La circuncisión es una operación en la que se elimina el prepucio. En el habla común, alguien que ha sido circuncidado se describe como cortado mientras que alguien que no lo está se describe como no cortado. Por ejemplo, un adolescente puede preguntar a otro: "¿Estás cortado?". Aunque se trata de una jerga inglesa, no se considera una blasfemia.
La circuncisión puede ser realizada por un médico utilizando una herramienta quirúrgica, como unas tijeras, una herramienta de plástico llamada dispositivo plastibell, o puede hacerse con un láser. Si el médico utiliza un láser casi no hay sangrado.
La circuncisión puede ser un ritual religioso, una costumbre en ciertas tribus o países, o una práctica médica. Las tasas difieren de un país a otro.
Técnicas y dispositivos
Existen varias técnicas para realizar una circuncisión. Entre las más habituales están:
- Escisión con bisturí o tijeras: corte directo del prepucio y sutura de los bordes.
- Dispositivos de sujeción y pinza: como el Gomco o el Mogen, que protegen el glande mientras se corta el prepucio.
- Plastibell: un anillo de plástico que se coloca bajo el prepucio; el exceso se corta y el anillo cae espontáneamente en varios días.
- Láser: utilizado en algunos centros; puede reducir el sangrado intraoperatorio, aunque no elimina la necesidad de técnica y cuidados adecuados.
Indicaciones médicas
La circuncisión se realiza por motivos no solo culturales o religiosos, sino también médicos. Indicaciones habituales médicas incluyen:
- Fimosis patológica: prepucio que no puede retraerse y provoca problemas (infecciones, dolor).
- Balanitis o balanopostitis recurrente: inflamación/infección del glande y prepucio que no responde a tratamientos conservadores.
- Infecciones urinarias recurrentes: en lactantes seleccionados, la circuncisión puede reducir su riesgo.
- Prevención de ciertas enfermedades: estudios en adultos han mostrado reducciones en el riesgo de algunas infecciones de transmisión sexual y cáncer de pene en poblaciones específicas, aunque el grado de beneficio varía según el contexto epidemiológico.
Edad del procedimiento y anestesia
La circuncisión puede hacerse en recién nacidos, en la infancia o en la edad adulta. En neonatos suele realizarse con anestesia local tópica o infiltrativa; en niños mayores y adultos se recomienda anestesia local o general según la edad, la técnica y la cooperación del paciente. El control del dolor es una parte esencial del procedimiento y del cuidado postoperatorio.
Cuidados postoperatorios
Los cuidados tras la circuncisión ayudan a reducir complicaciones y promueven una buena cicatrización:
- Mantener la zona limpia y seca; cambiar vendajes si los hay según indicación médica.
- Administrar analgesia adecuada (paracetamol o ibuprofeno en dosis apropiadas) para aliviar el dolor.
- Evitar baños prolongados y actividades vigorosas hasta la cicatrización completa.
- Observar enrojecimiento excesivo, sangrado persistente, secreción purulenta o fiebre y consultar al profesional si aparecen.
Riesgos y complicaciones
Como cualquier intervención, la circuncisión tiene riesgos, aunque en manos experimentadas las complicaciones graves son infrecuentes. Posibles problemas incluyen:
- Sangrado o hematoma.
- Infección local.
- Aderencias o retracciones cicatriciales, estenosis del meato uretral (en algunos casos).
- Insatisfacción cosmética o necesidad de corrección quirúrgica posterior.
- En contextos no sanitarios o con técnica inadecuada, el riesgo de daño serio es mayor.
Aspectos culturales, religiosos y sociales
La circuncisión tiene un papel central en prácticas religiosas y culturales: es un rito esencial en el judaísmo, común en el islam y presente en numerosas culturas africanas y en comunidades de otras regiones. En muchos casos es un marcador de identidad comunitaria o un rito de paso. Las tasas de circuncisión varían ampliamente entre países y regiones por razones históricas, religiosas, sanitarias y de políticas de salud pública.
Consideraciones éticas y toma de decisiones
La decisión de circuncidar a un recién nacido suele recaer en los padres y debe basarse en información sobre beneficios, riesgos y alternativas. En niños y adultos, la decisión debe contar con el consentimiento informado del propio paciente. Existen debates bioéticos sobre la práctica en recién nacidos desde la perspectiva de la autonomía y los derechos del menor; por eso es importante ofrecer información equilibrada y respetar creencias culturales y religiosas, dentro del marco legal y de la seguridad sanitaria.
Contraindicaciones
Algunas condiciones que pueden contraindicar la circuncisión o requerir una evaluación previa incluyen:
- Trastornos de la coagulación no controlados.
- Anomalías anatómicas del pene (por ejemplo, hipospadias) que necesitan corrección reconstructiva diferente.
- Infecciones agudas de la zona.
Conclusión y recomendaciones
La circuncisión es una intervención con múltiples variantes técnicas y motivaciones (médicas, religiosas y culturales). Cuando se realiza en un entorno sanitario adecuado, con personal capacitado y analgesia apropiada, suele ser segura y bien tolerada. La decisión debe tomarse tras recibir información clara sobre beneficios, riesgos y cuidados, y siempre buscar atención médica si hay signos de complicación.








