monument (frontera Utah-Colorado): afloramientos ricos en esqueletos y con exposición pública.
  • Cleveland-Lloyd Quarry (Utah): conocido por su gran concentración de huesos de dinosaurio y por debates sobre las causas de la acumulación.
  • Como Bluff (Wyoming) y Dry Mesa (Colorado): lugares con importantes hallazgos históricos y paleontológicos.

Importancia científica y económica

Científicamente, la Formación Morrison ha sido crucial para comprender la diversidad y la ecología de los dinosaurios en Norteamérica durante el Jurásico Superior. Sus numerosos y bien preservados restos han permitido describir nuevas especies y estudiar interacciones ecológicas, tasas de crecimiento y paleodietas.

Desde el punto de vista económico, algunos afloramientos del Plateau de Colorado contuvieron minerales de uranio y vanadio que fueron explotados en el siglo XX. Además, el patrimonio fósil genera turismo científico y educativo en parques y museos.

Historia del estudio y conservación

El interés por la Formación Morrison creció a finales del siglo XIX y principios del XX durante la llamada "fiebre del dinosaurio" en Estados Unidos; muchos hallazgos fundacionales de la paleontología norteamericana proceden de estos afloramientos. Hoy en día, la conservación de yacimientos y la investigación permiten un mejor manejo del patrimonio fósil, con excavaciones controladas, preparación en laboratorio y exhibición en museos con criterios científicos y educativos.

En resumen, la Formación Morrison es una unidad estratigráfica clave para entender los ecosistemas continentales del Jurásico Superior en Norteamérica: su variedad litológica, su riqueza fósil y su amplias extensiones la convierten en un referente para estudios de paleontología, sedimentología y geología regional.