Los riñones son dos órganos situados en el abdomen de los vertebrados que tienen forma de judías. Producen orina (el agua de desecho amarilla que sale por la uretra) y forman parte del sistema urinario. Cuando los profesionales médicos hablan de los riñones, suelen referirse a la palabra renal. Por ejemplo, la insuficiencia renal es cuando los riñones están enfermos y no funcionan.

El prefijo nefro- también se utiliza en palabras que significan "riñones". Por ejemplo, un nefrólogo es un médico que estudia los riñones.



Anatomía básica

Los riñones se sitúan a ambos lados de la columna vertebral, justo debajo de la caja torácica. Tienen forma aproximada de frijol y miden unos 10–12 cm en un adulto. Cada riñón contiene:

  • Corteza renal: capa externa donde se localizan muchas de las unidades filtrantes.
  • Médula renal: región interna organizada en pirámides que conduce la orina hacia los cálices y la pelvis renal.
  • Nefrones: la unidad funcional del riñón; cada riñón tiene alrededor de 0,8–1,5 millones de nefronas. Cada nefrón consta de un glomérulo (filtro) y un sistema de túbulos que reabsorben y secretan sustancias.
  • Vasos sanguíneos: la arteria renal lleva sangre al riñón y la vena renal la devuelve al corazón. La gran irrigación permite la filtración continua de la sangre.

Funciones principales

Los riñones realizan múltiples funciones esenciales para mantener el equilibrio interno:

  • Eliminar desechos y exceso de líquido: filtran la sangre y producen orina para eliminar productos de desecho (como la urea) y el exceso de agua y sales.
  • Equilibrio electrolítico y ácido-base: regulan sodio, potasio, calcio, fosfato y el pH sanguíneo mediante reabsorción y excreción.
  • Regulación de la presión arterial: producen renina, una enzima que participa en el sistema renina-angiotensina-aldosterona y ayuda a controlar la tensión arterial.
  • Producción de hormonas: sintetizan eritropoyetina, que estimula la producción de glóbulos rojos, y activan la vitamina D a su forma activa (calcitriol), importante para la salud ósea.

Cómo se forma la orina (proceso simplificado)

  • Filtración glomerular: la sangre pasa por el glomérulo y se filtra por presión, separando el plasma de las células y proteínas grandes.
  • Reabsorción tubular: el túbulo renal recupera sustancias útiles (agua, glucosa, aminoácidos, muchos iones).
  • Secreción tubular: se vierten al túbulo sustancias adicionales (ciertos iones, medicamentos, tóxicos) para su excreción.
  • Concentración: los riñones ajustan la cantidad de agua en la orina según las necesidades del organismo.

Enfermedades y trastornos comunes

Algunas afecciones renales frecuentes:

  • Infección del tracto urinario y pielonefritis: infección bacteriana que puede afectar los riñones; suele dar fiebre, dolor lumbar y orina turbia o con sangre.
  • Cálculos renales (piedras): depósitos sólidos de sales que causan dolor intenso cuando obstruyen el flujo de orina.
  • Insuficiencia renal aguda: pérdida rápida de la función renal por deshidratación grave, medicamentos, obstrucción o lesión; puede ser reversible si se trata a tiempo.
  • Enfermedad renal crónica (ERC): pérdida progresiva y sostenida de la función renal, a menudo por diabetes o hipertensión. En estadios avanzados puede requerir diálisis o trasplante.
  • Glomerulonefritis: inflamación de los glomérulos que puede ser causada por infecciones, enfermedades autoinmunes o condiciones sistémicas.
  • Enfermedad poliquística renal: trastorno hereditario que provoca quistes múltiples en los riñones y puede llevar a insuficiencia renal.

Síntomas que sugieren problemas renales

Signos de alarma incluyen:

  • Disminución notable en la producción de orina.
  • Orina espumosa, sanguinolenta o con aspecto anormal.
  • Hinchazón en piernas, tobillos, manos o cara (retención de líquidos).
  • Fatiga, falta de aliento o palidez por anemia.
  • Dolor lumbar o en el costado intenso (posible cálculo o infección).
  • Presión arterial elevada difícil de controlar.

Diagnóstico

Las pruebas habituales incluyen:

  • Análisis de orina: detecta proteínas, sangre, infección o cristales.
  • Análisis de sangre: creatinina y nitrógeno ureico (BUN) para estimar la función renal; cálculo de la tasa de filtración glomerular (TFG).
  • Ecografía o TAC: imágenes para localizar cálculos, obstrucciones, quistes o cambios estructurales.
  • Biopsia renal: en algunos casos se toma una muestra para estudio microscópico y determinar la causa de daño.

Prevención y cuidado

  • Mantenerse bien hidratado (según las indicaciones médicas y condiciones personales).
  • Controlar la presión arterial y la glucemia si se padece hipertensión o diabetes.
  • Evitar el uso indiscriminado de analgésicos antiinflamatorios (AINE) y otras drogas que dañan el riñón.
  • Adoptar una dieta saludable con reducción de sal cuando sea necesario y seguimiento nutricional si existe enfermedad renal.
  • Realizar revisiones médicas periódicas si hay factores de riesgo (diabetes, hipertensión, antecedentes familiares).

Tratamiento

Depende de la causa y la gravedad:

  • Antibióticos para infecciones.
  • Tratamiento de los cálculos (analgésicos, litotricia, cirugía en casos necesarios).
  • Manejo de factores de riesgo: control de la hipertensión y la diabetes para frenar la progresión de la ERC.
  • En insuficiencia renal avanzada: diálisis (hemodiálisis o diálisis peritoneal) o trasplante renal.

Cuándo acudir al médico

Consulte con un profesional de la salud si aparece alguno de los síntomas mencionados, si tiene factores de riesgo (diabetes, hipertensión, antecedentes familiares) o si las pruebas de rutina muestran anomalías en orina o sangre. La detección precoz mejora el pronóstico y permite medidas para preservar la función renal.

Si desea más información sobre términos relacionados, recuerde que la palabra renal y el prefijo nefro- se usan para hablar de los riñones, y que un nefrólogo es el especialista indicado para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades renales.